Conocimiento Libertador

Posted by on Jul 26, 2009 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo.” Filipenses 3:8 (NVI)

waterfall_b-wLa relación que nos ofrecieron las “iglesias” con Dios por muchos años fue una fundamentada en el temor. “Si no obedeces, el juicio de Dios cae sobre ti.” “Si no vas a la iglesia, algo malo te va a pasar.” “Cuidado con lo que haces porque Dios te está mirando y si haces algo “malo”, Dios te castiga.”

Que poco conocemos a nuestro Padre. No malinterpreten ni saquen de contexto mis palabras. El padre que ama, disciplina. Esta disciplina es muy distinta a lo que nos han hablado sobre Dios.

“Quien teme no conoce el amor perfecto.” 1 Juan 4:18 (BL95) Este miedo hacia Dios se ha propagado a las relaciones actuales con los seres humanos. Para todo lo que vamos a hacer con los demás, hay que firmar un documento “por si acaso”. Se teme que algo negativo pueda suceder. Este temor tiene una consecuencia en las relaciones porque no se confía.

Estamos viviendo en un mundo de desconfianza. Es difícil confiar cuando en el pasado ha habido gente que se han aprovechado de ti y después que obtienen lo que quieren, te dan la espalda como si uno nunca hubiera dado algo por ellos o hubiera sacrificado algo por ellos. No hay nada que esté más atacado en el mundo que la confianza. Claro, estas experiencias no pueden ser la base para nuestras futuras relaciones porque de otra forma uno sería esclavo de los que le hicieron algo a uno.

El que desconfía teme, y teme porque no conoce. El no conocer a alguien produce que se tema y el producto del temor es la desconfianza. Esto ocurre en nuestra relación con Dios y con los demás. Cuando yo leo las palabras del apóstol Pablo estableciendo que “todo” lo ha perdido por conocer a Cristo, entonces llego a la conclusión que mi Señor no puede ser uno al cual se le tenga miedo. ¿Quién quiere dejar todo por una relación de temor? A menos que se le obligue. Pero a Pablo nadie lo está obligando, su decisión es totalmente libre y voluntaria.

Me imagino a algunos religiosos citando, “El principio de la sabiduría es el temor a Jehová”. Otros diciendo que ese temor es respeto o reverencia. La realidad es que el que teme, no ama, y no ama porque no conoce. En el Antiguo Testamento, la relación del pueblo de Dios con Él era una externa. Jamás el pueblo de Dios pudo gozar de una relación de conocimiento pleno de Dios ya que Jesús no se había encarnado. Ahora, estos son “otros veinte pesos” o “harina de otro costal”.

¿Quién está dispuesto a considerar TODO como “estiércol” por conocer a alguien? Cualquiera que haga esto lo consideran loco o demasiado enamorado. Yo me inclino por la segunda, aunque para los que no conocen el amor, es la primera. “¡Oh Dios, enamórame de esa forma!”

El conocer a Dios nos va a llevar a amarle con todas nuestras fuerzas. No tenemos que llevar a cabo un mandamiento para amar. Nadie puede obligar a otro a amarle. “Me amas, o vas a ver.” ¿Cómo se oye esto? Ridículo, ¿verdad? Para amar lo que hace falta es conocimiento. Este conocimiento no es intelectual, es vivencial. O sea, que se conoce a medida que se vive la experiencia de pasar tiempo con el ser querido. No me vengan con eso de “calidad de tiempo”. El que quiere conocer realmente, saca mucho tiempo para esa actividad. Conocer a Dios no es a base de “calidad de tiempo”.

Cuando amo a Dios, confío porque le conozco. El conocer me lleva a amar, el amar me lleva a confiar, y el confiar me lleva a vivir en libertad. ¡Gloria a Dios! El que teme vive esclavo de sus temores y no es libre. ¿Pregúntense a qué le tienen miedo? Eso a lo que le tienen miedo manipula algunas áreas de sus vidas y hace que se alejen, no que se acerquen. Nuestro Padre quiere que nos acerquemos a Él, pero si la imagen que tenemos de Él es con miedo o temor, no nos vamos a acercar para conocerle. ¿Cuántas veces no nos atrevemos a orar ya que hemos pecado y nos sentimos que Dios nos va a rechazar?

Por ejemplo, si yo le tuviera miedo al agua, pueden estar seguros que no me voy a acercar al agua. Si le tuviera miedo a las alturas, voy a alejarme de todos los sitios altos. ¿Entienden lo que digo?

Mi Dios es un Padre amoroso que quiere que lo conozcamos íntimamente. La religión, incluyendo las congregaciones locales que se llaman evangélicas, manipula a sus “miembros” metiéndoles miedo con un Dios que enjuicia a sus hijos.

Cuando leemos Lucas 15, la parábola del hijo pródigo (esto es un título incorrecto ya que la enseñanza principal es sobre el amor del Padre hacia un hijo rebelde y uno religioso), vemos que aun el Padre teniendo razón para castigar a sus dos hijos, uno por rebelde y el otro por criticar sus acciones, lo que realmente hace es amarlos a los dos a pesar de lo que hayan hecho o dejado de hacer. ¡Ese es mi Papá!

Otra vez, los religiosos dirán que la rebeldía tiene unas consecuencias o la falta de amor fraternal tiene unas consecuencias. Tienen razón, pero las mismas no son ejecutadas por el Padre. El Padre no produce las consecuencias, por el contrario, ama y acepta a sus hijos tal y como son. ¡Aleluya!

“Ah, pero después de “convertido” uno no puede fallar porque si no, el juicio te cae encima.” O sea, que después de uno recibir la salvación de Dios, ¿Su amor por mí cambia? JAMÁS. Mi Dios es uno de amor, confianza y libertad. Dios siempre amará a sus hijos imperfectos y siempre rechazará a los religiosos que usan el miedo para manipular a las personas.

Si te han hecho funcionar en las relaciones a base del miedo, te digo hoy que eso NO es libertad. Toma una decisión como Pablo la tomó dejando todo por conocer a Cristo Jesús. No hay conocimiento más libertador que el que emana de la persona de mi Padre. Mi Papá es el mejor y más amoroso. Conócelo, ámalo y confía, entonces, ¡SERÁS VERDADERAMENTE LIBRE!

Por: Javier

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *