Amigos, No Siervos

Ya no los llamo sirvientes, porque un sirviente no sabe lo que hace su jefe. Los llamo amigos…“  Juan 15:15 (BLS)

friendsEl cristianismo en el occidente se ha caracterizado por años por seguir reglas y cumplir con el servicio a Dios. Se ha pensado que la salvación se mantiene mientras se sirva a Dios. Esto ha producido un cristianismo que ha olvidado la parte más esencial: la relación amistosa. Se vive obsesionado con el servicio y el producir, pero se ha echado a un lado las relaciones. Esto ha traído como consecuencia que las personas no se relacionan fuera de su ambiente de trabajo o servicio.

No cabe duda que estamos viviendo una crisis relacional porque se ha sustituido el relacionarse en amor, por el servir fundamentado en el temor y la obediencia. Se quiere vivir un cristianismo neo-testamentario con principios antiguo-testamentarios. En el Antiguo Testamento la relación con Dios era una de siervo a amo, o de siervo a Rey.

La obediencia era la manifestación más alta de servicio porque se basaba en las acciones realizadas y no se podía conocer a Dios directamente. Hoy, el amor es la manifestación más alta y no está basado en las acciones, aunque se demuestras con ellas, está basado en relación. Se puede obedecer sin amar, pero es imposible amar sin obedecer. Dejemos de ver el amor como algo. Dios es amor. La relación con Dios tiene la importancia máxima.

La característica principal de todos aquellos que tuvieron una relación estrecha con Dios en el Antiguo Testamento fue el temor. Esto se debía a que como todavía Dios no había hecho el camino para acercarse a Él encarnándose, el temor gobernaba la relación ya que cualquier contacto directo con Dios significaba la muerte. Por eso, el pueblo de Israel no se atrevió a acercarse al monte de Dios, tenían miedo. El temor empuja a la gente a servir para aplacar la ira de Aquél que puede traer consecuencias adversas. En adición, no estimula a conocer a Aquél a quien se sirve.

Hoy en día las relaciones están en crisis y es porque se tiene mentalidad de siervo todavía. Es curioso como mucho cristianos se enorgullecen cuando dicen que son “siervos de Dios”. Las personas no se atreven acercarse unas a otras porque se vive en temor. Las iglesias tienen que crear ministerios y programas para ayudar a los necesitados porque si no, no se suplirían las necesidades. Es notable ver que la iglesia del libro de los Hechos, suplía las necesidades de todos sin tener programas o ministerios dedicados a eso específicamente. (Hechos 2:44-45) ¡Cómo contrasta con la iglesia de hoy!

Se vive en temor y no en amor. Yo creo que hemos subestimado el amor, y sobreestimado el servicio y el temor. Se puede lograr mucho más en amor que con temor. Sin embargo, usualmente se manipulan a las personas a servir para poder cumplir con “la voluntad de Dios”. El servicio no se logra basado en la manipulación, el servicio es el resultado de un corazón que ama y se regocija en suplir las necesidades de otros.

Los que estamos en Cristo somos amigos de Dios porque tenemos el privilegio de participar de la Trinidad en forma activa y directa. Dios habita permanentemente en nosotros y podemos participar de Él en nuestro espíritu en todo momento. Esto es mucho más importante que dedicarnos al servicio sólo por obediencia. La obediencia realizada sin amor, no satisface a Dios. Cuando mis hijos hacen algo sólo porque yo se los pido no satisface totalmente mi vida, aunque se lleve a cabo la tarea solicitada. ¿Se cumplió con la tarea? Sí. ¿La relación creció por causa de lo realizado? No necesariamente.

Hace falta que el amor perfecto de Dios nos guíe en todo lo que hacemos. Necesitamos que el amor nos perfeccione en las relaciones y dejemos de pensar en nosotros mismos de tal manera que seamos amigos, no siervos.

De la única manera que se puede lograr esto es conociendo a Jesús no religiosamente. Él dijo que ya no éramos sirvientes, somos amigos. Lo más importante para el amigo es relacionarse, no servir. Los amigos se conocen y se aman tal y como son. Se aceptan con defectos y virtudes. Piensan diferente, pero respetan esas diferencias.

Mi corazón arde por ver una iglesia amistosa que esté más pendiente a amar y menos pendiente a servir. Amando lograremos más y nos cansaremos menos.

Por: Javier

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