El Propósito Eterno

Posted by on Jul 7, 2013 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 1 comment

screenshot-500px.com 2015-05-05 07-58-47Nuestra vida es una que trasciende las cosas visibles. Puedo creer esto o no. Esa es mi decisión. Pero no importa mis convicciones, el plan diseñado por Dios no está limitado por mis creencias. Sencillamente se cumplirá. Su divino propósito se llevará a cabo no importa las situaciones que se presenten. De eso se trata la soberanía de Dios.

Yo creo que Dios es soberano. Si no lo creyera no tendría sentido la expresión, “Dios tiene todo bajo control.” Claro que esta expresión puede levantar ronchas en algunas personas. Yo puedo entender eso porque las experiencias de dolor están incluidas.

Sin embargo, cuando veo que mi Dios es amor personificado, me es imposible visualizar dolor planificado por Él para mí con el sólo hecho de cumplir Su propósito. Además, es inconcebible imaginar a un Padre amoroso permitir dolor en sus hijos sólo para probar su fidelidad. Así de distorsionado se ha visto a Dios por muchos años.

El no poder explicar muchos eventos ha llevado al ser humano a creer estas mentiras sobre un Dios que es amor en toda la expresión de la palabra. Vivimos en un mundo imperfecto y lleno de maldad. Esto hace que pasemos por experiencias de dolor que no son provocadas por nuestro Padre, Dios.

Su propósito desde antes de haber creado todas las cosas tiene que ver con hacernos participantes de Su amor. Su propósito nos atrae a una relación íntima con la Trinidad donde todo su ser nos absorbe y comparte toda su realidad con nosotros.

Aquí está el plan de Dios explicado en forma sencilla.

Y el plan de Dios consiste en lo siguiente: tanto los judíos como los gentiles que creen la Buena Noticia gozan por igual de las riquezas heredadas por los hijos de Dios. Ambos pueblos forman parte del mismo cuerpo y ambos disfrutan de la promesa de las bendiciones porque pertenecen a Cristo Jesús.” Efesios 3:6 (NTV)

Desde antes de haber creado algo, Dios ya había planificado que fuéramos parte del mismo cuerpo, Su cuerpo. Este cuerpo sería la habitación de Dios y nosotros. (Salmo 132:13-14)

El Creador diseñó un plan en el cual nosotros llegaríamos a ser su habitación, su cuerpo, su esposa y su familia. Esta verdad es demasiado grandiosa como para dejarla pasar sin que hagamos algo al respecto. Por siglos este propósito ha pasado desapercibido por muchos y los pocos han gozado de esta realidad en la tierra.

La salvación por medio de Cristo no es el propósito de Dios. Ésta es el medio a través de la cual se cumple el propósito eterno. Por muchos años, décadas y siglos se ha hecho de la salvación lo más importante. No estoy tratando de subestimar la salvación tan maravillosa que Dios nos ha concedido por medio de Cristo. Trato sólo de verla desde su justa perspectiva.

El plan divino para nosotros trasciende la salvación porque la participación dentro de quien es Dios es lo más maravilloso que pueda existir. Su riqueza es demasiada como para ponerla como añadidura.

Desde la eternidad pasada nuestro Dios desea que seamos uno con Él. Esta es una verdad que nos lleva a mirar nuestras situaciones terrenales con un lente muy distinto. Los dolores, sufrimientos, angustias, crisis, desfallecimientos que padecemos en esta tierra no se comparan con la realidad de ser parte y ser uno con el grandioso y extraordinario Dios. (1 Corintios 6:17) Quiere decir que nunca estamos o estaremos solos. Dios siempre tiene nuestras vidas pegadas a la suya.

Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre.” 2 Corintios 4:16-18 (NTV)

Mi deseo es trascender este cuerpo terrenal y que la realidad de que Dios y yo somos uno no tenga limitaciones. Hoy que estoy en momentos donde me agobian muchas cosas puedo hallar consuelo, fortaleza y descanso en el propósito eterno de mi Dios.

Cuando entiendo y experimento ese propósito en medio de mis crisis, las palabras del profeta Jeremías cobran sentido cuando dijo, “Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar.” Jeremías 29:11 (TLA)

Ese bienestar está en la unión y participación de quien es Dios. Su Espíritu en mí permite que ese propósito se cumpla. El bienestar y la esperanza se encuentran sólo en Su persona.

Hoy, siendo Dios mi fuerza y gozo, puedo decir como el salmista, “Tú eres mi Señor;no hay para mí bien fuera de ti… Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.” Salmo 16:2, 6 (RVR60)

One Comment

  1. Bonita motivación, considero que otro propósito eterno debe ser respetar tu cuerpo a través del ejercicio. Esto no por alcanzar una talla, sino por mantenerte saludable y feliz, lo aprendí después de ir encontrara a un grupo de coaching privado ahí encontré a expertos del ejercicio que me motivaron estar consciente de los beneficios del Crossfit en mi vida.

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