Descanso en Él

Vengan a Mí todos los que trabajan y están ansiosos y sobrecargados, y provocaré que descansen. [Yo los relajaré y aliviaré y refrescaré sus almas.]” Mateo 11:28 (AMP)

pic7¡Aleluya! Qué palabra tan refrescante cuando tenemos tanto “trabajo”. En muchas ocasiones nos envolvemos tanto en lo que hacemos que se nos olvida lo que somos. El descanso de Dios no es un tiempo donde dejamos de hacer las tareas rutinarias del día. El descanso de Dios es una persona, Cristo. Muchas veces pensamos que si dejamos de trabajar, descansaremos. La realidad es que descansamos físicamente, pero por dentro estamos trabajando.

Jesús dijo que si estábamos cansados, pesados, ansiosos o sobrecargados, que fuéramos a Él. Hemos interpretado este verso en muchas ocasiones para invitar a salvarse a aquellos que no conocen al Señor, pero no lo hemos interpretado cómo Él realmente lo estaba diciendo. La religión fatiga porque demanda de los seres humanos todo el tiempo hacer algo para estar en paz con Dios y con uno mismo. La relación produce descanso porque se fundamenta en la atracción. Por ejemplo, los seres humanos no tienen que tratar de evitar ser llevados hacia el espacio. La fuerza de gravedad produce que nos quedemos en la Tierra y ni siquiera lo sentimos. Así mismo pasa en nuestra relación con Dios. No es cuestión de trabajar sino de dejarnos atraer por Su Espíritu.

La ansiedad es la orden del día en el mundo que vivimos. Y en muchas ocasiones caemos en el “ajoro” que produce este estilo de vida. Nos cansamos porque queremos producir y no queremos quedarnos atrás en la producción. Admitámoslo, todos pasamos por esto.

Nuestros descanso está en Jesús. Cuando reenfocamos nuestra vida hacia Él y nos salimos de la corriente de la ansiedad para, concientemente, dirigir nuestras vidas hacia quien es el descanso, entonces entramos en la dimensión de Dios donde la ansiedad, la preocupación, el “ajoro” no tienen ningún control, sino que lo que controla nuestra vida es la paz de nuestro Dios.

Que nuestro Dios nos ayude hoy a enfocar nuestra vidas en Cristo y nos dejemos atraer por Él para que podamos realizar su voluntad sin ansiarnos. Saturemos nuestros pensamientos con  Él y su paz reinará en nosotros.

Bendiciones de mi Cristo para ustedes.

Por: Javier

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