Ayúdame, Espíritu Santo…

Posted by on Ene 25, 2015 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 1 comment

 

Ayúdame, Espíritu Santo...Temprano en la mañana abro mis ojos y son las 4:32 am. Después de estirarme un poco, abro mi boca y digo, “Ayúdame, Espíritu Santo”. Sin tener tiempo para pensar las palabras salen casi automáticamente de mis labios. Mi día inmediatamente comienza con la “ayuda” de Aquel que es mi vida, habita dentro de mí y dirige mi ser. Este es mi hábito casi todos los días de mi vida.

Él no es sólo mi “ayuda”, Él es mi vida. Me levanto, camino, hablo, como y hago todas las cosas gracias a Él. Desde que mi espíritu internalizó la existencia de Otro ser dentro de mí, se ha creado un hábito de relacionarme con Él de forma natural y espontánea.

No ha sido fácil porque estaba acostumbrado a hacer las cosas por mi propia cuenta, aunque en muchas ocasiones oraba antes de hacerlas. Trataba con mis fuerzas el lograr las cosas en mi vida. Orar era para mí un momento donde dejaba lo que estaba haciendo y me concentraba en Dios por ese momento para hablar o escuchar.

Hoy la oración ha trascendido para mí. No es sólo un momento donde me enfoco en Dios, hablo y escucho. La oración es la realidad de Cristo en mi ser viviendo y latiendo a cada momento. Puedo estar enfocado haciendo algo, haciendo algún chiste, dando clases en la escuela, pero sé que mi espíritu está conectado a la Vida. No es sustituir una forma por la otra. Es integrar la conciencia de Su presencia en lo más cotidiano de este mundo.

Yo siempre quise ser espiritual, pero siempre terminaba sintiéndome carnal porque no hacía “lo que se suponía” que hiciera. Mi vida era una de altas y bajas. Así era también mi estado de ánimo. Sin embargo, hoy puedo decir como Pablo en Efesios 2:4, “Pero Dios…” cambió esa realidad en mí. A través de los años me he dado cuenta que Dios no es sólo mi Señor y mi Salvador, Él es mi Vida. Él transformó mi manera de pensar y actuar por medio de Su Espíritu Santo en mí.

Esto quiere decir que no sólo gobierna y salva, sino que es la misma fuerza y energía que me ayuda a vivir día a día. Mientras estuve viendo a Dios como Señor, Salvador, Rey, Creador, etc. (lo cual Él es ciertamente), no pude disfrutar la vida diaria con conciencia de que soy en Cristo Su habitación, morada y hogar.

“Ayúdame, Espíritu Santo” se ha convertido en mi oración favorita. A veces en forma audible, otras veces dentro de mí, pero ciertamente ha transformado mi ser dependiendo a cada instante de Él. No tengo ni que pensar en decirlo, sale en forma natural de adentro. Su vida ha venido a ser, mi vida. No porque no lo fuera anteriormente, sino porque he cobrado conciencia de esa verdad en forma práctica. Yo había oído y leído sobre eso. Había tenido experiencias sobrenaturales donde había sentido la presencia de Dios en algún momento, pero el vivir con conciencia de su unidad con mi espíritu es un nivel que revoluciona todo mi ser.

Te amo, Espíritu Santo…

 

One Comment

  1. Son los ultimos dias y debemos de saber y rebuscar cada cosa de manera indicada para que aumentemos en la sabiduría de Dios y podamos entender la realeza de su santísimo y bendecido nombre .

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