Contemplando Se Cambia

Posted by on Mar 21, 2012 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Cada día que pasa me entristece más ver personas que aman a Dios, pero tienen una imagen distorsionada de Él. El evangelio que muchos predican es de todo menos buenas noticias. Es un evangelio centrado en el ser humano y sus acciones. Esto hace que el mismo se enfoque en la modificación de conducta en vez de centrarse en Cristo.

Aunque se quiera negar, se ha creado una religión evangélica que busca, sobretodo, la modificación de conducta de sus miembros. Digo religión porque está basada en acciones que tienen que hacer los que militan en ella para mantener su salvación. Las religiones a través del mundo buscan que sus seguidores cumplan con normas y reglas establecidas. Se dice que si se cumple con esas normas, el futuro que se espera es uno de felicidad.

Mi Dios está centrado en la persona de Cristo. Eso hace que el amor reine en la relación con sus hijos. La modificación de conducta no es la meta de Dios para el ser humano. Ésta es un resultado de estar centrado en la persona de Cristo. Pablo dijo en Gálatas 4:19, “Hijos míos, estoy sufriendo, como si de nuevo los estuviera dando a luz, hasta que Cristo tome forma definitiva en ustedes.” La forma de Cristo no es algo producido o fabricado por medio de seguir y cumplir con unas normas u obligaciones. La forma de Cristo es un proceso que se desarrolla por medio de la vida de Dios en cada hijo e hija de Dios. Dios lo hace, no nosotros.

2 Corintios 3:18 dice, “Por eso, todos nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara, somos como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria, y esto por la acción del Señor, que es el Espíritu.” La transformación es un resultado de la gloria de Dios en nosotros. Y la acción de cambio es llevada a cabo por el Señor, que es el Espíritu.

Va a sonar ilógico e incluso rayar en la locura, según algunos, lo próximo que voy a decir. El verdadero cambio en las personas se da por medio de contemplar a Dios. Esto para algunos es poco creíble porque piensan, “Tiene que haber algo más. Me tengo que guardar para Dios.” Lamentablemente este tipo de pensamiento es el que impera en los círculos evangélicos hoy día. Sin embargo, aunque, “Me tengo que guardar para Dios” es el pensamiento popular, eso no lo hace correcto. Lo incorrecto de este pensamiento es la premisa de que uno es quien se guarda y que por medio de ese guardarse, uno cambia. Dios nos guarda y nos cambia en Él.

La palabra contemplar es la que se usa usualmente en el pasaje de 2 Corintios 3:18. Esta palabra es mucho más que quedarse mirando algo o a alguien. Esta palabra en griego se refiere a un enfoque tal que el objeto al cual se está contemplando se haga parte de aquel que está contemplando. Me explico. Es como si voy a un museo y admiro una obra de arte que capta mi atención de tal forma que no sólo la observo, sino que me quedo enfocado hasta que siento o percibo que estoy dentro de la misma. Puedo experimentar en mi ser el estar dentro de la obra. A esto es que se refería Pablo cuando dijo contemplar. Lo único que en la obra de arte es sentido o percibido, en Dios es vivido realmente.

Para muchos esto puede ser una pérdida de tiempo porque “hay que hacer algo más.” El pensar de esta forma es creer que Dios no es suficiente para lograr que su gloria produzca cambios liberadores en la vida de sus hijos. Algunos pensarán, “Eso está bien, Javier, pero hay que orar, hay que leer la palabra, hay que congregarse, hay que testificar, hay que servir, hay que etc., etc., etc.” Hoy puedo decir con convicción, “Hay que NADA.” Contemplar a Dios es SUFICIENTE. Todo lo demás es el resultado de ese contemplar y es producido por una experiencia sobrenatural de vida con Dios.

Las cosas que mencioné, oración, lectura de la palabra, etc., son medios para llegar a la Persona. Sin embargo, el cambio verdadero se logra cuando la Persona, Jesús, es el todo en forma consciente en la vida de aquel que lo ama. Además, el cambio no hay que buscarlo. El cambio me encuentra cuando contemplo a la Persona. Por mucho tiempo se ha sustituido a la Persona por los medios. Los medios nos llevan a la Persona.

Las acciones son simplemente la manifestación del amor de Dios en la vida de alguien. No pueden ser metas para alcanzar bendiciones de Dios. Si no somos salvos por las acciones, no podemos mantener ni alcanzar algo de Dios por medio de ellas.

Mi deseo no es menospreciar o subestimar la conducta de aquellos que aman a Dios. Es sencillamente ubicar esas acciones en el lugar que les corresponde. Muchos viven ansiosos o afanados porque les han hecho sentir que tienen que comportarse de una manera particular porque son cristianos. Hoy quiero decirte que Dios no espera nada de ti. ¿Cómo? Así como lo lees. Si Dios estuviera esperando algo de ti, no habría enviado al Consolador a vivir dentro de ti porque sabía que ibas a poder vivir sin Su ayuda. Pero sabemos que esto no es así.

Dios nos salvó para relacionarse con nosotros. Su vida en nosotros permite que podamos contemplarlo hasta que Su vida se hace real en cada célula de nuestro cuerpo. Esto no se enseña, esto se vive. Un estudio bíblico no puede lograr eso. Una predicación no puede lograr eso. Un rato pidiéndole a Dios no logra eso. Los cánticos no logran eso. Servirle a Dios no logra eso.

La vida de Dios hace eso…

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *