¿Cómo Dios Me Ve?

Posted by on Mar 3, 2012 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

cat-mirror-lionLa forma en que nos vemos determina la forma en que actuamos.” Esta declaración tiene una influencia en la forma en que se vive. El ser humano no es definido por la forma en que actúa, actúa por la forma en que ha sido definido. Tomen un tiempo para pensar sobre esto.

La perspectiva que se tiene de uno mismo afecta positiva o negativamente el estilo de vida. Hay un refrán que dice, “Todo depende del cristal con que se me mira.” Esto es real. Por ejemplo, hay personas que cuando se ven en un espejo, se ven gordas. No importa cuan flacos o flacas sean, para ellos son gordos. Sus acciones serán como de gordos porque así se ven.

Hay otras personas que cuando se ven en un espejo se ven feos o feas. No importa cuan guapos o bellas sean, actuarán como feos. La perspectiva que se tiene de uno, afecta las acciones.

Esto es una realidad también en nuestra relación con Dios. La religión ha enseñado por mucho tiempo que “somos pecadores lavados en la sangre de Cristo.” Esta enseñanza ha provocado que personas que han recibido a Jesús en sus vidas y han nacido de arriba actúen como si no hubiera ocurrido nada en sus vidas cuando creyeron en Jesús. Digo esto porque, aunque uno sabe que el destino cambió, del infierno al cielo, los estilos de vida permanecen igual. Lo único que se le añadió fue asistir a los cultos varios días a la semana. Algunos dicen que somos “pecadores perdonados.” Hasta lindo se oye. Sin embargo, esto no es verdad.

El error…

Dios no rehabilita a los que creen en Jesús y le reciben. Lo que ocurre realmente es un nacimiento de arriba. (Juan 3:3-7) Dios hizo una creación totalmente nueva (2 Corintios 5:17) que no tiene relación alguna con la anterior. Para el ser humano es difícil visualizar esta realidad. Este es un fenómeno sobrenatural donde Dios empieza a vivir en el espíritu de aquel que cree en Jesús. Esto significa que la persona no puede ser más un pecador porque de otra manera, Dios no habitaría en él o ella.

Si uno es arrastrado por el error arriba mencionado, terminará en otro error. El otro error es creer que Dios nos ve a través de Jesucristo. Si Dios llegara a vernos directamente, moriríamos, dicen otros. Esto es lo que se cree popularmente. Lamentablemente esta es una declaración fundamentada en el primer error. Se cree que Jesús es como el filtro que evita que la santidad de Dios mate a sus hijos.

La verdad…

La verdad es que Dios no necesita ningún filtro para relacionarse con sus hijos. Él no necesita vernos a través de Su Hijo porque ya ESTAMOS EN SU HIJO. Jesús y yo somos uno. Tú y Jesús son uno. No es por medio de Jesús que Dios nos ve, Dios nos ve directamente. La Biblia dice que SOMOS la justicia de Dios. (2 Corintios 5:21)

Si fuera cierto que Dios nos ve a través de Jesucristo, se estaría diciendo que todavía somos pecadores. Y si Dios nos ve directamente nos morimos, según algunos. Sin embargo, pecadores éramos, ya no somos. La justicia de Dios en Cristo no ha sido sólo aplicada a nosotros, es que somos la justicia de Dios en Cristo. Dios nos ve y se deleita porque hemos sido hechos una creación nueva completamente. No hemos sido reparados, hemos sido construídos en Cristo. (Efesios 2:10)

Es por esta misma razón que podemos acercarnos sin temor al trono de la gracia. El pecado ya no nos impide acercarnos porque Cristo no lo tapó, Cristo lo quitó. (Hebreos 4:16)

¿Qué significa esto?

Esta verdad tiene unas implicaciones extraordinarias en nuestra vida diaria. Si pienso que Dios me ve a través de Jesucristo es que todavía creo que hay algo de pecado en mí. Lo cual no es cierto. Se acuerdan, si pienso que soy gordo, actúo como gordo. Si pienso que soy pecador, voy a actuar como uno. El temor jamás permitirá que pueda intimar con Dios si pienso de esa manera.

Ahora, si creo que soy una creación nueva y que Cristo y yo somos uno, que soy la justicia de Dios en Cristo, voy a poder gozar de una relación de intimidad con el Padre como nunca antes. Puedo mirarlo directamente sin miedo a morir porque Su amor gobierna la relación. Voy a actuar como santo porque lo soy. Voy a actuar como hijo no como esclavo porque soy hijo y creo que soy hijo. No es a través de Jesús que Dios me ve, Él me ve directamente porque Jesús y yo somo uno.

¿Sabían que las águilas tienen una membrana en los ojos que les permite mirar directamente al sol? Dios las hizo de esta manera. Así mismo, la Escritura nos compara con las águilas. Dios nos hizo en Cristo para mirar directo al Sol, sin filtros. ¡Aleluya!

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