Volando en “V”

Cuando pienso en lo sabio y amplio de su plan, me arrodillo y oro al Padre de la gran familia… que de sus gloriosos e ilimitados recursos les conceda la enorme fortaleza interna del Espíritu Santo. Oro que, por fe, Cristo habite de veras en sus corazones, para que arraigados en el maravilloso amor de Dios, puedan sentir y entender como hijos de Dios, lo ancho, largo, alto y profundo que es su amor; y oro que ustedes experimenten ese amor… Así estarán completamente llenos de Dios.”  Efesios 3:14-19 (BAD)

geese-vHay momentos en que uno se siente solo y necesita un estímulo de alguien que entienda las situaciones que uno pasa. Es cuando Dios, por medio de Su Espíritu, mueve a los miembros del cuerpo de Cristo para suplir la necesidad de aquel miembro que está en necesidad y por medio de la vida de Dios en los miembros del cuerpo, éste se va consolando, desarrollando, estimulando y fortaleciendo en forma natural.

En forma orgánica Dios mantiene y desarrolla Su cuerpo sin la necesidad de estructuras organizacionales que limiten ese desarrollo tan activo, personal y grupal. En nuestras mentes es inconcebible vivir en una sociedad que no esté estructurada porque todos nacimos en alguna estructura. Dios siempre ha vivido en forma orgánica y no en forma organizacional. Por tal razón, es incompatible el estilo de vida de Dios de dependencia y el estilo de vida del hombre de independencia. Para Dios el vivir ligado e interdependiente, Padre, Hijo y Espíritu, no en forma jerárquica, es completamente normal porque su naturaleza es relacional, no organizacional.

Los organismos vivos están ordenados de acuerdo a la vida misma y no necesitan organización para que haya orden. En la mente de los seres humanos no puede haber orden si no hay organización. Por eso es que a muchos se le hace prácticamente imposible visualizar una iglesia de Cristo funcionando fuera de la estructura organizacional tradicional.

Por ejemplo, yo no creo que los gansos que migran al sur cada año reciban clases de cómo se deben formar en “V” para que todos puedan llegar mejor y más rápido a su destino. Este fenómeno se da en forma orgánica, o sea, Dios puso en estos animales el instinto por el cual son dirigidos y estimulados en sus vidas normales. No es un desorden de gansos volando, vuelan en una forma particular y ordenada sin que entre ellos hayan votado o decidido por medio de una reunión quién dirigiría el vuelo.

Así mismo, el cuerpo de Cristo puede funcionar ordenadamente a medida que depende del Espíritu Santo en su vida diaria. Cuando Cristo entra en la vida de una persona no sólo el destino es cambiado, sino que su fuente de vida, su motor, de donde se produce su motivación y dirección, son cambiados de igual forma. Ya no hay que depender de una organización, sino de Dios mismo. Esto produce que haya conciencia de los demás miembros del cuerpo en forma orgánica, en forma viva y natural.

Lo que quiere decir esto es que cuando un miembro se duele, el otro se duele con él o ella sin que haya la necesidad que alguien desde un altar tenga que decirlo o motivarlo. De igual forma cuando un miembro se goza, el otro se goza naturalmente. Esta dinámica se da en la medida en que hay conexión mutua con la Cabeza. Nuestra relación directa con Dios provoca que el cuerpo se beneficie en forma colectiva sin la necesidad de la estructura. Estructura que muchas veces produce límites que evitan el desarrollo normal de sus miembros.

Tú y yo somos parte de Dios y miembros los unos con los otros de la maravillosa familia llamada Cristo. No dependas de organizaciones, depende de la vida que Dios puso en ti con el propósito de volar en forma de “V” dirigidos por la Cabeza, estimulados por el Espíritu, amados y cuidados por el Padre. A Él sea toda la gloria.

Por: Javier

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