Cuando Ataca el Desánimo
Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios, si supieras quién es el que te pide de beber, tú misma le pedirías agua viva y él te la daría. Ella le dijo: “Señor, no tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo. ¿Dónde vas a conseguir esa agua viva?”… Jesús le dijo: “El que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré nunca volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en un chorro que salta hasta la vida eterna. La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua…
Juan 4:10-11, 13-15 (BL95)
Hay momentos en nuestras vidas que nos ataca el desánimo y perdemos de perspectiva el propósito de Dios. El desánimo no discrimina con las personas. Lo mismo ataca a ricos o a pobres, a hombres como a mujeres, niños o adultos, altos o bajos, flacos o gordos. Es una enfermedad que en muchas ocasiones sus síntomas son muy imperceptibles. Proverbios 17:22 (PDT) dice, “La alegría es como una buena medicina, pero el desánimo es como una enfermedad.”
El desánimo lleva a las personas a enfocarse en las circunstancias externas de sus vidas y olvidarse de la vida interior que brota como río. Se siente como si el río interno, Dios en nosotros, se secó. El desánimo provoca que se viva enfocado en los sentimientos y emociones. Los pensamientos del desanimado son siempre hacia lo negativo. No se puede ver más allá de lo que se vive en el momento.
El desánimo es como la sed en esta narración bíblica. Hay una necesidad, pero se trata de suplir ésta con las herramientas incorrectas. La mujer del pozo pensaba o creía que bajar un cubo o un envase en el pozo profundo solucionaría el problema de la sed. Jesús le explica que el problema no está en la sed (desánimo), está en la solución. Jesús le dijo, “El que beba de esta agua volverá a tener sed…”
Si tratas de hacer algo externo para solucionar el problema, volverás a enfrentarlo más adelante y se convertirá en un círculo vicioso. ¿Alguien se puede relacionar con esto? El desánimo me ataca, hago algo para superarlo, se va; vuelve y ataca el desánimo, trato de hacer algo de nuevo para superarlo y se va nuevamente. Vuelve otra vez, y la historia se repite porque me envuelvo haciendo algo externo para solucionar algo interno.
En la experiencia de la mujer con Jesús en el pozo, la mujer le dice a Jesús, “Señor, no tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo. ¿Dónde vas a conseguir esa agua viva?”. Humanamente hablando ella hizo una pregunta legítima y sincera. ¿Cómo vas a sacar agua del pozo sin las herramientas necesarias? En esta experiencia hay un pozo profundo, un hombre sin un cubo o un envase para extraer agua, una mujer con cubo o envase y hay sed. ¿Quién tiene sed realmente?
Jesús le había dicho a la mujer, “Si conocieras el don de Dios, si supieras quién es el que te pide de beber, tú misma le pedirías agua viva y él te la daría.” Cuando tenemos conciencia de Dios en nosotros y nos relacionamos con Él directamente y sin tratar de aparentar, Su agua en nosotros produce vigor y energía. Decirle a Dios, “Estoy desanimado, estoy aburrido, nada de lo que hago me satisface, no tengo ganas de nada”, es el comienzo de conocer el don de Dios y saber quién es Él en nosotros porque estamos confiando nuestras mayores necesidades a Él. Tapar o tratar de tapar nuestros sentimientos no ayuda en nada.
En el sistema religioso de las personas y en las congregaciones locales tradicionales se trata de esconder el desánimo porque el mismo es símbolo de debilidad espiritual y a nadie le gusta que le digan débil o poco espiritual. El mismo sistema te lleva a esconder los sentimientos reales que tienes. El problema con esta “máscara de todo está bien” es que uno se encierra en su mundo, no permite que nadie lo ayude y el desánimo se puede convertir en depresión porque “nadie puede saber”.
Los líderes y pastores son los más que sufren de esta realidad. Obviamente, la mayoría lo negarán por el “qué dirán”. Éstos en muchas ocasiones, creen que “tapando” el desánimo y haciendo más por la gente o involucrándose en más ministerios producirán que el desánimo se vaya. Otros hacen lo contrario, hacen nada. Piensan, “Por más que haga, esto no va a mejorar.” “Estamos como el camarón, pa’ trás y pa’tras.” Cuando el desánimo ataca, las personas dejan de escuchar. La biblia dice en Éxodo 6:9 (RV95), “De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés, debido al desaliento que los embargaba a causa de la dura servidumbre.”
El exceso de trabajo produce desánimo y desaliento. Siempre que se trabaja en exceso se cosechan resultados negativos y lo más importante es lo primero que se afecta. Lo más importante son las relaciones. La relación con Dios se afecta, con la esposa, el esposo, los hijos, amigos y amigas, etc. Todo esto mientras se trata de aparentar, “Todo está bien.”
Los religiosos dirán que no se puede decir nada negativo porque si lo dices viene sobre ti eso que dijiste. A eso se le llama superstición. Cuando vemos las actitudes y enseñanzas en muchas congregaciones locales, nos damos cuenta que es más superstición que otra cosa. “No digas que estas enfermo porque te enfermas”; “no digas que estás pela’o porque te quedas pobre”; “no digas cómo te sientes realmente porque te pones peor”. Dios es un Dios de relaciones abiertas y sinceras. Él es nuestro Padre que entiende exactamente cómo nos sentimos. ¿Por qué no le voy a decir cómo me siento? El problema no está en admitir la sed, el problema está en cómo se resuelve. La mujer pensaba que con un envase (algo externo) se solucionaba el problema. La realidad es que la solución está en conocer por experiencia (algo interno) a una persona, Jesús.
En las estructuras eclesiásticas tradicionales no se da el compartir necesidades abiertamente porque es más lo que se critica que lo que se ayuda. Se dice que se va a orar, pero realmente se juzga y se señala la “poca espiritualidad” del necesitado. Se tratan las causas de las necesidades (¿Por qué te pasó eso?) antes que la necesidad misma. Se señala antes de mostrar amor y compasión. El desanimado no necesita a un@ que le diga la causa del desánimo. Necesita relacionarse con alguien que lo ame a pesar del desánimo. Necesita a alguien que se relacione con compasión y silencio. Necesita a alguien que no pregunte, que ame. En los momentos de desánimo no se aconseja, se ama. Cuando yo derramo mi corazón desanimado ante Dios, Él me abraza y me deja sentir cómo me ama, cómo me entiende. Eso es lo que necesita un corazón desanimado. Un abrazo en amor es como agua fresca en medio del desierto del desánimo.
Si hoy estás desanimad@, quiero que sepas que Dios está en ti amándote como eres y que eres especial para Él. Si estás desanimad@ y estás al alcance mío, acércate en algún momento y te daré un abrazo sin preguntas.
Lo más seguro sonaré redundante, pero la relación con Dios y con los demás es lo más importante en nuestras vidas. El desánimo no es pecado. El desánimo es la muestra de que cada día necesitamos más de Dios y de los demás. ¡Aleluya!
Por: Javier




October 1st, 2009 at 4:33 pm
Hoy me he sentido con desanimo, me ha analizado, y me parece que me ocurre porque le he pedido a Dios.. hasta llorando que porfavor me ayude a cambia mi empleo por otro mejor (tengo 7 años en el actual), pero aun no ocurre. He tenido oportunidades, he ido a entrevistas, pero eso hace ya casi 2 años. El desanimo ocurre por que me esforce mucho terminando mi licenciatura en Informatica, hora soy un hombre de 41 años, pero posiblemente por mi edad no encuentro el empleo deseado… o no se que sera!!!!!!
Al menos el mensaje de arriba me da algo de paz y esperanza, aunque si les digo a hasta en ocaciones he pensado que Dios no existe… pero en el fondo de mi corazon la realidad es otra… gracias por las palabras de aliento … relacionadas con la santa escritura… que Dios los bendiga.
October 2nd, 2009 at 6:06 am
Marco, Dios te siga bendiciendo. Lamento mucho lo que estás pasando y me identifico. Yo creo que el reconocer tus verdaderos sentimientos es un paso bien importante porque estás siendo honesto y sincero, primero con Dios y luego contigo mismo. Cuando esto se da, mi querido Dios empieza un proceso en nuestras vidas donde no necesariamente quiere decir que las situaciones cambien, pero nosotros empezamos a ver las cosas como Él las ve. O sea, empieza a ocurrir un cambio interno en nosotros y podemos comenzar a disfrutar la persona de Dios en nuestras vidas. Esto significa que el enfoque nuestro deja de ser las circunstancias y empieza a ser Dios. El descanso, la paz, el consuelo y la fortaleza de Dios entonces se manifiestan día a día en nosotros como agua de un oasis en el desierto. Y pensar que todo comenzó cuando reconocimos nuestros sentimientos verdaderos.
Marco, te felicito por ser valiente y compartir tu situación. Nuestras oraciones están contigo. Hacia delante.