Hablando con Sabor

Posted by on Jul 27, 2009 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

“… hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo.” Efesios 4:15 (LBLA)

littlechefYo siempre pensé que lo importante en la vida era encontrar la verdad y decirla a todo el mundo. La forma cómo se decía no era lo más importante porque a fin de cuentas era la verdad. ¡Cuán equivocado estaba!

Tener la verdad no es sinónimo de tener el derecho de maltratar a otros. Hay un elemento que por mucho tiempo pasé por alto al decir la verdad y es que debe ser compartida en amor. En la religión no se toman en cuenta los sentimientos y los puntos de vista contrarios a los de un@. Todo se mide a base de si es verdad o no, y todo aquel o aquella que desafíe la “verdad” de un@ tiene que sufrir las consecuencias.

Muchas relaciones se han destruido por defender la “verdad”; relaciones familiares se han roto por decir la “verdad”; amistades de años se han lacerado por la “verdad”; iglesias se han dividido en defensa de la “verdad”. La verdad es importante, pero no es efectiva si no va acompañada de amor.

Ayer hablaba con mi tía y compartíamos que en muchas ocasiones no sabemos distinguir entre aceptar a las personas y aprobar su conducta. La verdad enseña sobre la conducta y la corrige, pero el amor trata con la persona y la levanta. No se pueden separar una de la otra. La religión no sabe hacer la diferencia entre la conducta y la persona. La religión no sabe amar al que peca porque usa la ley y las normas para enseñar la “verdad” con el propósito de que la conducta sea modificada. No hay nada más poderoso para modificar conducta que el amor.

Usualmente se piensa que amar al pecador comiendo o compartiendo con él o con ella producirá alejamiento de Dios. No podemos estar más lejos de la verdad. La realidad es que cuando Dios se encarna en la persona de Jesús, comparte todo el tiempo con los pecadores y se la pasaba comiendo con ellos porque no hay otra forma más poderosa de enseñar la verdad que no sea en amor. Los sentimientos y las emociones de las personas son importantes. No se pueden negar en todo este proceso. Por mucho tiempo ignoré los sentimientos de los demás y esto produjo angustia en mí y en los demás.

La realidad es que la verdad sin amor produce rebelión. En el verso mencionado anteriormente podemos ver que hablando la verdad en amor crecemos en Cristo. El crecimiento no puede darse si el amor no está presente. La verdad se puede compartir sin amar. El amor no se puede compartir si no es en verdad. Es interesante notar que la verdad y el amor se refieren a lo mismo, a Jesús.

Vivimos en un mundo donde se maltrata, se margina, se hiere y se lastima en nombre de la verdad. Quizás a ti te han lastimado o tú has lastimado a alguien en nombre de la verdad, pero hoy podemos empezar un proceso nuevo de crecimiento compartiendo la verdad de Dios en amor. Necesitamos hombres y mujeres que acepten a todos, aunque no aprueben su conducta. Jesús le dijo a la mujer adúltera, “¿Dónde están los que te acusan?… Yo tampoco te acuso, vete y no peques más”. (Juan 8:10-11) Jesús no aprobó la conducta de esa mujer, pero la aceptó y la amó. Él compartió la verdad en amor.

El cómo se dicen las cosas es tan importante como lo que se dice. Hablemos la verdad en amor y crezcamos en Aquél que es la cabeza, Cristo. Recuerda, la verdad sin amor destruye, pero el amor en verdad edifica. Hablemos con buen sabor y sazonemos a otr@s con palabras de amor y verdad.

Por: Javier

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