Servicio Esclavizante

El Señor contestó, ‘¡Marta, Marta! Tú estás preocupada y disgustada por tantas cosas, pero sólo una es necesaria. María ha escogido lo que es mejor y no le será quitado’.”
Lucas 10:41-42 (CEV)

tree_lakeYo antes solía decir en tono de broma, “Si sirves, sirves y si no sirves, no sirves”. Esto no es verdad. El valor de una persona no está en el servicio, aunque nuestra sociedad opina lo contrario. El servicio NO es lo más importante. Usualmente las personas cuando llegan a una organización, trabajo, congregación local (la mal llamada iglesia local), etc. piensan en cómo servir mejor a la misma con el propósito de alcanzar unas metas. O sea, le damos al servicio el primer lugar en nuestra agenda. El servicio en sí mismo no es incorrecto. El problema con este tipo de mentalidad es que la prioridad es enfocada en la productividad y no en el aspecto relacional de aquellos que son parte de la misma. Para muchos, como Marta en la experiencia con Jesús, el relacionarse es una pérdida de tiempo o vagancia.

Jesús enseña que darle la prioridad al servicio produce preocupación y disgusto. ¿Estarás de acuerdo con Jesús? Marta estaba tan agradecida porque Jesús estaba en su casa que deseaba servirle lo mejor posible. Sin embargo, Jesús le enseña que sólo una cosa es necesaria. No sólo que es necesaria, sino que es la más importante. No sólo que es la más importante, sino que no será quitada. ¡WOW! Quiere decir que para Dios lo más importante es relacionarme con Él y no me será quitada esa relación.

Las “iglesias” hoy en día están tan preocupadas en el crecimiento que han perdido de perspectiva “lo más importante”. El mensaje constante que hay en las mismas es “motivar” (por no decir manipular) a sus miembros a servir para alcanzar más personas para el reino. ¿Esto es incorrecto en sí mismo? Por supuesto que no. La situación se produce cuando el afán por el servicio roba lo más importante, que es relacionarse con el Padre. Lo que empieza como una causa genuina y noble se convierte en el mayor obstáculo en nuestras vidas. La gente empieza a preocuparse en cómo mantener y desarrollar lo que tienen en vez de dedicarse a lo más importante. ¿Tendrá alguna relación esto con tanta familia rota? ¿Incluyendo familias que sus padres no se han divorciado, pero viven como si lo estuvieran?

No estoy diciendo que el servicio no es necesario, lo que estoy diciendo es que el servicio NO es lo más importante. Uno no sirve para agradar a Dios, uno sirve como resultado de la relación con el Padre. Además, uno no le sirve a Dios, uno sirve CON Dios. Pablo dice en 1 Corintios 3:9 (LBLA), “Porque nosotros somos colaboradores de Dios”.

El servicio puede terminar esclavizando a uno porque la preocupación por lograr algo se convierte en obsesión. Los pastores, y yo fui uno, están constantemente buscando nuevas formas de hacer “crecer” sus congregaciones. Están detrás de programas nuevos de evangelismo, de misiones, lo último que salió para los jóvenes, para los niños, asisten a talleres y conferencias de iglecrecimiento, etc. Tarde o temprano las responsabilidades y programas no permiten que se crezca en la relación con el Padre y se buscan excusas como falta de compromiso, la crítica, falta de amor, materialismo para tratar de justificar la pobre efectividad de la iglesia, muchas responsabilidades, etc.

Y si diera resultado, o sea, que hay crecimiento numérico, los que sirven tienen demasiadas responsabilidades como para crecer en las relaciones. Algunos de los que asisten empiezan a quejarse, “El pastor no tiene tiempo para escucharme.” “Ahora hay que sacar cita para hablar con el pastor o alguno de los líderes.” “Nadie me saludó cuando llegué.” “No se siente el amor como antes.” Todo esto debido a que el programa ha sustituido lo más importante, la relación.

La verdad es que se busca el crecimiento numérico, no el crecimiento relacional en la iglesia. Los miembros terminan exhaustos porque sólo unos pocos terminan haciendo el trabajo de muchos y no se logran los resultados. Aun en las iglesias que se ven “creciendo” (en números), se puede notar que no se conoce a Jesús. Se trata de imitar su carácter y su amor en la vida diaria, pero esto es totalmente imposible. En estas iglesias se ve mucha gente, pero se ve poco del carácter de Dios. Sí, ya sé, hay sus excepciones. Estoy hablando en términos generales.

Esta clase de servicio que “esclaviza” logró que relaciones con personas especiales y amadas se rompieran porque el programa y servicio a la iglesia era más importante para mí. Esta clase de servicio por poco termina también con mi vida y mi familia literalmente. Yo sé lo que te digo porque lo viví en carne propia. Pensando y creyendo que el “servicio a Dios” era lo más importante por poco sacrifico a mi esposa y mis hijos. Obviamente, no pasó en forma consciente, pero de todas formas ocurrió por querer “servir” a Dios y “cumplir” su voluntad. Cuán equivocado estaba. Yo oraba, leía la biblia, predicaba como me habían enseñado para lograr un fin, pero eso no es lo que busca Dios, mi Padre me enseñó que lo que Él busca es relacionarse conmigo de tal forma que lo conozca y que sea Él quien obre y produzca por medio de mi relación con Él. Puedo decir con gozo que mi Papá me libertó de esa esclavitud. ¡ALELUYA!

Ahora, ¿cómo está tu relación con Dios? No te pregunto para juzgarte o criticarte, sino para que hagas un alto en tu vida y entiendas que LO MÁS IMPORTANTE Y QUE NO TE SERÁ QUITADO es la relación con el Padre. Lo que tú hagas hoy por Dios, mañana la gente ni se acordará.

Por el contrario, la relación con Dios perdura eternamente. Esta relación me lleva a colaborar con Él y experimentar que el servicio no es una carga ni produce preocupación porque estoy llevando a cabo mi parte, vivir en Él. Los resultados se los dejo a Dios, después de todo, todas las cosas están en sus manos. Tu vida, tus hijos, tu esposo, tu esposa, tu trabajo, tu situación financiera, tu salud, tu futuro, tu pasado, tu presente, déjalos realmente en las manos de Dios. No trates de trabajar los resultados de tu vida, deja que Dios se encargue, aunque no sea como lo planeaste (usualmente es así). Siéntate a los pies de Jesús y permite que su amor, paz y gracia te lleven a experimentar la bendición más grande, Él mismo.

Te digo, me ha costado mucho saber y entender esta realidad de vida, pero ha valido la pena relacionarme con mi Padre. Dios ha hecho mucho más alrededor mío en los últimos seis meses, que cuando vivía preocupándome por lograr cosas para Dios. Todavía me queda mucho camino por recorrer, estoy aprendiendo a vivir así, pero te confieso, que no lo cambio por nada de lo que me habían enseñado.

Mi anhelo con este artículo es que mi Padre te revele que lo más importante es relacionarse con Él, lo demás, Él lo añadirá. Amén.

Por: Javier

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