Descanso en el Dolor

Posted by on Oct 31, 2010 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

Cuando uno cae en el hoyo de la crisis y la desesperanza, el instinto de supervivencia y la mentalidad religiosa impulsa a hacer lo más posible “en el nombre de Jesús” para salir del mismo lo más rápido posible. A veces creemos que “declarar” victoria es la clave. Estas supersticiones religiosas conducen a uno a la frustración. Sin embargo, Dios dice, “Estad QUIETOS” y conoced que YO SOY DIOS.

Las acciones religiosas, cualquiera que sean, no sirven cuando el dolor toca a la puerta. Estar quieto y descansar suena como a hacer nada, suena hasta irresponsable y negligente. El que espera y está quieto ha CONOCIDO a Aquél que sostiene todas las cosas con la palabra de Su poder. (Heb. 1:3) “Y ésta es la vida eterna: que Te CONOZCAN a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” Juan 17:3 Este conocer no es “saber”, habla de intimidad. De hecho, el verbo conozcan en este verso es el mismo utilizado en Lucas 1:34 cuando María le dice al ángel que cómo es posible que ella conciba cuando no ha “conocido” varón. O sea, estaba hablando de tener intimidad con un hombre. Este es el tipo de conocimiento del que habló Jesús, una experiencia de intimidad que trasciende la mente y las tradiciones.

Esto no es un ejercicio mental que se realiza “en el nombre de Jesús” con el propósito de “mover la mano de Dios.” El dolor y el sufrimiento te llevan a experimentar la revelación de Dios en Cristo Jesús, o sea, a conocerlo. Muchos se asombran con la gracia de Dios y con lo que dice la Biblia en muchas ocasiones. Empiezan a enseñar lo que ellos piensan es una nueva revelación, pero no saben que la revelación de Dios en Cristo es una experiencia de vida que trasciende este mundo visible y aun los milagros que puedan ver o palpar en esta tierra. El dolor es un aspecto inseparable de la revelación. Algunos piensan que es teología, otros que se trata de modificación de conducta. Dicen, “Wow, antes yo reaccionaba de esta forma ante esta situación y ahora no reacciono así; qué revelación de Dios tengo.” Qué lejos están de la realidad de Dios.

Dios NO se encarnó en Cristo para modificar la conducta de alguien. Dios se encarnó en Cristo para que “participemos” de Su divinidad y lo logró haciendo un “intercambio” de vida. Dios no vino a cambiar gente, como algunos creen y hasta se jactan, Dios vino a VIVIR en nosotros y hacernos participantes de Su gracia. Pablo decía que si se jactaba, se enorgullecía, era de sus debilidades porque de esa forma afirmaba que él no podía vivir la vida y que dependía totalmente de la gracia de Dios.

A veces el dolor es provocado por nuestras acciones porque fallamos y pecamos aunque NO somos pecadores. La belleza de todo esto es que en medio de nuestras fallas está la persona maravillosa de Jesús siendo fiel y haciéndose grande en nuestro interior. Esto no nos descalifica, ni siquiera produce que Dios cambie su manera de amarnos. Su amor es intacto para con nosotros en medio de cualquier situación, dolor o crisis.

Por eso, en el dolor y el sufrimiento descanso en Aquel que vive en mí reconociendo que no puedo confiar en mí mismo. Mi confianza está en mi Padre porque es capaz de “hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,” Cristo mismo. A Él sea la gloria.

Por: Javier

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