¿Cómo Vivo la Vida Cristiana?

Posted by on May 30, 2013 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Hay quienes me han preguntado, “¿Cómo tú estás viviendo la vida cristiana sin asistir a una ‘iglesia’ regularmente?” Cuando hace seis años tuve una experiencia transformadora con Dios, me di cuenta en la práctica que Dios y yo somos uno.

Claro que yo sabía eso. Hasta lo enseñaba y predicaba. Sin embargo, no había pasado por la experiencia de qué era eso. Ir a la iglesia dejó de ser mi prioridad porque empecé a vivir en forma práctica el “ser” iglesia.

Este no es un concepto abstracto donde uno “piensa” que es uno con Dios. Esta se convirtió en una realidad de vida diaria. A la misma vez, me abrió los ojos para ver que de la misma forma estoy unido a cada miembro del cuerpo de Cristo. Otra vez, esto dejó de ser un concepto abstracto. Se hizo realidad en mi vida diaria.

No fue fácil. Tuve que luchar con muchas interrogantes y mucho rechazo. Muchos de los llamados “amigos” me dieron la espalda. Otros se hicieron pasar por “amigos” para “aprender” algo más profundo de Dios y adaptarlo a su estilo de vida en una forma egoísta.

Algunos pensaron que me desvié del camino porque no seguía lo “tradicional“. Nada más lejos de la verdad. La experiencia de libertad, paz e intimidad con Dios nunca fue más real en mi vida. El hacer para Dios dejó de ser meta y vino a ser el efecto de una relación estrecha de intimidad con mi Dios y mi vida.

De esta manera, comencé a experimentar el modelo de iglesia “vivido” por Jesús. Dondequiera que me encontraba con gente hambrienta y sedienta de Dios, compartía Su vida y éramos edificados, sin importar el lugar o el tiempo.

Esto ha seguido hasta hoy y el resultado ha sido impresionante. Yo no pretendo sacar a las personas del sistema en el cual están, sólo trato de compartir una forma distinta de intimar con Dios y experimentar una libertad incalculable mientras se vive la realidad de Dios con otros.

Sé que hay personas que están quemados de tanto “servir” en la iglesia. Personas que sufren de una relación pobre con Dios, aunque están sirviéndole con todo su corazón. Hay solución para eso…

 

  1. Detente. Haz un alto en lo que haces. Mientras sigas haciendo lo mismo, seguirás obteniendo los mismos resultados.
  2. Concéntrate en Dios. Llena tus pensamientos con la “persona” de Dios, no con el “trabajo” de Dios. Invierte en la relación con Él. Nada se puede lograr con resultados eternos si Dios no es el todo en la obra. Puede parecerte una pérdida de tiempo. Sin embargo, te recuerdo unas palabras de la película “The Karate Kid”, “Estar quieto y hacer nada son dos cosas diferentes.”
  3. Depende y confía en la soberanía de Dios. La vida cristiana profunda no es “tratar” de hacer cosas para Dios. La vida cristiana profunda es “confiar” en Aquel que conocemos. A medida que nos concentremos en Dios, la confianza en Él aumentará gradualmente. Las situaciones se tornarán difíciles, pero sigue enfocado o enfocada y verás cómo tu confianza en Él crecerá.
  4. Comparte con otros que te edifiquen. No me refiero a “ir a la iglesia“. Busca personas que constantemente te nutran de Cristo. Pueden ser personas que asistan a algún culto, pero no necesariamente. El compartir con amistades la verdad de Dios resulta en la construcción de la iglesia de Dios en la tierra. Tu vida es edificada, al igual que la vida de la otra u otras personas. No hay nada mejor que esto.

Creo que así es que me mantengo disfrutando a cabalidad la vida de mi Dios. ¡Aleluya!

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