La Profecía. . . ¿Qué es eso?

Posted by on Ene 21, 2012 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Apocalipsis 19:10, “… porque la esencia de la profecía es dar un claro testimonio de Jesús.” ¿Qué es la profecía? La exposición, revelación, manifestación de Jesús. Por mucho tiempo se ha usado la profecía para expresar eventos futuros en la vida las personas, iglesias, pueblos y naciones. Aunque en el pasado Dios expresó su plan por medio de profetas, toda la profecía de Dios se cumple en la persona de Jesús.

La palabra profeta en hebreo viene del verbo que quiere decir “verter hacia fuera.” En griego viene de la palabra que quiere decir “uno que anuncia a nombre de otro.” En el Antiguo Testamento, el profeta de Dios era uno que expresaba a nombre de Dios las cosas que iban a acontecer porque Cristo no se había encarnado todavía. Ese era el medio que Dios usaba para develar sus planes y propósitos. Ahora, una vez Cristo se encarna, no hay necesidad de develar lo que va a suceder porque en Cristo se cumple todo el plan y propósito de Dios para el ser humano. (Lucas 16:16)

El profeta ahora es uno o una que revela por el Espíritu a Cristo ante los seres humanos. Esto es muy distinto a lo que se hacía en el Antiguo Testamento. Con el pasar de los años la profecía se ha limitado en la iglesias a básicamente predecir el futuro. De hecho, hay congregaciones donde sus decisiones son fundamentadas en que alguien le “prediga” qué deben hacer. Esto es triste porque Cristo queda relegado a ser un mero espectador. Cristo es el centro de toda profecía, no el ser humano. Por eso es que Pablo dice en 1 Corintios 14:1, “procuren alcanzar los dones espirituales, sobre todo el de profecía.” Cuando se profetiza, Cristo, siendo el ser más importante, es revelado y exaltado. (1 Corintios 14:25)

Yo creo en la profecía, pero en la profecía que dirige la revelación hacia la persona de Jesús. El sustituir a Jesús por la “predicción del futuro” es totalmente fuera del marco bíblico. La profecía, como la describe Pablo en 1 Corintios 14, tiene tres funciones básicas: edificación, exhortación y consolación. El libro de Apocalipsis, que es la “revelación de Jesucristo” (Apocalipsis 1:1), habla de todo lo relacionado a Cristo y Su iglesia. Esta revelación que recibió Juan, aunque describe eventos que en su tiempo eran futuros, fue con el propósito de edificar y estimular a los creyentes sabiendo que tienen una esperanza en Él. La verdadera profecía produce en los oyentes edificación en la persona de Cristo, exhortación a confiar en el poder de Cristo y consolación por medio del amor de Cristo.


Toda profecía se centra en Jesús no en el futuro o en los planes que Dios “tiene para ti.” Todo lo que Dios tiene para ti ya está “predestinado” en Cristo. (Romanos 8:29; Efesios 1:10) Vivimos en una sociedad tan “egocentrista” que pensamos que todo tiene que girar alrededor de “nuestros planes”. Cuando se revela, expone, despliega a Jesús, o sea, se profetiza, somos “edificados, exhortados y consolados” en Él. (1 Cor. 14:3)
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