Insistir en el Creer

Posted by on Mar 18, 2012 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

Hay situaciones en la vida que tienen la capacidad de provocar sentimientos en nosotros que de otra forma no se expresarían. Nos encontramos con situaciones difíciles que trascendemos a ellas en fe y descansando en el poder de Dios. Mientras hay otras situaciones que nos afectan de tal manera que se nos hace difícil hasta creer y buscamos formas para provocar que Dios obre a favor nuestro.

Las experiencias que vivimos afectan nuestra forma de pensar y creer. Es por eso que es tan importante inyectar a nuestros pensamientos la vida de Dios que mora en nuestros espíritus. De otra manera lo que nuestros sentidos experimentan tomaría el control de nuestras decisiones. Esto sería desastroso en nuestro caminar diario con Dios.

En una ocasión Jesús narró una experiencia donde había una mujer que tenía una situación que la llevó a la desesperación. Él está enseñando sobre como se puede orar sin desmayar. (Lucas 18) Esta mujer tenía un enemigo y fue donde un juez injusto para que le hiciera justicia frente a su enemigo. Este juez, dice Jesús, no temía a Dios ni a los hombres.

La mujer iba todos los días a solicitar ayuda frente al juez. Hasta que un día el juez se dijo a sí mismo, “Déjame darle lo que pide a esta mujer antes de que su insistencia termine molestándome.” Hay dos cosas importantes aquí: (1) a él no le interesaba el bienestar de la mujer porque (2) pensaba sólo en él.

Jesús contrasta al juez con Dios. Esto es bien importante porque muchos piensan que Él estaba comparándolo con Dios. En realidad no hay comparación entre el juez injusto y Dios. El juez injusto pensaba sólo en Él. Dios está pensando constantemente en nosotros. Dios no es como muchos padres que se olvidan de sus hijos. Dios siempre está enfocado en sus hijos porque Su naturaleza amorosa lo guía a esa vivencia.

Jesús explica que si el juez injusto, siendo malo, le concedió a la mujer lo que le pedía, aunque por razones incorrectas, cuánto más Dios no le dará o concederá a sus hijos que le pidan de día y de noche. Muchos han interpretado que a esto es que se refería la enseñanza de orar sin desmayar. La verdad es que la pregunta que Jesús hace al final de la historia es la clave para entender la misma.

Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8) Esta es la pregunta que demuestra la verdadera enseñanza de la historia. Si le pedimos a Dios constantemente que intervenga en alguna situación que tengamos, Él contestará. Pero la clave para orar sin desmayar es confiar, no es la insistencia o perseverancia. Dios está interesado en gente que crea, no en gente que insista. Esto puede ser chocante para algunos, pero el creer supera el insistir por mucho.

La insistencia habla de la durabilidad y capacidad que tiene el ser humano para superar obstáculos y superar adversidades. La confianza habla del conocimiento que se tiene de Aquel que tiene la capacidad para hacer lo imposible posible. Juan dijo, “Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.” (1 Juan 5:4) Noten que no dice “nuestra perseverancia o insistencia.” Claramente dice nuestra fe. El creer, el confiar, el depender nos permite experimentar la victoria ya obtenida por Jesús para nosotros. El creer nos lleva a soportar las inclemencias del tiempo porque por medio del confiar entramos en la esfera de la eternidad. Esto evita que actuemos basados en el tiempo porque Su eternidad se traga la tiranía del tiempo que produce desespero.

Hay una necesidad real de hombres, mujeres, jóvenes y niños que crean. Hay a través de la historia muchos insistentes y perseverantes que han obtenido grandes cosas. Esto es un hecho innegable. Sin embargo, aunque pudieran ser buenos ejemplos, como el de la mujer frente al juez injusto, hay algo mejor. La confianza en Dios supera por mucho la insistencia del hombre. Ambos obtienen resultados, pero en la primera no hay desmayo. Además, cuando se tiene conciencia de que Dios tiene cuidado de uno, sabemos que todo lo que nos ocurra será para un beneficio permanente.

La tiranía del tiempo provoca la insistencia de nuestra parte porque cuando vemos que las olas de este mundo nos rodean, como le pasó a Pedro, pensamos que vamos a perecer y tratamos con más fuerza para no ahogarnos. Pensamos que el tiempo se nos acaba y Dios se olvidó de nosotros. Sin embargo, yo no sé cómo ni por qué, pero Dios siempre se las ingenia para que salgamos a flote y podamos seguir confiando. Tengo que declarar, “¡Qué clase de Dios tenemos!”

Cuando aparezca el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra?

Dios, quiero decirte que hoy me siento débil y tengo muchas ganas de insistir para ver si logro que resuelvas mis situaciones. Pero quiero confiar en Ti más de lo que quiero insistir. Espíritu Santo, ayúdame. Quiero conocerte más profundamente. Quiero depender con más vehemencia. Estoy apasionado por Ti y quiero disfrutarte no permitiendo que las circunstancias se apoderen de mis pensamientos. Te amo con todo mi ser. Gracias por tu amor, tu fidelidad y cuidado. Gracias por proteger mi vida y las de los míos. Amén.

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