Creer, No Tratar

Posted by on Oct 15, 2012 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

“Dios es perfecto, pero tú no. Trata con más intensidad para que te parezcas a Él. Gástate para Dios…” Hasta espiritual se oye. Esta enseñanza ha estado impregnada por siglos dentro de la iglesia de Dios. Ha sido la motivación de muchos para servirle a Dios.

Se ha hablado de entregarse por completo a Dios mientras se llega al cielo. La forma de manifestar esta entrega ha sido sirviéndole lo mejor posible. En muchas ocasiones, hasta el desgaste total.

Repito, se oye espiritual y hasta noble. Sin embargo, parte de una premisa totalmente incorrecta. Se piensa que mientras más se haga “para Dios”, más santo será uno y mayor será el galardón en el cielo. Incluso se usan versículos bíblicos para estimular esta conducta. Bien intencionados, pero mal dirigidos.

En una ocasión le preguntaron a Jesús, “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?” (Juan 6:28) La respuesta de Jesús debió dejarlos locos por completo. Los que preguntaron lo más seguro esperaban un grupo de reglas, normas y acciones que debían llevar a cabo. Me imagino que estaban listos para hacer un programa de acciones que cumplirían tan pronto Jesús les contestara.

La respuesta de Jesús fue y sigue siendo desconcertante para muchos. Esto dijo Jesús, “Esta es la obra de Dios: que creáis en el que Él ha enviado.” (Juan 6:29) La obra de Dios es CREER. Esto es lo opuesto de tratar.

Much@s tratan de ser más como Jesús. Otr@s tratan de servirle con mayor intensidad. Otro@s tratan de gastarse para Él. Tratar de ser más como Jesús; tratar de parecerse más a Él, tratar de lograr más cosas para Dios es una pérdida de tiempo y recursos.

Puedes creer lo que digo o no. Por veintisiete años “traté” muchas cosas para Dios pensando y creyendo que era lo que Él quería. Sin embargo, choqué con la realidad de que tratar no es lo que Dios quiere.

La fe o el creer es aquello que Dios busca en la vida. Es tan importante el creer que define nuestro destino y relación eterna con Dios.

Algunos pueden interpretar lo que digo como que entonces no hay que hacer nada. La verdad es que creer es lo que te impulsa a hacer. Santiago dijo, “así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe está muerta si no va acompañada de hechos.

El hacer no precede el creer.. La obra de Dios es creer porque entonces el hacer nace de una relación de amor no de un deseo de servicio.

Además, el servicio a Dios no produce el que nos parezcamos más a Dios. Se puede servir sin creer ni conocer. Pero esto no nos hace más como Dios. Cuando se trabaja en la obra de Dios para parecerse más a Dios, se está perdiendo el tiempo porque no funciona de esa manera.

Primero, estamos completos en Él. (Colosenses 2:10) Esto quiere decir que no nos falta nada para parecernos a Dios. Esto se cree o no se cree. Claro que algunos señalarán que tus obras no demuestran que estás completo en Dios porque fallas de vez en cuando. Cuando esto se dice es porque no se conoce lo que Dios hizo por medio de Cristo en nosotros. Mis acciones erradas no determinan mi plenitud en Dios. Esto no quiere decir haz lo que quieras, como quieras. Esto quiere decir que aunque estoy completo en Él, necesito confiar y depender de Él en todo lo que hago.

La muerte y resurrección de Jesús produjo que por medio del creer seamos participantes de la naturaleza divina. (2 Pedro 1:4) En adición, fuimos unidos a Él eternamente. (1 Corintios 6:17) Esto quiere decir que somos lo que Él es. No soy Dios, pero soy parte de su naturaleza y estoy completo en Él. La obra de Dios es creerlo. No puedo parecerme más a lo que soy.

Segundo, el tratar con mis fuerzas de servirle a Él produce cansancio porque todo lo que se haga por medio de mi suficiencia (en la carne) no aprovecha nada al espíritu. Es por eso que vemos a much@s dentro de las iglesias que están cansad@s. Claro que se trata de expresar que esto no es así. Si fuéramos verdaderamente sinceros y sinceras, sabríamos que hay muchos que están cansados de la rutina semanal en la iglesia. Se hace obra y se reporta anualmente a la congregación, pero la intimidad con el Creador escasea. La enfermedad por falta de cansancio abunda en las iglesias. Esta es la verdad.

Tratar con más fuerza no es la solución. Es parte del problema. CREER es la solución. El creer se produce como resultado de intimidad con “Aquel que puede hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, SEGUN EL PODER QUE ACTUA EN NOSOTROS.” (Efesios 3:20)

La obra de Dios es creer, confiar y depender de Aquel que es nuestra vida. Él en nosotros produce el querer como el hacer por su buena voluntad. Por eso hoy repito con convicción plena, “haciendo menos, logramos más.” ¡A Dios sea la gloria por la eternidad!

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