Dios, No Entiendo

Posted by on Oct 10, 2012 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

Un hombre llamado Lázaro estaba enfermo… Así que las dos hermanas le enviaron un mensaje a Jesús que decía: «Señor, tu querido amigo está muy enfermo». Cuando Jesús oyó la noticia, dijo: «La enfermedad de Lázaro no acabará en muerte. Al contrario, sucedió para la gloria de Dios, a fin de que el Hijo de Dios reciba gloria como resultado». Aunque Jesús amaba a Marta, a María y a Lázaro, se quedó donde estaba dos días más.” Juan 11:1-6 (NTV)

preguntaEste es uno de esos eventos que nos hace pensar, ¿Cómo es que funciona Dios? Las hermanas de Lázaro, Marta y María, le informan que su hermano está bien enfermo. Como dice el pasaje anterior, Lázaro era un “querido amigo” de Jesús. No era cualquier persona. No era un desconocido. Era una persona bien apreciada por Jesús. Como decimos aquí en Puerto Rico, eran “panas“.

Tan pronto Jesús escucha la noticia de la enfermedad dice que la enfermedad no acabará en muerte. Me imagino a los mensajeros de Marta y María llevando muy alegremente ese mensaje a ellas. Pienso que ellas se pusieron sumamente contentas cuando supieron la respuesta de Jesús porque “creyeron” que Lázaro no moriría.

Los planes de Dios eran muy diferentes en ese momento. Jesús curiosamente se queda dos días más en el lugar donde estaba. Lázaro murió y Jesús entonces decide ir donde está él para resucitarlo. Me imagino a Marta y a María con sinnúmero de preguntas. Entre ellas, “¿Qué pasó que Jesús no llegó a tiempo?

Cuando llega Jesús con sus discípulos, las hermanas de Lázaro dicen lo mismo al encontrarse con Él, “Si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto.” Jesús sabía que esta situación había sido creada, no por él, para traer muerte y destrucción, pero él la usaría “a fin de que el Hijo de Dios reciba gloria como resultado.”

Hay tantas situaciones que ocurren en nuestras vidas que no entendemos. Tanto dolor inexplicable. Tantas preguntas sin respuestas. A veces cuando vamos donde Dios y escuchamos su voz, interpretamos su voz como que no habrá muerte en nuestras situaciones. Sin embargo, la verdad es que él usará esas situaciones para que Su Hijo, Jesús, reciba gloria aun después de la muerte.

En nuestras mentes nos hacemos de la idea que Dios hará un milagro antes de que la situación llegue a la tumba. Sin embargo, en su agenda está el que la situación lleve “cuatro días” de entierro para entonces aparecer y manifestar Su gracia y poder.

La gracia de Dios es inexplicable porque su mayor propósito no es resolver problemas, es transformar corazones. Dios usa las situaciones de sufrimiento, no causadas por Él, con el propósito de manifestar Su amor en nosotros.

Ese amor transforma nuestra perspectiva de las situaciones aunque las mismas no cambien. Ese amor con dulzura nos ayuda a experimentar la persona de Dios opacando el dolor, la angustia y el sufrimiento.

No hay explicación humana para la “tardanza” de Dios en nuestras situaciones. Lo que ocurre realmente es que ante nuestros ojos es una tardanza, antes los ojos de Dios todo está bien sincronizado para que Su amor sea expresado.

Dios habita en la eternidad y se limita al tiempo por amor a nosotros. Por eso es que en muchas ocasiones no entendemos la forma de proceder de Dios ante nuestra angustia.

La solución a nuestro dolor no es una solución a nuestros problemas, aunque no nos molesta si ocurriera. La solución de Dios es que experimentemos Su amor de tal forma que entremos en Su eternidad donde el tiempo no existe y sólo está Él. De esta forma podremos “dormir en medio de la tormenta.” (Marcos 4:35-41)

¿Qué fácil se oye, verdad? Tienes razón. Es difícil porque nuestros pensamientos nos atacan para no creer que somos amados por Dios. Los pensamientos nos atacan para no creer que Dios puede hacer un milagro en mi situación. Los pensamientos nos atacan para acabar con todo rayo de esperanza que nos alienta a continuar un día más.

Sin embargo, el Espíritu de Dios en nosotros, cuando menos lo esperamos, usualmente “cuatro días después del entierro“, hace su aparición en nuestra mente inyectando fe, amor y esperanza. Ese Espíritu querido que nos acurruca para amarnos y dejarnos saber que la gloria de Jesús se manifestará por encima del “mal olor del muerto.” ¿Entienden lo que estoy diciendo?

Hay momentos donde pensamos que Dios se olvidó de nosotros. Pensamos que no hay remedio después de la muerte de nuestro “Lázaro“. Pensamos que Dios se atrasó.

La verdad es que ESTAMOS cerca del corazón de Dios. La verdad es que HAY remedio para la muerte de nuestro Lázaro. La vida de Dios es el remedio para TODAS las cosas. Esa vida nos ama, nos sustenta, nos acaricia, nos levanta, nos calma, nos aclara la visión, nos ayuda a continuar aunque no tengamos fuerzas. Esa vida es nuestro Jesús…

Qué maravilloso vivir en unidad con Él porque sé que aunque no entienda lo que me pasa en muchas ocasiones, me ama y siempre estaré en Su corazón

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