¿Hay Algún Secreto para la Vida Cristiana?

Posted by on Abr 3, 2011 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 2 comments

La vida cristiana no fue diseñada para vivirla para Dios. Por muchos años traté de vivir la vida cristiana lo mejor posible. Demás está decir que fue una montaña rusa de experiencias y emociones. Tuve muchas subidas y muchas bajadas. La característica número uno de esa vida durante todos esos años fue la incosistencia. De hecho, lo único consistente fue la incosistencia. Amaba a Dios, pero trataba de “agradarlo” y “hacer su voluntad” lo mejor posible usando las “herramientas” que me dieron en la iglesia y los libros que leía. Bien intencionado, pero sin resultados permanentes.

¿Por qué estoy escribiendo sobre esto? Porque a mi alrededor veo gente que ama a Dios con todo su corazón, pero están tratando de vivir la vida maravillosa de Dios con sus propias fuerzas. Tal y como yo la viví por muchos años. Me entristece ver que sus vidas son experiencias de altas y bajas. Claro, que en la vida hay momentos de alegría y tristeza. Cuando hablo de altas y bajas no hablo de momentos alegres y tristes, hablo de consistencia en la relación e intimidad con Dios y los demás. Es por eso que comparto este escrito usando más adelante las palabras de otro.

Quiero dejar meridianamente claro que la vida cristiana no se puede vivir con nuestras fuerzas e intenciones. No es que es difícil vivirla, ES IMPOSIBLE. Mientras no se entienda esta realidad, se seguirá viviendo “arriba y abajo” en el caminar cristiano.

Quiero compartir un extracto del libro, “El Secreto de la Vida Cristiana“, escrito por Gene Edwards. Espero que sea de edificación y revelación a todo el que lo lea. Creo que en la forma que él lo dice está muy claro. A continuación el extracto del libro:

“Al principio los doce fueron atraídos por los milagros de Jesucristo; y sí que hubo muchos milagros. Es exactamente aquí donde muchos se detienen, viendo… las señales y maravillas… el poder de Dios. ¿Es aquí donde usted se halla? Poco a poco los doce quedaron más atraídos por sus enseñanzas, porque sus enseñanzas eran pasmosas. Asimismo, son muchos los que se detienen aquí, únicamente aprendiendo su doctrina. ¿Es en la doctrina y en la enseñanza donde usted se encuentra?

Estimado lector, si usted está enamorado del poder y de la enseñanza, es casi seguro que no va a conocer al Señor íntimamente, ni verá nunca claramente el propósito de El.

Pero, gradualmente, los seguidores de Jesús descubrieron el punto principal: quién era El… y que ¡había alguien que vivía dentro de El! Comenzaron a observar el aspecto íntimo de Jesús. El ‘dentro’. Entonces empezaron a descubrir que dentro de esa persona había también una ‘forma de vivir’.

Por último, los doce hombres empezaron a darse cuenta de cuán diferente era El en realidad. El erabiológicamente diferente. La razón de los milagros, las enseñanzas que impartía a sus seguidores, así como las respuestas que daba a sus enemigos, tenían todos una explicación biológica. La explicación de esta increíble criatura residía dentro de El. Empezaron a verlo en un nuevo plano… su constitución biológica. A diferencia de ellos, ¡Dios vivía dentro de El! El ‘secreto’ de Jesucristo residía dentro de El.

Entonces les amaneció. El poder, las enseñanzas, y todas las cosas externas quedaron amortiguadas. Los doce comenzaron a ver que dentro de ese Jesús ocurría algo que tenía que ver con su Padre. Ya hacia el final, cayeron en la cuenta de que esa Persona anónima que obraba dentro de su Señor, ¡era aquello que en realidad los había atraído todo el tiempo!

Al dirigir la atención de los doce a su Padre, Jesucristo vino a tener éxito en su llamado y en su misión: ¡glorificó a su Padre entre los hombres!

Más adelante, cuando Mateo escribió acerca del Señor con quien había vivido, anotó esas actividades internas. Marcos (y Pedro) hicieron lo mismo. Luego, años más tarde, cuando Lucas entrevistó a muchos de los que habían conocido bien a Jesús, se llegó a ver todavía más claramente enfocada la comunión íntima que Jesús había tenido con su Padre.

Pero, al parecer, a uno de sus seguidores se le había dado conocer, más que a ninguna otra persona, cómo Jesucristo vivía la vida cristiana. Ese hombre era el apóstol Juan. A este discípulo le había llamado mucho la atención esa relación que había entre el Padre y el Hijo. Esa comunión íntima que tenía lugar en el interior de Jesucristo lo había cautivado. Juan vino a comprender que Jesucristo recibía de su Padre toda su vida y su ‘experiencia’. ¡Quedó tan prendado de este maravilloso hecho, que escribió un libro entero acerca del mismo!

¿Qué fue lo que Juan vio? ¿Qué fue aquello que todos ellos, los doce vieron?

  • El Padre mora en mí y yo en El.
  • Yo percibo cosas que son de lo alto. Yo oigo que el Padre me habla. Conozco a los que mi Padre escogió para que crean. He visto el otro ámbito abierto. Mi Padre está conmigo,
  • Yo nunca estoy solo.
  • Mi Padre da constantemente testimonio de mí.
  • Mi Padre me envió aquí, desde dentro del otro ámbito.
  • Mi Padre está en mí y El hace la obra.
  • Yo conozco al Padre. Yo y el Padre uno somos. Yo veo a Dios.
  • Yo vivo por el Padre. Tengo vida en mí mismo por causa de El.
  • Sin el Padre, nada puedo hacer.

Aquello que es del Padre irradia desde dentro de El al Hijo y se torna en la experiencia del Hijo, Yo y mi Padre somos tan uno, que cuando ustedes me ven, ¡ven a mi Padre!

Estos elementos se combinaron y vinieron a ser, para los discípulos, la atracción principal de su Señor. ¿No debe esto ser también la atracción número uno que veamos en Jesucristo? Más allá de toda escatología, doctrina, poder, evangelismo, servicio, milagros, más allá de todo… finalmente somos traídos aquí… esto es, si somos buscadores… si seguimos siendo pesquisadores que vamos en pos de El. (Ahora, si usted busca las cosas externas que El ofreció, eso es otro asunto.)

Si usted toma todo lo que Jesucristo dijo con respecto a su relación con el Padre y lo pone todo junto, empezará a ver cómo el Señor le revela la comunión constante que tiene lugar en la Deidad. Asimismo el Señor le dejará ver lo que El experimentaba a diario, dentro de sí mismo en forma corporal y visible, en Galilea. Fue esto lo que los discípulos empezaron a comprender. Se dieron cuenta de que en realidad se encontraban a diario en presencia de esa increíble comunión que tiene lugar de continuo en la Deidad. Estimado lector, únase a ellos en esta comprensión.”

2 Comments

  1. Interesante propuesta. Considero que es bastante consistende con mi situacion. Nunca tuve la habilidad de fabricar una relacion con Dios, de generar y projectar una personalidad que pudiese ser consistente con las exigencias de Las Iglesias. Desde que pude juntar mis manos para orar a mis seis años de edad, algo en mi interior siempre ha sido consistente y eso es el no sentirme solo, sabiendo que Dios esta conmigo, que me escucha, que me perdona, que me alimenta y que satisface mis necesidades de algo mas que lo material y lo tangible. En eso, siempre he sido consistente a pesar de las altas y las bajas. Se que eso Dios lo puso en mi porque nada de lo que yo hago es ni ha sido consistente, solo esa relacion con Dios desde pequeñito hasta ahora y hasta siempre.
    Que el espiritu de verdad sea con todos ustedes.

  2. ¡Gloria a Dios!… Gracias por compartir tu experiencia. Que la bendición de nuestro querido Dios siga fluyendo en tu vida y los tuyos hoy y siempre. Recibe un abrazo…

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