Al “Octavo” Día…

Posted by on Nov 4, 2012 in Artículos por Javier, Libertad | 1 comment

Es interesante notar cómo las circunstancias de la vida son usadas por Dios para mostrarnos y revelarnos su verdad en forma única y especial. Vivimos situaciones de alegría, tristeza, dolor y emoción. Cada una de ellas tienen una forma única de mostrarnos a Dios y su realidad.

Algunas de ellas las disfrutamos. Otras son angustiosas. Al final, todas pueden ser utilizadas por nuestro querido Dios para mostrarnos Su amor. A veces lo entendemos, pero otras veces no. O al menos nos tardamos en entenderlo.

Dios se revela de muchas formas y maneras. Pero no importa cómo se revele, Cristo es el común denominador en todas ellas. Cristo es la expresión exacta de quién es Dios. Quiere decir que no importa la forma, Cristo está presente. Se acuerdan cuando Felipe dijo, “¿Muéstranos al Padre y eso nos basta?” Jesús le contestó, “El que me ve a mí, ve al Padre.” (Juan 14)

Quiere decir que para ver a Dios, sólo tenemos que ver a Jesús. Él es el nuevo orden establecido por Dios. Dios quitó lo viejo, Adán, para establecer lo nuevo. Esto tiene una relevancia profunda en nuestra vida y relación con Dios. Si no se cree que todo lo viejo fue quitado, voy a tener problemas en la “nueva vida” que se ofrece en Jesús. La nueva vida de Jesús es la vida de la gracia. Es la vida del descanso.

No estoy hablando de obtener salvación solamente. Estoy hablando de vivir una vida que ofrezca verdadero descanso, éxito y satisfacción. Muchos de los que dicen conocer a Dios viven vidas de insatisfacción, pena y angustia constante. La excusa para ello en muchas ocasiones es que “en el mundo tendremos aflicción.” (Juan 16:33) Lamentablemente se queda fuera “confía, Yo he vencido al mundo,” dicho por Jesús ahí mismo.

La verdad o realidad de Dios supera por mucho nuestras situaciones terrenales. Hace falta un cambio de enfoque para que podamos “participar” de la trascendencia de las situaciones de esta Tierra. Somos, no es que seremos, ciudadanos del cielo. Este es un “estatus nuevo” para todo el que tiene a Jesús en su vida. (Filipenses 3:20) La consecuencia de esta verdad es que nuestro enfoque no puede estar en las cosas del mundo. Estamos en el mundo, pero NO somos del mundo. (Juan 17:16)

En la Tierra tenemos la limitación del tiempo. Sin embargo, el tiempo no existe en Dios. Por amor Él limita su eternidad con el propósito de relacionarse con nosotros. Sin embargo, hay un anhelo en el corazón de Dios. Él está deseoso de que el tiempo alcance aquello que Él ya hizo para que podamos disfrutar su Presencia sin limitaciones de tiempo y espacio.

Digo esto porque hay un deseo genuino de que todo lo de esta Tierra pase y el “nuevo orden” de Dios sea establecido. Es aquí donde entra el número ocho en escena. El ocho es siete más uno. Los estudiosos de la Biblia hablan de que los números en la Escritura tienen relevancia y significados con relación a Dios y al hombre. Incluso están relacionados a los tiempos.

A los creyentes usualmente se les ha hablado del número uno, tres, seis, siete. Muy poco o nada se ha hablado sobre el ocho.

Lo Nuevo Por Lo Viejo

El ocho en la Biblia tiene una relevancia tremenda. Yo creo que se ha compartido muy poco sobre el mismo porque el ser humano es un ser de hábitos. Los cambios, en muchas ocasiones, no son bien recibidos. Se prefiere mantener el “status quo” o estado actual de las cosas. El ocho habla de “algo nuevo” no teniendo relación alguna con lo viejo o anterior.

Cuando vamos al libro de Génesis vemos la creación de todas las cosas. Dios crea todas las cosas en seis días y descansa el séptimo. El séptimo día habla de plenitud y descanso una vez completado lo primero. El número ocho habla de regeneración, resurrección y vida nueva. Habla de un nuevo orden de cosas sin relación alguna con lo anterior.

Adán y Eva

La creación de Adán y Eva es un misterio. Hay quienes creen que Adán fue creado primero y luego Eva. Otros, como yo, creen que ambos fueron “creados” a la misma vez. (Génesis 1:27; 5:2) Eva estaba “dentro” de Adán, pero fue creada junto con Adán.

Esto es bien importante porque Adán representaba a Cristo. Él era una sombra de la realidad que se manifestaría más adelante en Cristo. Es por eso que la Biblia habla del primer Adán y el postrer Adán. (1 Corintios 15:45)

Después que Dios había descansado, decidió darle a Adán una “compañía ideal” porque no era bueno que estuviese solo. Dios “forma” a Eva el día ocho. Noten que Dios no “crea” a Eva, Él le da forma de las entrañas de Adán. Pone a Adán en un sueño profundo para realizar una operación que simbolizaría la resurrección de Cristo y el nacimiento de la iglesia.

El apóstol Pablo habla de Cristo y la iglesia como un misterio. Dios estaba estableciendo un nuevo orden. Una nueva forma de Adán. Eva, se puede decir, es Adán en otra forma. Lo mismo pasa con Cristo y la iglesia. La iglesia es Cristo en otra forma. Se acuerdan cuando Saulo perseguía a los del “Camino” y cae al piso con una luz brillante. Jesús le pregunta, “¿Por qué me persigues?” (Hechos 9:4) Para Dios, la iglesia, sus hijos e hijas que han recibido a Jesús, son Cristo en una forma distinta en la Tierra.

El conocer esta verdad afecta nuestras vidas. No podemos ser los mismos “cristianos” al saber que Dios estableció un orden nuevo el día “ocho” por medio de Cristo. No se trata de vivir “para” Cristo en la Tierra. Se trata de vivir “a” Cristo en la Tierra.

En adición a que Eva exprese a Adán en otra forma, la Biblia narra historias relacionadas con el ocho. Por ejemplo, en el diluvio se salvaron ocho personas. (1 Pedro 3:20) Esto expresa un nuevo comienzo para la humanidad.

También vemos que los varones judíos eran circuncidados al octavo día. Esto representaba lo que ocurriría más adelante cuando el corazón fuera circuncidado por medio de la muerte de Cristo. Se desecha el viejo hombre y se viste todo aquel que cree del nuevo. (Génesis 17:12; Colosenses 2:11; Romanos 2:29)

Otros Ejemplos

Los primogénitos eran entregado a Dios el día ocho. Esta entrega presagiaba una vida donde Dios sería el todo en sus vidas. (Éxodo 22:29-30)

David, el predecesor de Cristo, fue el octavo hijo de Isaí. (1 Samuel 17:12-14) David representaba un reinado bajo un nuevo orden conforme al corazón de Dios. (1 Samuel 13:14) Es por eso que a Jesús se le llamaba Hijo de David. (Marcos 10:47-48; Mateo 21:9)

Jesús resucitó al “octavo día” de la semana. Los primeros siete días completan un ciclo y luego viene un ciclo nuevo de vida sin relación alguna con el previo. Es por eso que los mandamientos del Antiguo Testamento no tienen relevancia alguna con la nueva vida en Cristo.

Quiere decir que en la misma manera en que Dios formó a Eva de Adán el día ocho, la iglesia fue formada de Cristo el día ocho de la semana. ¿Cuál es el día ocho? La Biblia dice que Jesús resucitó el “primer” día de la semana. Por lo tanto, es el día siete de la semana anterior más el primero de la siguiente. De esta forma se establece un nuevo orden por Dios el día ocho.

La resurrección pone de manifiesto que el primer Adán se acabó en la cruz. El postrer Adán empieza la forma deseada por Dios desde la eternidad. La vida resucitada no tiene ninguna relación con la anterior. Además, es regida, gobernada, dirigida o guiada totalmente por Dios y para Dios. No es el ser humano viviendo “para.” Es el ser humano viviendo “por” esa vida resucitada.

No es la información del Antiguo Testamento la que nos ayuda a vivir bajo el Nuevo Testamento. Es la revelación del Nuevo Testamento la que nos permite comprender que el Antiguo Testamento era sólo una representación de la realidad de Cristo a través de la historia.

Dios estableció un nuevo orden de vida en Cristo. El “ocho” fue revelado para que los primeros siete ya no afecten nuestras vidas. Los primeros siete ya cumplieron su propósito. La vida resucitada del “octavo día” se vive con el enfoque puesto en Jesús. Se depende de la gracia de Dios para todo porque lo “viejo” no tiene relevancia alguna en nuestras vidas. Lo único que falta es que el tiempo llegue a su cumplimiento y este vestido de carne sea transformado en incorruptibilidad. De tal manera que toda limitación sea eliminada y podamos disfrutar a plenitud la presencia de Aquel que lo llena todo en todo. (Efesios 1:23)

Vivamos desde ahora la vida resucitada de Cristo fijando toda nuestra conciencia en Aquel que es la Vida. Porque por Él, para Él y en Él vivimos.

One Comment

  1. es cierto el octavo dia lo estamos viviendo pero realmente empieza el dia en que el señor viene pero en espiritu repartiendolo a los que estuvieron esperandolo en el pentecostes , y que me3diante el Espiritu Santo ellos hablaban las maravillas de Dios en la que de todas las lenguas podian enterder. eso es la comunicacion que volvimos a tener con el padre, la que se perdio en el Eden y se hizo la reconciliacioon a traves del la sangre del cordero, ya que papa estaba no se comunicaba con nosostros pero ahora ya ocurre lo que Jesus dijo que a nosotros nos convenia que el se fuera para enviar al
    consolador, y que el llevaria de lo nuestro al padre y del padre tomaria y nos traeria a nosotros, por eso dice orar como conviene no sabemos pero el Espiritu santop lo acomoda y lo lleva al padre , maravilloso no? es por eso que el señor prohibio trabajar en ese dia por que el que trabaja en todos nosotros es su santo Espiritu, ningun hombre puede cambiasr al hombre a menos que EL ESPIRITU DE DIOS SEA EL QUE OBRE EN NOSOTROS Y HACE SU TRANSFORMACION DIVINA.

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