Fui Libre Para Ser Libre

Posted by on Jul 25, 2010 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Gálatas 5:1 (LBLA) dice, “Para libertad fue que Cristo nos hizo libres…” Esta expresión de Pablo puede sonar redundante, pero la verdad es que es una expresión demasiado profunda como para dejarla pasar por alto.

Una de las consecuencias del pecado de Adán fue que el hombre quedó esclavizado. Esclavo del pecado, de sus acciones, de sus deberes, de sus responsabilidades, de sus pensamientos, etc. La palabra ESCLAVITUD define a todo aquel que todavía no ha nacido de nuevo. Lo opuesto es cierto de igual forma. La palabra LIBERTAD define a todo aquel que ha nacido de nuevo.

La pregunta que me hago entonces está en Colosenses 2:20-23, “¿por qué, como si aún vivieran en el mundo, se someten a preceptos tales como: ‘no manipules, no gustes, no toques,’ (todos los cuales se refieren a cosas destinadas a perecer con el uso), según los preceptos y enseñanzas de los hombres? Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabiduría en una religión humana, en la humillación de sí mismo y en el trato severo del cuerpo, pero carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne.”

Hay muchas personas que están en Cristo, pero no disfrutan de la libertad para la cual él los libertó. Las congregaciones locales están llenas de mandamientos, reglas y normas que han esclavizado a muchos de los que se congregan en ellas semanalmente. Yo te puedo hablar porque por muchos años, 22 años específicamente, fui parte de esa esclavitud CREYENDO que estaba viviendo libremente. La realidad es que fui esclavo del qué dirán, de la apariencia, de la reputación, de los deberes, de las responsabilidades y lo menos que experimentaba era libertad. Mi consuelo era que cuando me muriera iba a tener libertad en el cielo, pero pensaba erróneamente que mientras estuviera en la tierra no iba a disfrutar de la libertad total que hay en Cristo.

Hoy puedo decir con confianza que en Cristo somos TOTALMENTE LIBRES. Somos libres para vivir, para amar, para compartir, para disfrutar de todo lo que nos rodea. Esta expresión pone a temblar a los religiosos porque lo más seguro vendrán con la expresión, “Sí, pero cuidado que esa libertad no se convierta en libertinaje.” El que piensa en el pecado, engendra pecado. La libertad que tenemos en Cristo produce que nuestros pensamientos estén enfocados en Él y no en lo que puede ocurrir si hago esto o aquello.

Muchos piensan o creen que la libertad es independencia de criterios o acciones. La verdadera libertad es DEPENDENCIA DE DIOS. Cuando dependo de Aquel que es la vida, puedo vivir libremente. No sólo soy libre, sino que actúo en libertad. Esa libertad produce que mi vida sea abundante, aunque vengan momentos de dolor y sufrimiento.

No fuimos libertados sólo para que nuestro destino fuera cambiado, el cielo en vez del infierno. Fuimos libertados para SER VERDADERAMENTE LIBRES ¡¡¡AHORA!!!.

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