¿Dios es el Causante de mi Dolor?

Posted by on May 21, 2013 in Artículos por Javier, Libertad, Vida Práctica | 0 comments

Hay frases que las personas mencionan y se convierten en uso y costumbre entre ellas. Una de ellas es “Dios no te da cargas que no puedas llevar.” La realidad es que hay dos aspectos en esta frase que distorsionan la verdad y realidad de Dios.

La primera es que se parte de la premisa de que Dios es quien da o pone las cargas. Se presenta como que Dios es quien “causa” las situaciones de crisis en nuestras vidas. Vivimos en un mundo imperfecto lleno de dolor y sufrimiento. Las crisis y sufrimientos son inevitables en un mundo caído. Pero Dios NO es el causante del dolor o sufrimiento.

Muchas personas tienen la convicción de que Dios nos “prueba” por medio de los momentos o eventos de dolor. Esta es una perspectiva equivocada de nuestro Dios. Dios es amor y a quien ama Él no necesita “probarlo“. Dios está complacido, satisfecho, agradado con todos sus hijos e hijas.

Yo, como padre, no necesito probar a ver si mis hijos me aman. ¿Hacerlos sufrir para que su amor por mí sea manifestado? ¡¡¡NUNCA!!! Nuestro Dios no prueba sus hijos e hijas ni causa sus sufrimientos.

Segundo, en ocasiones Dios sí permite que las situaciones se tornen más pesadas que nuestra capacidad de cargarlas y no tiene que ver con Él causarlas. Esto tiene una razón de ser y el apóstol Pablo en 2 Corintios 1:8-10 lo explica,

Amados hermanos, pensamos que tienen que estar al tanto de las dificultades que hemos atravesado en la provincia de Asia. Fuimos oprimidos y agobiados más allá de nuestra capacidad de aguantar y hasta pensamos que no saldríamos con vida. De hecho, esperábamos morir; pero, como resultado, dejamos de confiar en nosotros mismos y aprendimos a confiar sólo en Dios, quien resucita a los muertos. Efectivamente él nos rescató del peligro mortal y volverá a hacerlo de nuevo. Hemos depositado nuestra confianza en Dios, y él seguirá rescatándonos…

Las crisis en este mundo tienden a tener un efecto transformador en nuestras vidas. Yo no sé explicarlo, pero es una realidad. Dios sabe esto y utiliza esas experiencias de sufrimiento para atraernos hacia Él con “cuerdas de amor“. Su consuelo, fortaleza y paz siempre están presentes en esos momentos donde pensamos desfallecer y hasta perdemos toda esperanza.

La visión, por alguna razón, en la vida de muchos “nubla” el mundo y sus situaciones con el propósito de agudizar y enfocar la mirada en el Todopoderoso. En otros el efecto es contrario, se le “nubla” la percepción de Dios, hasta lo acusan por todo lo que viven y se concentran en las cosas de este mundo.

¿En cuál de los dos grupos estoy? Quiero pensar que estoy en el primero aunque en muchas ocasiones no sé como hacerlo. Sin embargo, quiero confiar en que Dios siempre estará ahí para ayudarme a confiar en Él no importa cuánto sufrimiento pase en la Tierra.

“Dios, gracias por amarme y ayudarme en los momentos donde no encuentro explicación para el dolor, sufrimiento y angustia. Ayúdame a confiar en Ti aunque no encuentre sentido en las cosas que vivo y experimento. Te amo…”

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *