Dios Me Perdonó

Posted by on Oct 3, 2010 in Artículos por Javier, Libertad | 4 comments

Nuestro Dios es amor. Por eso tengo que decir que amo a Dios ya que Él se revela a mi vida cada día con su ternura y cariño, sin reproches, críticas o exigencias. Por otro lado, la enseñanza religiosa adquirida a través de los años asistiendo regularmente a las congregaciones locales con sus cultos y programas religiosos producía un sentimiento de culpa que trascendía cualquier experiencia positiva en Dios porque era un sentimiento constante. Las experiencias maravillosas en Dios eran esporádicas y momentáneas aunque yo tratara de que fueran permanentes. Claro, la religión me enseñaba a engañarme a mí mismo “dis que” declarando cosas en favor mío para tratar de satisfacer mi necesidad espiritual. ¡Qué equivocado estaba! El sentimiento de culpa era como arena movediza que mientras más trataba de alejarlo de mi vida, más me tragaba. Esto ocurría porque la religión (entiéndase, las demandas religiosas, mandamientos de hombres, doctrinas equivocadas de la tradición evangélica) exige cada vez más de aquellos que están agarrados por sus tentáculos. No importa lo que tú hagas en la congregación local, la mal llamada iglesia, siempre las exigencias van a ir en aumento. Si no me creen, pregúntenle al sinnúmero de pastores que están enfermos por el exceso de trabajo, depresiones y frustraciones. Claro, la mayoría no lo van a admitir.

Ahora, ¿por qué comparto esto? Porque en mi vida como cristiano el pedir perdón por mis faltas o fallas eran parte de mi vida diaria por causa de no poder cumplir con lo que me habían enseñado que Dios esperaba de mí como cristiano. ¿Entiendes lo que digo? Esta carga de sentirme culpable consumía mis fuerzas en muchas ocasiones y hacía que muchas veces ni siquiera pidiera perdón pensando que ya Dios estaba harto de mi falta de compromiso o hipocresía, según yo pensaba. Creía en ocasiones que ni siquiera Dios, siendo amor, podía perdonarme.

Hasta que un día Dios me reveló por experiencia que “Él ya me perdonó“. El pedir perdón está demás con Dios. Obviamente, esta declaración produce sentimientos encontrados en aquellos que han sido adoctrinados en la tradición religiosa, como lo fui yo. Si me hubieran dicho esto varios años atrás, hubiera reprendido a aquel que me lo hubiera dicho. Sin embargo, hoy puedo entender que Dios me perdonó cuando Jesús murió en la cruz del Calvario. Todos los pecados de todo el mundo fueron perdonados por medio del sacrificio de Cristo. Muy bien, vamos a la Biblia. Cuando Juan, el bautista, vio a Jesús dijo en Juan 1:29,

Ahí está el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Este verso dice que Jesús es quien quita el pecado de TODO el mundo. No dice que es el pecado de algunos, ni siquiera dice el pecado de los que creen. Cuando Jesús muere, quita el pecado de todos. No estoy diciendo que todo el mundo se salva, estoy diciendo que a todo el mundo se le perdonó por medio del sacrificio de Cristo. Esto quiere decir que por medio de la FE en Jesucristo uno recibe en forma subjetiva aquello que ocurrió en forma objetiva. O sea, cuando uno CREE en Jesucristo como Señor y Salvador, puede aplicar a su vida la realidad de que el pecado fue quitado y todos sus pecados fueron perdonados.

Efesios 4:32 dice,

Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo.

Colosenses 3:13 dice,

Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes.

1 Juan 2:12 dice,

Les escribo a ustedes, hijos, porque sus pecados les han sido perdonados por el nombre de Cristo.

Cuando Jesús murió en la cruz, ¿cuántos pecados míos eran futuros? TODOS. Por eso, todos mi pecados fueron perdonados por medio del sacrificio de Jesús.

Esto tiene unas implicaciones liberadoras extraordinarias. Hoy en día, cuando se peca, no hay necesidad de perdón, hay necesidad de confesión. Si alguien le dice a Dios, “Perdóname por el pecado que cometí.” La respuesta de Dios será, “¿De qué estás hablando? No sé de qué pecado hablas porque ya yo borré todos los pecados con la muerte de mi Hijo.” WOW… WOW… WOW!!!!!!! No hay razón para ser esclavo del sentimiento de culpa porque ya Dios me perdonó hace muchos años. Entonces, ¿qué se supone que haga cuando peco? Sencillo, la respuesta está en 1 Juan 1:9,

Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad (iniquidad).

Esto quiere decir que cuando pecamos y lo confesamos (Gk. homologeo=decir lo mismo) a Dios, declaramos lo mismo que Dios declara, “Ya fuiste perdonado hace tiempo.” Cuando Juan dice que “Él es fiel y justo para perdonarnos” está diciendo que aplica sobre nosotros lo que ya Jesús alcanzó por medio de su muerte. Por lo tanto, hay liberación en la confesión porque se experimenta en la vida aquello alcanzado por Cristo para todo el mundo. El pedir perdón manifiesta que no creemos que el sacrificio de Cristo fue completo, que todavía falta algo por hacer. Sin embargo, la confesión demuestra que ya fuimos liberados del pecado y por tal razón podemos relacionarnos con nuestro Dios sin temor sabiendo que Su amor nos recibe siempre porque no existe pecado de por medio entre Él y nosotros. Estamos fusionados por la eternidad.

Termino con esto, algunos dirán, “Pero Javier, ¿y qué del Padre nuestro donde dice, Perdona nuestros pecados?” Sencillo, Jesús enseñó esta oración ANTES de que muriera en la cruz. Esta fue una enseñanza para los discípulos antes de que muriera. Esta no aplica hoy en día. Hoy día aplica 1 Juan 1:9. El problema que hay es que en muchas ocasiones se toman enseñanzas del Antiguo Testamento o Antiguo Pacto, incluso del Nuevo Testamento, pero antes del sacrificio de Cristo, y se quieren aplicar a la vida nueva y resucitada del creyente. Espero haber podido ser claro en cuanto a esto.

Espero que haya sido de bendición y liberación como lo ha sido para mí entender que todos mis pecados fueron perdonados.

Por: Javier

4 Comments

  1. Bendiciones y sabiduría del Señor Jesucristo sea sobre su vida.

    ¡HUYYYYYYYYY!

    Ahora si que me dejó hummmmm!

    Recuerdo en este momento la Palabra de Dios donde habla que debemos congregarnos, no como algunos tienen por costumbre….

    Quisiera saber su punto de vista al respecto.

    Mi inquietud no es por curiosidad, es con mucho respeto y consideración. Sé que comprenderá que no es fácil.

    Muchas gracias.

  2. Hermano Rodrigo,

    Saludos y bendiciones en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Gracias por escribir y dejar saber tu inquietud.

    Primero que todo, quisiera dejarte saber que no estoy en contra de la iglesia. La situación está en que a lo que Dios llama iglesia nosotros lo hemos malinterpretado y lo hemos adaptado a nuestra realidad dondequiera que estemos.

    Segundo, la iglesia es el cuerpo de Cristo en todo el mundo. La iglesia es el hogar de Dios en la Tierra. Somos la iglesia porque somos la habitación de Dios. La iglesia es algo que somos en Dios, no es un lugar al que se asiste semanalmente. Por ejemplo, tú eres Rodrigo. Estoy seguro que tú no le dices a alguien que vas a ir a Rodrigo el domingo. No, porque tú no puedes ir adonde tú eres. Se oye ridículo, ¿verdad? Somos la iglesia del Señor dondequiera que estemos.

    Haciendo un poco de historia, después de los primeros tres siglos después de Cristo el imperio de Constantino “oficializó” el cristianismo y construyó lugares de reunión (templos) para que los cristianos tuvieran dónde reunirse. Para muchos, esto fue una bendición porque los cristianos no estaban siendo perseguidos como antes. Realmente, esto trajo devastación a la vida de la iglesia porque se sustituyó la relación con Dios por la reunión de las congregaciones. La vida de la iglesia se fue apagando poco a poco. Por eso a través de la historia, la iglesia ha necesitado de períodos de “avivamiento” con el propósito de traer la “vida de Dios” a su cuerpo.

    No quiero aburrirte con esto, Rodrigo, pero lo que quiero compartir es que las estructuras organizacionales eclesiásticas que se formaron apagaron la vida de la iglesia porque entonces se formaron las jerarquías en la iglesia y los hombres empezaron a “adueñarse” de los que se congregaban manipulando sus conciencias con el propósito de mantener la estructura y sus posiciones en la misma. Con el pasar de los años esta realidad ha llegado hasta nosotros y por eso, a menos que sea revelado, las personas no pueden concebir relación con Dios sin la estructura eclesiástica. Los ministerios mencionados en la biblia no necesitan de una estructura para funcionar porque dependen sólo y exclusivamente del Padre.

    Claro que dentro de las estructuras hay gente que ama a Dios sinceramente. La situación es que uno se puede relacionar con Dios y los demás sin estar en la estructura. Eso es todo lo que yo quiero compartir. Esto no quiere decir que la gente se salga de las congregaciones locales. Esto lo que quiere decir es que se busque el rostro de Dios para saber cuál es Su voluntad. Si uno funciona en libertad dentro de la estructura, gloria a Dios, permanece en ella porque allí es dónde Dios te quiere funcionando. Sin embargo, hay gente que dentro de las estructuras la vida de Dios en ell@s se ha apagado y no tienen a dónde ir. Por medio de http://www.viviendoenel.org quisiera dejar saber que sí se puede disfrutar la libertad de Dios fuera de la estructura.

    El congregarse que menciona Hebreos 10 no se refiere a ir a un culto en un templo un día específico como muchos creen o piensan. El congregarse se refiere a estar junto a aquellos que son la iglesia y estimularse al amor y a las buenas obras donde quiera que estén. Esta dinámica de iglesia en el Nuevo Testamento se daba mayormente en las casas, no en un templo, cualquier día de la semana.

    La gente cree que sin la estructura no se puede funcionar en Dios. Jesús funcionó perfectamente siendo amigo de la gente. El que es verdaderamente espiritual está en contacto constante con el Padre y con las personas. El congregarse no tiene que ser el mismo día todas las semanas con la misma gente. Si te fijas, Rodrigo, la religión siempre busca la uniformidad, o sea, que todas las cosas sean iguales o se crea de la misma forma. A Dios le gusta la diversidad. Jesús dijo, “Yo soy el camino”. Esta declaración me dice que por donde tengo que caminar lo establece Él mismo. Esto hace de cada día una experiencia nueva de vida en Él porque no sé qué me espera, pero sí estaré a la expectativa de lo que Él hará. Esto crea dependencia de Él y no de los hombres.

    Yo sé que con lo que comparta contigo producirá más preguntas, pero esto es bueno porque provocará que le preguntes al Padre. Yo no pretendo que las personas estén de acuerdo conmigo ni que hagan lo que yo hago, ni siquiera pretendo hacer un movimiento como otros que tan pronto tienen a unos cuantos quieren formar uno. Mi único deseo es que todo aquel que lea lo que escribo busque relacionarse más profundamente con nuestro Padre y viva en la libertad que tenemos en Él.

    Rodrigo, de esto es que se trata la vida, aprovechar cada momento al máximo en Él y dondequiera que estés, haces iglesia junto con la cabeza, Jesucristo.

    Tu amigo y en Él,

    Javier

  3. cuando comprendi el sacrificio de Jesucristo en esa crus y lo senti fui sanado de asucar y perdonado.el cual soy nueva criatura

  4. Estimado Javier, Paz y bien en nombre de El.-Es cierto.- Dios a través de Nuestro Señor Jesucristo, nos perdonó todos nuestros pecados y en el fondo las CONSECUENCIAS DE NUESTROS PECADOS, dejandonos con una señal, para que supieramos de QUE NOS HABIA RESCATADO, como Jacob.-Las heridas del Señor son luminosas y se dan en nuestra carne para recordar nuestra salvación.-Cuando la noche de Pentecostés, la iglesia reunida en Jerusalén,recibe el Espíritu Santo, se convierten en Cristos andantes, su voluntad, su razón y sus afectos son los del Espíritu Santo.-Y por lo tanto han sido crucificados,en su razón, en su voluntad y en sus afectos.-El sacrificio incruento de Nuestro Señor en la Eucaristía, es el sacrificio incruento de cada uno de nosotros.-Pasamos de espectadores a actores.-Y esta sucesión,esta herencia, la tiene la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, y sólo una traición flagrante, como la del pueblo de Israel, que negó a Nuestro Señor como hijo de Dios, puede hacerla perder.-Pero el Espíritu Santo va más lejos, mucho más lejos que su Iglesia, que su Palabra, contenida en la Biblia, va a todo hombre de buena voluntad, en el que se complace el Señor.-Va a los pobres de Espíritu, a los pobres, a los necesitados, a los que claman cada día ” Abba”.-Los hombres siempre nos decepcionarán,nos frustarán,esten en la iglesia o no, todos tenemos que volver el Rostro directamente al Señor y no a sus criaturas.-Todo está consumado, dijo El Señor, pero quien es el hombre que entra en el descanso del Señor,quien es el hombre que su ansiedad ha desaparecido, su angustia ha desaparecido,el que le es concedido por la Santísima Trinidad.-Para dejar de adorar a los ídolos y la religión es un ídolo, hay que morir y resucitar, para vivir en el Reino de Dios aquí en la tierra,para que todo te salga bien, para que tu fe de un grano de mostaza, diga a esta morera, tírate al mar y lo haga.-Es el hombre transfigurado.-El Señor me ha permitido conocerme a mi mismo, un poco, y se que como mínimo tengo trigo y cizaña, por lo tanto soy ambiguo, estoy en la Iglesia Católica, Apostólica y Romana,conozco evangélicos,protestantes, etc y en todas partes se da el trigo y la cizaña,para mayor Gloria de Dios.-Los SIETE pecados capitales se dan lo físico, mental y espiritual y ELLOS CIEGAN A CUALQUIERA.-Espero en el Señor, no sólo el perdón de los pecados, sino el perdón de las consecuencias de mis pecados.-Que el Señor te bendiga a tí y a los tuyos.-Los escritos que haces son una alegría.-Paz y bien.-Esteve

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