Firmes en la Visión

Posted by on Jul 27, 2009 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

Por fe, Moisés… se mantuvo firme en su propósito, como si viera al Dios invisible.”
Hebreos 11:27 (DHH)

pic6Las agencias de publicidad saben el poder tan grande que hay en lo que se ve. Por tal razón, cuando quieren anunciar algo, lo presentan de muchas formas visuales hasta que logran su propósito. Lo que se ve continuamente termina siendo una acción en la vida de aquel que lo ve.

Dios sabía esto desde el principio, por eso determinó que la fuerza de Sus hijos estuviera en la visión. La biblia dice que los jóvenes se fatigan y caen porque los que son jóvenes, y no me refiero sólo a los que lo son en edad cronológica, miran las circunstancias que los rodean y sus estados de ánimo son determinados por éstas.

Hoy más que nunca, tenemos alrededor de nuestras vidas sinnúmero de estímulos visuales. Y muchas de nuestras acciones son determinadas por los mismos. Por ejemplo, hay un canal de televisión norteamericana llamado QVC. Este canal se especializa en presentar artículos para la venta durante todo el día, todos los días. Hay que ver como miles de personas llaman para comprar cosas por medio de este canal. Hay artículos que en minutos, miles ya lo han ordenado. Esto se debe a que lo que se ve, tiene una fuerza en nuestras vidas.

Esta realidad nos debe enseñar que nuestra fuerza para mantenernos de pie en la vida está en mirar al Invisible, como lo hizo Moisés. Muchas personas tratan de obtener victorias en la vida y pelean para vencer. Me van a perdonar, pero Dios no nos manda a pelear con circunstancias o ni siquiera con el diablo. La biblia establece que nosotros, los que estamos en Cristo, ya somos más que vencedores. Si ya somos más que vencedores, ¿por qué pelear para vencer? Nuestra batalla, según el apóstol Pablo, es de la fe. ¿Por qué? Porque todo lo que nos rodea nos quiere empujar a no ver al Invisible y para ver al Invisible hay que tener fe. Dios no está en el aire pululando y paseando. Dios habita en nosotros, Él vive en ti y en mí. Esto no es un invento, esto es una realidad. Si queremos ver a Dios y mantenernos firmes en Él, debemos poner nuestra fe en función para saber que Él está dentro de nosotros. No tenemos que mirar fuera de nosotros, Él vive permanentemente en nuestro espíritu. ¡Aleluya!

Hace varios días tuve en mi trabajo un día bien intenso porque tenía que hacer muchas cosas en poco tiempo. ¿Usted sabrá de lo que hablo? Esto provocó que mi mirada no estuviera en Cristo sino en las cosas que estaba haciendo y las que tenía que hacer. En la tarde estaba de malhumor hasta que exploté porque las cosas no salieron como yo esperaba y empecé a criticar todo. De momento, muy sutilmente, el Espíritu empezó a dejarme ver qué había pasado conmigo. Me puse a ver todo lo que me rodeaba y dejé de ver a mi Cristo en mí. Flaqueé en mis fuerzas porque dejé de mirar a mi Fuerza, Cristo. Lo maravilloso es que inmediatamente el Espíritu nos alerta de lo que pasa, podemos enfocarnos nuevamente y mirar al Señor.

El autor de la carta a los Hebreos establece en el capítulo doce, “Puestos los ojos en Jesús”. Esta debe ser nuestra vida, mirarlo a Él. ¿Cómo se hace? Por fe. La fe agrada a Dios porque afirma que nosotros sin Él no podemos ni respirar. Muchas personas buscan una fórmula para manternerse firmes. Escúchame, NO HAY TAL FÓRMULA. A medida que miramos dentro de nosotros a nuestro Salvador y Señor, nuestra confianza en Él crece porque lo conocemos experiencialmente, no teóricamente. O sea, lo conocemos por experiencia, no por lo que nos enseñan o han enseñado.

¿Qué estás mirando ahora? ¿Tu circunstancia? ¿Tu enfermedad? ¿Tu escasez? ¿Tu debilidad? ¿Tu pecado? ¿Tu abundancia? Míralo a Él. Por medio de la fe, en tu espíritu, fortalécete en Él.

“Señor, ayúdanos a mirarte a Ti por encima de las circunstancias. Hay tantas cosas que nos quieren distraer de Ti. Por eso, reconocemos que no podemos con nuestras fuerzas, sino con las tuyas. Espíritu Santo, ayúdanos en nuestra debilidad. Somos simples vasos de barro y queremos que Aquel que vive en nosotros nos mantenga en la victoria que se encuentra solamente en Él. Por Cristo, Amén.”

Por: Javier

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