El Señor Como Vida

Posted by on Nov 20, 2010 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 2 comments

Si hace varios años atrás me hubieran preguntado si Jesús es el Señor de mi vida, hubiera contestado en lo afirmativo en forma rápida. Hubiera dicho que Jesús es el Señor de todas las cosas mías, mi esposa, mis hijos, mi trabajo, mi ministerio, mis posesiones, etc. (Como si todo eso hubiera sido mío.) La expresión de Jesús como Señor se interpreta como una de que Él es el jefe y yo soy su empleado. De hecho, se visualiza y se percibe de esa manera por gran parte de los creyentes. A mí no me hubiera molestado eso en lo absoluto, por el contrario, me sentía orgulloso de que Dios me escogiera para “servirle”.

Si me hubieran preguntado si yo entregué mi vida a Jesús o si Él era mi vida, hubiera contestado en lo afirmativo de igual forma. Sin embargo, en la vida práctica lo hubiera explicado en forma abstracta o usando ejemplos de otros porque no sabía qué significaba “Jesús como mi vida”.

O quizás hubiera establecido que Jesús como mi vida era “ponerlo primero en todo” (lo que quiera decir eso), pedirle que bendijera todo lo que hacía, estar en Su perfecta voluntad (lo que quiera decir eso también), llevar a cabo o por lo menos tratar de llevar a cabo lo que dice en la Biblia fielmente o sencillamente saber que cuando me muriera iba para el cielo.

Cuando vivía visualizando a Jesús como Señor solamente, me sentía la mayoría del tiempo insatisfecho porque no veía que “cumplía” con todo lo que Él demandaba, o pensaba que Él demandaba, de mí. A veces me sentía que no era salvo y me cuestionaba si yo iba para el cielo. Siempre le pedía a Dios que cuando Cristo viniera yo no me quedara. También trataba de hacer y seguir las instrucciones bíblicas con el fin de agradarle y manifestar Su gloria en la tierra.

De igual manera, como pastor, imponía sobre otros las mismas cargas exigiéndoles cosas que yo mismo no podía cumplir con la excusa de que “eso es lo que le agrada a Dios”. Era sencillamente un FARISEO moderno. Hablaba de libertad, pero vivía en cadenas. Cadenas de religiosidad con apariencia de libertad era lo que vivía, enseñaba y predicaba. Le hacía creer a la gente que eso era libertad. Al legalismo se le añadía la hipocresía porque trataba de disfrazarlo con palabras y enseñanzas que parecían libertad, pero no tenía la valentía de admitir lo que era realmente, esclavitud.

Así como el calor tiene la particularidad de ablandar los metales más duros, las crisis, el dolor, el sufrimiento, la soledad tienen la particularidad de llevarnos a tocar fondo con el propósito de abrir nuestros ojos para ver a Dios como quién es realmente. Nuestras convicciones más duras se derriten bajo el calor de la prueba.

Las máscaras religiosas son de las más difíciles de quitar porque usualmente se usa la Biblia para tratar de justificar acciones o conductas que no son de Dios. Qué ironía, ¿verdad? Se usa la palabra de Dios para tratar de justificar lo que NO es de Dios. Lamentablemente es así.

Ahora bien, cuando Dios se muestra como la Vida sin que los anteojos de la religiosidad obstaculicen la visión, ocurre un cambio dramático en nuestra forma de vivir. ¿Por qué? Porque sencillamente ya no soy yo tratando de vivir para Dios y tratando de agradarle. Nos damos cuenta de que “ya no vivo yo, vive Cristo en mí”. El enfoque en nuestra vida deja de ser uno de “hacer para agradar o asegurar mi futuro” por uno de “ser amado para disfrutar mi eterno presente”.

Cuando pasé por el dolor más intenso de mi vida hace varios años atrás, Dios abrió mis ojos y quitó la máscara de la religiosidad poniendo al descubierto mi legalismo disfrazado y llevándome a verlo sin anteojos religiosos. Esto produjo que el entendimiento que tenía de Él como Señor fuera cambiado.

Este es el cambio más dramático que ocurrió: Cuando digo que Jesús es el Señor no quiero decir que Él es el jefe de mi vida, esta declaración quiere decir que Él ES mi VIDA. Él no me escogió para servirle, Él me escogió para amarme. Hay personas que dicen que hay declarar a Jesús como Señor sobre nuestras vidas, familias, trabajos, ministerios, etc. para que se establezca su señorío. Nadie tiene que establecer el señorío de Cristo, Él es Señor, punto. Si yo lo declaro, lo creo, lo pienso o no, no tiene ninguna relevancia. Ya Dios lo estableció como Señor de todo y en todos. YESSS!!!

Además, Dios me abrió los ojos para ver que la salvación NO es entregarle la vida a Él, la salvación es que Él me dio Su vida. No hay que poner a Dios primero, como nos enseñaron erróneamente y yo también enseñé, sino que cuando entendemos que Dios es nuestra vida, Él es el todo. Podemos tener conciencia de que en Él vivimos, nos movemos y existimos. No hay primero ni segundo, sólo hay Dios.

También pude ver que no hay que pedir que Dios nos bendiga porque ya hemos sido bendecidos con toda bendición en Cristo. Quiere decir que si ya recibimos toda bendición en Cristo, ¿qué falta? Exactamente, nada. Los religiosos buscan la bendición, los libertados viven en la bendición.

En adición, Dios me enseñó que no tengo que preocuparme por estar en Su perfecta voluntad porque el que está en Cristo, siempre está en la voluntad de Dios. La voluntad de Dios no es algo que hay que buscar, es alguien que es revelado. (En algún otro momento explicaré esto con detalle.)

Por último, Dios me mostró que NO tengo que tratar de hacer lo que dice la Biblia porque es imposible llevarlo a cabo. La Biblia NO es un manual de instrucciones que hay que seguir. La Biblia es una brújula que nos conduce a Jesús. Ésta fue escrita para llegar a Jesús y que Él sea nuestra vida.

Jesús no es sólo Señor para guiarme por el camino y decirme qué hacer, Él es mi Señor porque Él es mi Camino y mi Vida. Tener al Señor como jefe no necesita de una relación. Sin embargo, es imposible tener al Señor como Vida sin relacionarme. Esa relación con Él es la fuente de vida, el motor que me impulsa, la nave que me lleva, el aire que respiro, la roca que me sostiene, la vida que vivo… Él ES El TODO EN MI. YESSS!!!

2 Comments

  1. SI ALGUN COMENTARIO SE PUEDE DECIR, SOLO PUEDO RECOMENDAR QUE ES NECESARIO INTERNALIZAR ESTA VERDAD GLORIOSA CON LA AYUDA DEL ESPIRITU SANTO, PAR QUE LA TRASLADE MAS ALLA DEL ALMA HASTA QUE HALLE REPOSO Y HABITACION EN NUESTRO ESPIRITU,,,SON CONCEPTOS REFORMADORES….GRACIAS

  2. Gracias por su comentario, Luis. Sea usted bendecido y hacia delante en el Señor.

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