Edificando Fuera del Cajón

Sobre esta piedra construiré mi iglesia, y la muerte no podrá destruirla.“  Mateo 16:18 (BLS)

girl_dogNo hay nada que haya causado más dolor a través de la historia del ser humano que las estructuras y sistemas eclesiásticos. Se ha matado en nombre de Dios con el propósito de mantener las estructuras institucionales eclesiásticas; se ha maltratado emocional y espiritualmente a personas con el solo hecho de “defender” la iglesia; se ha manipulado gente para cumplir con el supuesto “propósito” divino. Estos son hechos históricos que no se pueden tapar o tratar de justificar.

Todos los que estamos vivos hemos nacido dentro de un sistema religioso, no importa donde se haya nacido. Ese sistema tiene muchos nombres y el mismo depende de dónde se nació. Ya que Dios nos hizo para no poder vivir sin Él, el hombre creó “medios” para poder satisfacer las “demandas” de Dios. Sin embargo, ahí está el primer error humano. Dios NO ha hecho demandas, sino que Dios siempre ha querido relación.

Ninguno de nosotros conocemos lo que es vivir sin “iglesia”, por eso no es posible procesar en nuestras mentes relación con Dios sin un “lugar” donde la gente se reúna a “relacionarse” con Dios y con otros. Esto ha producido que el Nuevo Testamento se interprete desde el punto de vista de congregarse semanalmente en algún lugar y a esto le llamamos iglesia.

La estructura de iglesia, como la conocemos, no funciona. Si le preguntamos a los asistentes semanales de iglesias sobre cuál es el propósito por el cual se reúnen, estoy seguro que la gran mayoría diría que el propósito número uno es “ganar almas para el reino”. Esto es lo que nos han enseñado. El problema con esto es que el enfoque está en producir a como dé lugar. La relación es secundaria a la producción. No importa si sacrificamos o manipulamos gente en el camino porque lo más importante, después de todo, es “ganar almas”. Se dice, “El que no esté de acuerdo con esta visión, se tiene que ir de la iglesia porque Dios quiere ‘unidad’ en Su cuerpo.”

Se dice que la doctrina tiene que estar por encima de todas las cosas. Aquel que atente contra la doctrina tiene que irse también porque la doctrina es “sagrada”. En adición, si te ausentas a los cultos durante la semana porque sales tarde del trabajo y no ves a tu espos@ o tus hij@s y, Dios no lo quiera, faltas domingo, porque tu familia necesita de ti, tienes que estar en disciplina o no puedes participar del servicio activamente (cantar, tocar algún instrumento, enseñar, predicar, etc.) porque estás muy “carnal”.

Ustedes ven, las reglas institucionales son más importantes que las personas porque si no, no se puede cumplir con el propósito de Dios (ganar almas) cabalmente. Se manipula, se lastima, se juzga, se critica con el fin de “defender” la fe y la iglesia.

Que lejos estamos de la realidad de Dios. Jesús dijo, “… sobre esta roca (yo) edificaré mi iglesia”. Ningún hombre puede hacer lo que le corresponde a Dios. La iglesia está siendo edificada por Dios mismo en todo lugar. Esta edificación no se lleva a cabo los domingos en la mañana en algún templo, o martes y jueves durante los servicios en la semana. Esta edificación se está llevando a cabo dentro de la vida de cada persona que ha recibido a Jesucristo como Señor y Salvador.

El modelo de iglesia es Cristo mismo. Sabemos que así como Eva estaba en Adán cuando fueron creados (Génesis 5:2), de igual forma la iglesia está en Cristo. Cristo y la iglesia son lo mismo. La iglesia es la manifestación externa de la realidad invisible de Dios en la Tierra. La iglesia no es una organización sin fines de lucro. Claro, ante el gobierno y el mundo, sí lo es. Pero el funcionamiento diario de vida no puede ser organizacional, tiene que ser relacional.

¿Ustedes saben que hay iglesias que sus líderes no se hablan ni se soportan, sin embargo, siguen “funcionando”? Esa no es la iglesia que Cristo está edificando. La característica número uno de la iglesia es el amor. Siguiendo el modelo de Cristo como iglesia, el amor nos lleva a relacionarnos dondequiera que estemos. Podemos ser edificados por Cristo como iglesia en el banco, en el supermercado, en casa, en el trabajo, etc.

Claro, como dije al principio, como nosotros no nacimos en un sistema de iglesia que sea relacional y dinámico como lo estoy compartiendo, no es posible en nuestra “psiquis” concebir un cristianismo sin la estructura eclesial.

Por el contrario, para Dios es completamente normal edificar la iglesia fuera de una organización porque Él es una iglesia en sí mismo. Esa es Su naturaleza y su realidad de vida. Dios siempre ha vivido en comunidad y relación. Dios no conoce otra cosa que no sea comunidad, relación, amor y edificación mutua. El Padre, el Hijo y el Espíritu han convivido en relación de vida por la eternidad. Por eso, Él puede edificar Su iglesia fuera del contexto estructural y organizacional humano.

Esta es la iglesia que Dios está construyendo: relaciones espontáneas, sinceras y honestas, sin manipulación ni sentimiento de culpabilidad, con el propósito de que Él mismo sea manifestado en amor por medio de cada uno de sus miembros a medida que los edifica en unidad y diversidad de tal manera que todo sea lleno de Cristo. ¡Aleluya!

Por: Javier

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