A Mi Madre…

Posted by on May 12, 2013 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

Yo no soy bueno regalando. Se me hace sumamente difícil regalar porque no sé qué obsequiar. Sin embargo, hay algo que Dios me permitió obtener genéticamente, por decirlo de alguna forma, y es la bendición de escribir.

Hoy se celebra el Día de las Madres y como siempre, sin saber qué regalarle a mi madre. Dije, “Voy a darle lo que sé hacer y heredé de ella.” Si lo hago bien o no, no es importante. Lo ofrezco con todo mi amor.

Desde pequeño me gustó leer. Cuando mi mamá tuvo su experiencia de salvación con Cristo, hace “varios” años atrás, se nutrió de un sinnúmero de libros. Muchos de ellos eran biografías de hombres y mujeres que habían tenido experiencias de salvación con nuestro Dios. Comencé a leerlos sin saber que estaba manifestando una característica de mi mamá.

Ella ha sido una lectora asidua y apasionada. Sin darme cuenta me fui apasionando, al igual que ella, de la lectura. Empecé a leer muchos libros y a aprender de aquellos que nos han aventajado en el Camino. Creo que la lectura es una forma maravillosa de nutrirse de las experiencias de otros y otras.

Ahora, no sólo la lectura ha sido heredada de mi mamá. Su experiencia con Dios siempre ha sido tan particular que por años yo no la entendí. Habían muchas cosas que no hacían sentido desde mi punto de vista. Sin embargo, con el pasar de los años y vivir experiencias con Dios, me doy cuenta que Dios había escogido a mi mamá para una obra muy particular. Por eso su relación ha sido y es particular.

Ahora estoy viviendo, al igual que mi mamá, una experiencia en Dios muy particular. Parecería que lo “heredé” también. Mi relación con Dios no es igual al resto de las personas. No es mejor, es diferente. Me imagino que Dios había ya determinado que la experiencia de mi mamá “fuera pasada” a sus hij@s. Y por eso estoy sumamente agradecido. Por supuesto que no fue idea de Mami, pero Dios quiso que mi mamá fuera la “impartidora” de esa experiencia.

Este ha sido el legado más impactante en mi vida. La lectura en mi vida es fundamental, pero la experiencia con Dios es vital.

Estoy seguro que esto que ha ocurrido no fue planificado por ser humano, pero sí fue diseñado en la eternidad. Por esta razón tengo que estar eternamente agradecido porque a Dios le plació que nuestra familia tuviera una madre que expresara el carácter, la persona y el poder de Dios. Claro que por un precio bien alto, pero ha valido la pena porque a fin de cuentas Dios ha sido, es y será exaltado.

Yo no tengo de qué jactarme porque todo es por la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Mi mamá nos ha dejado la herencia más preciada en el universo, Dios. Hoy yo puedo decir, otra vez sin jactancia, que no conozco otra familia donde ambos padres(2), todos sus hijos con espos@s (6) y todos sus nietos(7) estén enamorados de Dios. Hoy faltan palabras para expresar a Dios gratitud por habernos escogido en Él para expresar su amor siendo la columna vertebral en todo este proceso mi mamá.

Gracias, Mami, por permitir que Dios se exprese por medio de ti. Demás está decir que eres especial. Eres la mejor expresión humana que he visto de quién es Dios. (Todavía no he visto a Jesús. ja, ja, ja)

Te amo…

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