La Medida de Dios

Posted by on Jun 7, 2012 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Cada día que pasa me quedo más sorprendido por lo poco conocido que es Dios entre los que dicen conocerle. El evangelio no se trata de todo lo que podamos hacer por Dios mientras estamos en la tierra.

En una ocasión, un hombre le preguntó a Jesús, “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?” Jesús se dio cuenta que el hombre no entendía el concepto de herencia ni el de vida eterna.

Este es otro pasaje que se lee y se interpreta al revés. Muchos piensan que la respuesta de Jesús fue para que el joven hiciera algo. En realidad, la respuesta de Jesús fue para que el joven se diera cuenta que no había nada que pudiera hacer para obtener la vida eterna.

Jesús empezó a mencionar algunos de los mandamientos. El hombre manifiesta, con convicción, que él ha guardado “todos” los mandamientos desde joven. ¿Podría ser posible que alguien hubiera guardado todos los mandamientos? ¿Para qué hacía falta Jesús si había alguien que guardó todos los mandamientos?

La verdad es que el hombre pensó que había guardado todos esos mandamientos, pero no era cierto. Lo triste es que él creía realmente que los había guardado. Así hay muchos en las iglesias. Piensan que por su servicio, dedicación y entrega, Dios los ama o los considera más justos o valiosos que a los demás. Tienen un ego demasiado inflado. Esto habla de lo poco que conocen a Dios.

Dios ama sin importar las acciones de los seres humanos. La bendición de Dios no se obtiene por medio del trabajo como muchos quieren hacer creer. El trabajo sin relación aleja de Dios. Yo podría estar sin orar, leer la Biblia, sin asistir a un culto, sin testificar, sin servir, etc. por el resto de mi vida y Dios me va a seguir amando igual.

Esta es una declaración extrema, pero quiero ilustrar que no hay nada que yo haga o deje de hacer para que Dios me ame. Su amor depende de Él mismo, no de mí.

Jesús le dijo al hombre, “Hay una cosa que todavía no has hecho. Anda y vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme.” (Marcos 10:21)

Al Jesús ver que el hombre creía que había cumplido con los mandamientos, sube la medida a una altura donde el hombre se daría cuenta que era imposible cumplir. Jesús no estaba interesado en dejar sin posesiones al hombre. Muchos han enseñado que eso es lo que Dios demanda o exige de los que le aman.

La verdad es que Dios no está interesado en mis posesiones, ni en las tuyas. Dios está interesado en que reconozcamos nuestra necesidad de Él en nosotros. Lo que Jesús le dice al hombre no es para que lo cumpla, es para que se diera cuenta que necesitaba de la misericordia y bondad de Dios.

Jesús estaba esperando que el hombre reconociera la imposibilidad de su requerimiento. Pero el amor que el hombre le tenía a sus posesiones le impidió ver que Jesús buscaba una relación, no la obediencia.

¡¡¡¿Qué?!!! “Yo pensé que Dios está interesado en que le obedezca.” Mi hermano y hermana, para Dios la obediencia es una consecuencia de haber experimentado Su amor. No es el medio para alcanzar la bendición ni para mantener la salvación. La relación de amor con Él es lo más importante.

Se usan versos del Antiguo Testamento para producir siervos de Dios viviendo bajo el Nuevo Pacto. Como por ejemplo, “El obedecer es mejor que los sacrificios.” (1 Samuel 15:22) El Nuevo Pacto hace hijos, no siervos. Obedecer no es lo más importante. Si no, pregúntenle al hijo mayor en la historia del hijo pródigo. Obedecer fue lo que hizo toda su vida, pero no conocía Su verdadera herencia, su Papá.

Romanos 8:15 dice, “Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando él los adoptó como sus propios hijos. Ahora lo llamamos «Abba, Padre».”

1 Juan 3:1 dice, “Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él.”

Hoy podemos celebrar que somos sus hijos y reconocer que Su amor es todo lo que necesitamos. Él no está exigiendo que vendamos nuestras posesiones, ni que le obedezcamos para mantener ese amor hacia nosotros.

Él nos ama y cuando tenemos conciencia de ese amor en nosotros, la obediencia brota como manifestación de ese amor, no como medio para alcanzar algo de Dios. Dios me ama siempre, no importa lo que pase.

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