Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales.” Efesios 2:6 (NVI)

color-flowersEs curioso ver cómo hoy en día tenemos una mentalidad tan materialista. Dios es espíritu, pero cuando hablamos de bendición de Dios para con nosotros, nos limitamos a hablar sobre cosas materiales.

Cuando vemos las iglesias y escuchamos los testimonios que se dan en ellas no nos sorprende escuchar testimonios de cómo Dios me sanó, cómo Dios me dio una casa, un carro, un trabajo, cómo contestó mis peticiones con mi esposa, mi esposo, mis hijos y mi vida. La bendición la enfocamos basada en las cosas que Dios hace por nosotros en este mundo.

Para muchas personas la relación de vida con el Padre es tan pobre y aburrida que siempre testifican lo que Dios hizo hace muchos años atrás. Se habla de la vida y el amor de Dios en términos del pasado.

¿Qué es la bendición?

La bendición no tiene que ver absolutamente con nada de circunstancias externas. La realidad es que si recibo una casa nueva soy bendecido y si me quedo sin trabajo soy bendecido. ¿Cómo puede ser esto? Porque la bendición no tiene que ver con las cosas que me pasan o recibo.

Es interesante ver que para Jesús ser bendecido es muy distinto a lo que nosotros pensamos hoy. Observen lo que dice Jesús,

Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el Reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran [(enlutados)], porque ellos recibirán consolación.

Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia [(o rectitud)], porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón; porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los pacificadores; porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia [(o rectitud)], porque de ellos es el Reino de los cielos.

Bienaventurados sois cuando os vituperen y os persigan, y se dijere toda [clase de] mal de vosotros por mi causa, mintiendo.

Gozaos y alegraos; porque vuestro galardón es grande en los cielos; que así persiguieron a los profetas que [estuvieron] antes de vosotros. Mateo 5:3-12 (RV2000)

¡WOW! ¡Qué diferente a lo que nosotros pensamos que es la bendición! Somos bendecidos cuando somos pobres en espíritu, cuando lloramos, cuando nos persiguen y hablan mal de nosotros (mintiendo), cuando tenemos hambre del Padre.

La bendición la hemos convertido en cosas que Dios nos da por causa de nosotros “confiar” en Él. O sea, que de acuerdo a nuestras acciones somos bendecidos por el Padre. ¡NO! La bendición no tiene nada que ver con nuestro desempeño.  ¡¡¡¿CÓMO?!!! Nuestro pensamiento es, “Si yo hago esto, Dios me va a dar esto otro.” “Si yo oro, Él me va a contestar lo que yo le pido.” El problema está en que casi todas nuestras oraciones se han convertido en un supermercado espiritual. Y si Dios no tiene el artículo que yo busco en ese supermercado espiritual, me enojo y busco mil y una excusas para racionalizar por qué no recibí mi bendición.

Hemos sustituido la bendición por las bendiciones. Tenemos una sola bendición y la misma produce que ya seamos bendecidos por la eternidad. Cristo en nosotros es la esperanza de gloria. (Colosenses 1:27) Cuando aprendemos a “relacionarnos” con la Vida en nosotros, Cristo, entonces podemos “participar” de Su bendición. Mientras sigamos buscando bendiciones externas y terrenales, seguiremos sintiendo vacíos en nuestras vidas. Seguiremos buscando “la bendición”.

Hoy podemos decir que somos bendecidos por la Vida y el Amor del Padre está en nosotros. Ya SOMOS bendecidos. ¡ALELUYA!

Relaciónate con el Padre en ti y gustarás y disfrutarás de Su Bendición.

Padre, gracias por habernos bendecido. Aun cuando no merecemos tu amor y bendición, Tu Espíritu nos revela que somos bendecidos. Tu presencia en nosotros produce un gozo y una alegría tan inmensa que todo lo que nos rodea se queda pequeño al compararlo contigo. Cambia nuestra manera de ver la bendición. Revélanos que ya hemos sido bendecidos y que estamos sentados en los lugares celestiales con Cristo. Ayúdanos a quedar satisfechos con todo lo que Tú eres en nosotros y que nuestro corazón no anhele otra cosa ni alguien más, sólo Tú. Gracias por ser nuestra Bendición. Por Cristo Jesús, Amén.

Por: Javier

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One Response

  1. 1 Sandra Pena
    2013 Mar 07

    Tenia tanta sed de escuchar la Verdad de Cristo compartida a Su Cuerpo que es Su iglesia.
    Dios te bendiga hermano Javier! Estoy muy feliz de ver que Dios es fiel a su Palabra, Bendito seas Cristo, porque aun tienes pueblo que no doblan sus rodillas ante baal y profesan tu verdad!!!! Cristo vive..y reina sobre su pueblo..El, es nuestro Camino, nuestra VERDAD, Y nuestra vida!!!Gloria a Dios!


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