El Todo en la Vida

Posted by on Jun 25, 2012 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Hace años atrás, funcionando como pastor tradicional, ofrecía servicios de consejería en el local donde se reunía la iglesia. Trabajaba mayormente con matrimonios.

En una ocasión vino una persona a mí para decirme que no regresaría a la consejería porque lo único que yo le ofrecía para remediar sus situaciones era Cristo. Me decía, “Usted siempre me habla de Cristo. Hábleme de otra cosa.”

Para ese tiempo yo no había pasado por las experiencias que me llevaron a conocer a Cristo como vida. Sabía que Jesús era Salvador y Señor, pero no le conocía como vida. Había leído sobre Cristo como vida, pero no lo había vivido. Hablaba de algo que no conocía.

No hay forma de superar a Cristo. No hay manera de trascender Su persona y su obra. Muchos saben de Cristo, pero quieren algo más. Tal y como me dijo la persona de la consejería. Es importante señalar que la persona era creyente. Irónico, ¿no?

Efesios 1:22-23, “Todo lo ha puesto Dios bajo el dominio de Cristo, constituyéndolo cabeza suprema de la Iglesia que es el cuerpo de Cristo, y, como tal, plenitud del que llena totalmente el universo.”

Dios ha establecido a Cristo por encima de todas las cosas y Aquel que llena todas las cosas con Él mismo. Cristo es el todo de nuestra vida. Si alguien quiere algo más aparte de Cristo es que no le ha conocido como vida.

Si Él es el todo, ¿qué falta? Exactamente, nada. Él es la plenitud de Dios en nosotros. Por eso dice en Colosenses 2:10, “De modo que ustedes también están completos mediante la unión con Cristo…”

Muchos tratan de alcanzar la plenitud porque creen que les falta algo en sus vidas. La verdad es que no les falta nada. Se trata de alcanzar llenura y plenitud a través de acciones y servicios. La satisfacción se busca por encima de todas las cosas realizando obras de caridad. Otros tratan de alcanzar satisfacción y llenura a través de posesiones materiales como si el dinero o las cosas fueran a durar.

La plenitud ya se llevó a cabo por medio de Cristo. Él es nuestra plenitud. Mientras no se crea ni haya conciencia de esa realidad, no se experimentará.

El estímulo en las congregaciones locales es a obrar y funcionar con el propósito de alcanzar lo que ya se alcanzó por medio de Cristo. O usar a la persona de Cristo para enseñar un evangelio de “prosperidad terrenal.”

Cristo es nuestra plenitud y llenura. Hacer campañas de avivamiento y llenura del Espíritu Santo, aunque bien intencionadas, parten de un fundamento equivocado. Se cree que todavía falta algo.

No falta nada en Cristo. Jesús dijo en la cruz, “Consumado es.” Ya completó toda la obra. La llenura está en Él. El apóstol Pablo dice en Colosenses 3:4 que Cristo es la vida nuestra. No hay que tratar de alcanzar aquello por lo cual ya fuimos alcanzados.

Cristo es suficiente para nuestra vida. No hace falta nada más. Él es nuestro todo, Él es nuestra vida. Todo lo demás sobra y no es necesario. Cristo es el todo del hombre.

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