Complicadamente Sencillo

Posted by on Jul 26, 2009 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 1 comment

“Estén en paz en el conocimiento de que yo soy Dios.
Salmo 46:10 (BBE)

cat_teddybearEn el tiempo en que vivimos la preocupación es la orden del día. Desde que uno se levanta hasta que se acuesta, la mente está funcionando de tal forma que produce ansiedad y preocupación. Hemos llegado al punto de decir que esto es lo normal. De hecho, si uno no se preocupa, las personas que le rodean llegan a la conclusión que a uno no le importa o interesa tal o cual asunto.

La preocupación viene como consecuencia de una mentira que ha gobernado al ser humano por mucho tiempo. El ser humano piensa que tiene las “cosas bajo control”. Detente un momento y medita. Te darás cuenta que cuando piensas que tienes el control de algo o no sabes cómo solucionar alguna situación, te preocupas.

La “independencia” que vino como consecuencia de actuar separados de Dios (Dependencia Vital) produjo en el ser humano una “ilusión de control”. Realmente, el ser humano controla nada de su vida. Ni siquiera puede controlar los pelos de su cabeza. Esta ilusión de control hace que el hombre y la mujer piensen en lo que pueden hacer o dejar de hacer con el propósito de lograr “sus” metas. Estas “metas” siempre están en tiempo futuro y el futuro no se puede controlar. Éste está fuera del “control” del hombre y la mujer. Bueno, en realidad está fuera de la “ilusión” de control.

Nuestro Padre es un Dios de tiempo presente. A través de la escritura Él se muestra como el Yo Soy. En un mundo donde la preocupación es la orden del día, Dios nos invita a conocerle en una forma íntima. El no conocer qué va a pasar en el futuro con mi vida y la de mis seres amados preocupa. Esto quiere decir que lo opuesto es cierto también. Si conozco a mi Dios en una forma personal y fuera del sistema religioso, entonces no me preocuparé.

En el verso inicial podemos ver que lo opuesto a la preocupación es la paz. La paz no es tranquilidad en las emociones o en la mente. En muchas ocasiones pensamos que la paz tiene que ver con nuestro estado de ánimo o mental. La realidad es que la paz tiene que ver con nuestro espíritu. Ésta no se logra con la ausencia de problemas o con menos pensamientos de preocupación. La verdad es que la paz es una persona, Jesús. La relación con mi Padre me lleva a experimentar una vida de calma en mi espíritu que se manifiesta en mis emociones y en mis pensamientos. La conciencia y vivencia de Cristo en mi espíritu manifiesta la paz.

Yo creo que una de las primeras cosas que debemos entender es que no tenemos el control de las cosas. El sólo hecho de reconocer y vivir esto, hace que una gran carga se quite de nuestros hombros. Te lo voy a repetir, “Tú no tienes el control y yo no tengo el control.” ¿Quién dijo que tener todo bajo control es bueno?

Cuando soltamos la “ilusión” del control, nuestra vida comienza a entrar en una relación de dependencia en Dios que hace que la preocupación salga de nuestras vidas.

En adición a tener la ilusión de control, el llevar a cabo la ley, los mandamientos y las normas escritas o morales, nos lleva a vivir en preocupación porque el enfoque de nuestra vida se torna hacia el cumplimiento de las mismas. Al no poderlas llevar a cabo como “se supone”, nos preocupamos porque pensamos que tendremos como recompensa castigo o consecuencias negativas. Por mucho tiempo yo viví de esta forma porque pensaba que si obedecía estaba bien con Dios y todo me saldría bien. Y si desobedecía estaba mal y las consecuencias negativas vendrían sobre mí y los míos. Ves, la supuesta paz estaba basada en las acciones mías, no en la relación con Dios. Díganme, ¿esto causa preocupación o no?

El relacionarme con Dios sin mandamientos, sin reglas, sin normas, sólo por amor, me lleva a experimentar a Cristo. Pablo dijo que si decidimos vivir de acuerdo a la ley, Cristo no nos aprovecha para nada. (Gálatas 5:1-4) Y si Cristo no nos aprovecha para nada, no podemos tener paz porque Él es la paz.

Hemos complicado algo tan sencillo porque lo que produce paz en nuestra vida realmente es mi Cristo. Por favor, no estoy hablando de ir a la iglesia cuando digo que la paz es Cristo. La gente podría relacionar mis comentarios con las experiencias que han tenido en el sistema religioso. Por mucho tiempo las personas han relacionado el que Cristo es la paz con aceptar a Cristo como salvador o asistir a algún culto o servicio solamente. Nada está más lejos de la realidad. Hoy en día muchos de los que predican, enseñan o son líderes en las congregaciones locales son las personas que menos paz experimentan porque sus vidas están basadas en desempeño. Quieren “agradar” a Dios por medio de lo que hacen y esto produce “stress”, ansiedad y preocupación porque se dan cuenta que no pueden realizarlo exactamente como Dios “quiere”.

Dios en mi vida es suficiente para mantenerme en paz. Si yo sé que mi relación con Dios no depende de mi desempeño y si yo sé que no controlo nada, la preocupación no tiene cabida en mi vida porque la relación con Papi en amor será el fundamento de todo lo que haga. Y en el amor no hay temor. ¡Aleluya!

Si conocemos a Dios en nuestra experiencia de vida diaria sabiendo que Él vive en nosotros y tenemos conciencia de Su presencia en nosotros en todo momento, el resultado natural será una paz que sobrepasa nuestro entendimiento. El conocer a Dios produce paz.

Job pensaba que le conocía, pero cuando pasó por el momento de dolor y soledad “supo”, por experiencia, quién es Dios. Él dijo, “Yo te conocía sólo de oídas; pero ahora te han visto mis ojos.” Job 42:5 (BL95) Antes de la experiencia de dolor, Job se “preocupaba” por estar bien con Dios haciendo sacrificios. Después de su experiencia de vida, su “ocupación” era la relación. No hay que esperar a pasar por el dolor, la relación de vida con el Padre nos libra de toda preocupación.

Sencillo… ¿no?

Por: Javier

One Comment

  1. Estoy maravillada!
    Se me está siendo revelado lo amada que soy de mi Padre.
    Tengo 29 años de ser salva.
    En un principio me sentí perdonada y amada, luego volví a ser esclava y no hija.
    Muchas gracias por compartir!!!

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