La Realidad Mayor

Posted by on Jul 27, 2009 in Artículos por Javier, Libertad | 1 comment

Y ahora, hermanos, antes de terminar esta carta, deseo decirles algo más: centren ustedes el pensamiento en lo que es verdadero, noble y justo. Piensen en lo que es puro, amable y honorable, y en las virtudes de los demás. Piensen en todo aquello por lo cual pueden alabar a Dios y estar contentos.” Filipenses 4:8 (BAD)

planeUno no puede escoger las circunstancias que se le presentarán en la vida, pero sí puede escoger cómo reaccionar ante ellas. La verdad en nuestras vidas es que hay dos fuerzas encontrándose constantemente, el mundo visible con sus problemas y situaciones adversas, y el mundo invisible con la realidad de Cristo que supera todo lo visible.

Por mucho tiempo yo viví sin conciencia de que nosotros somos espíritu, alma y cuerpo. ¿Qué tiene que ver esto con mis situaciones? Tiene que ver mucho porque la falta de conciencia de esta realidad produce que cuando vengan situaciones adversas a nuestras vidas seamos arrastrados por los pensamientos y sentimientos que son parte de nuestra alma. Yo sé que somos espíritu, alma y cuerpo. (1 Tesalonicenses 5:23) El problema está cuando yo, en la experiencia, no sé diferenciar cada uno.

Usualmente cuando vienen situaciones de crisis a nuestras vidas, en muchas ocasiones, nuestras mentes se llenan de pensamientos con resultados negativos que hacen que nos preocupemos, nos ansiemos, nos enojemos y nos entristezcamos. Esta es la respuesta natural del alma donde se encuentra nuestra voluntad, nuestra mente y nuestras emociones. Es por esto que en muchas ocasiones decidimos por miedo a lo que pueda pasar (voluntad), pensamos con miedo a lo que pueda acontecer (mente) y sentimos miedo por lo que pueda suceder (emociones). Todo esto ocurre porque nuestra alma está en contacto con el mundo visible por medio de los sentidos y reacciona ante las situaciones que se presentan sin considerar la realidad de Dios.

La biblia dice (Romanos 8:2) que para aquellos que están en Cristo hay una ley nueva que domina sus vidas, la ley del espíritu de vida. ¿Qué es esto? Por mucho tiempo yo no sabía a qué se refería esto. Pensé que era algo tan profundo y sonaba tan abstracto que no pude disfrutar la verdad de vida que hay en Jesús y su victoria en el espíritu. La ley del espíritu es una que va por encima de lo natural y nos lleva a experimentar la verdad de Dios en una forma personal, íntima y real. Ésta es tan sencilla que muchos no la van a entender. En esta época de la tecnología esperamos que las soluciones a nuestras situaciones sean bien “wow” para creer que son efectivas y necesarias.

Ves, yo siempre pensé que mientras uno estuviera en la tierra tendría que luchar por la bendición. Incluso uno mismo cantó ese coro que dice, “Jacob luchó con el ángel por una gran bendición…” Entonces cada vez que se presentaba una situación difícil, yo pensaba que tenía que luchar en contra de mis sentimientos y pensamientos naturales para decidir “correctamente” y obtener la bendición que Dios tenía para mí.

Esto trajo angustia a mi vida porque encima de las situaciones que estaba atravesando, se sumaba el conflicto de que no podía sentirme mal o triste porque entonces “no agradaba a Dios o no tenía suficiente fe”, según había sido enseñado. ¿Alquien se relaciona?

En nuestra alma están los sentimientos, pensamientos y toma de decisiones. Una vez que somos salvados por medio de Jesucristo, Dios empieza a vivir en nuestro espíritu. Esto no es una verdad teológica solamente, esto es una realidad de vida. Quiere decir que hay una forma de vida nueva y superior a lo que habíamos estado acostumbrados hasta ese momento. Esta forma de vida nueva y superior no está en el espíritu sólo para llevarnos al cielo cuando muramos, está en nuestro espíritu con el propósito de que podamos relacionarnos con nuestro Padre directamente ahora. Cuando nos comunicamos y tenemos contacto directo con Dios en nuestro espíritu, los sentimientos, pensamientos y decisiones son sometidos a la realidad de vida de Dios.

Esto quiere decir “en arroz y habichuelas”, como decimos, que la realidad de Dios supera lo que pueda estar ocurriendo en nuestro mundo visible. Los religiosos por mucho tiempo me enseñaron a “reprimir” lo que yo sentía porque de “esa manera” sería victorioso. Repite muchas veces, estoy sano, estoy sano, estoy sano, estoy sano, etc. Repite soy más que vencedor, soy más que vencedor, soy más que vencedor,etc. Me decían que no me sintiera mal porque era vencedor en Cristo. O sea, lo que sientes está mal y por eso mantegamos tu mente ocupada repitiendo frases, palabras o versos bíblicos y de esa manera no te “sentirás” así.

Quiero decirte hoy que Dios nos hizo de tal forma que sintiéramos porque de esa manera nuestra alma puede expresarse. El problema no está en sentirte mal o preocupado, el problema está en que los sentimientos traten de gobernar nuestras vidas y vayan por encima de la realidad de Dios en el espíritu. Llorar, gritar, enojarse son sentimientos genuinos que no hay por qué reprimirlos, lo que hay es que canalizarlos por medio del espíritu. Una cosa es tratar de detenerlos y otra es dirigirlos correctamente.

Hay tres ocasiones donde Jesús manifiesta sus sentimientos y que quiero compartir contigo. Quiero aclarar que no estoy discutiendo el por qué de los sentimientos o qué provocó los sentimientos, lo que quiero que veas es que Jesús sintió igual que nosotros y no por eso es menos Dios.

Primero, en Lucas 10:21 dice que Él se regocijó en el espíritu. La palabra en griego para regocijó quiere decir literalmente que “brincó de alegría”. Manifestó gozo brincando. Segundo, en Juan 2:14-17 Jesús encuentra a los que están vendiendo cosas en el templo, hace un azote de cuerdas y tumba todas las mesas de los que estaban vendiendo. Obviamente, Jesús estaba enojado y lo demostró con sus acciones en ese momento. Por último, en Mateo 26:38 Jesús expresó que su alma estaba angustiada o entristecida tan profundamente que sentía morirse. Él no dijo que no sentía algo, él manifestó libremente que estaba en un momento de sufrimiento intenso. Por esa manifestación de tristeza y dolor, Jesús, ¿fue menos Dios? La contestación es claramente NO.

La verdad de Dios en nuestro espíritu supera lo que podamos sentir o pensar sin anular los sentimientos, emociones o pensamientos. Si hoy tienes ganas de gritar, grita; si tienes ganas de llorar, llora; si tienes ganas de brincar, brinca, si tienes ganas de enojarte, enójate; si tienes ganas de reír, ríe. Sé libre expresando quién tú eres sin que la religión te acuse por hacerlo. En los ejemplos que di sobre Jesús anteriormente podemos ver esta realidad. Jesús sintió angustia, tristeza, soledad, pero por encima de eso estaba en paz y tranquilidad. Él pudo vivir ambas realidades simultáneamente.

Esta liberación produce que podamos experimentar estas dos realidades simultáneas. Podemos estar tristes, pero a la misma vez podemos estar consolados. Podemos estar preocupados, pero a la misma vez tener paz. Podemos enojarnos, pero a la misma vez estar tranquilos. ¡¡¡¡¡¿CÓMO?!!!!! Javier, te volviste loco. No, es que tenemos alma y espíritu. Podemos llorar en nuestra alma, pero ser consolados en nuestro espíritu. Podemos tener preocupación en nuestra alma, pero podemos gozar de paz en nuestro espíritu. ¿Ahora entiendes por qué es importante conocer cada uno en la experiencia?

La pregunta inevitable será, ¿cómo se puede vivir eso? El verso inicial nos da la respuesta. Cuando fijamos nuestros pensamientos en la persona de Cristo, su paz y tranquilidad llenan nuestra vida de tal forma que Su realidad trasciende o va por encima de lo que sentimos, sin que lo anule. Su realidad de vida en nuestro espíritu domina nuestro ser. Romanos 8:6 dice que cuando la mente esta enfocada en el espíritu, el resultado es vida y paz. ¡Aleluya! Quiere decir que andar en el espíritu no es caminar en una nube, es sencillamente permitir que la realidad de Dios, que está en nuestro espíritu, sature nuestros pensamientos y se disperse a todo nuestro ser.

Hoy, llora si tienes que llorar; grita si tienes que gritar; enójate si tienes que enojarte; pero por encima de todo eso está Dios. Él no te juzga ni critica por sentirte así, pero te reafirma que Su Persona es mayor que cualquier circunstancia que puedas atravesar.

Termino con este ejemplo que ilustra exactamente lo que he querido comunicar. Esta semana escuché a Ian Thomas dando un mensaje donde establecía que hay una ley que gobierna nuestras vidas. Es una ley que aunque no se crea en ella, tiene un efecto sobre todo ser humano. Esta es la ley de gravedad. Para ilustrar la realidad del espíritu sobre el alma, él habló sobre lo mucho que él había viajado a muchos países. Él decía que cuando uno va a viajar de un país a otro, no trata de volar con sus fuerzas porque es imposible. La fuerza de gravedad ejerce su realidad sobre cada uno. Ahora, cuando uno entra en un avión y se sienta, empieza a gobernar una nueva ley, la ley de aerodinámica. Esta es una ley superior a la ley de gravedad. La ley de aerodinámica no anula la ley de gravedad, pero la supera. Mientras uno está en el avión no tiene que repetir muchas veces que está muriendo a la ley de gravedad o que está luchando para vencerla. Uno sencillamente se sienta y permite que el avión se encargue de elevarnos y superar la ley de gravedad de tal forma que lleguemos a nuestro destino. Mientras uno está en el avión, ¿la fuerza de gravedad no está funcionando? Sí, pero la ley de aerodinámica la está superando. No se niega la primera, pero ésta se somete a la segunda.

Así mismo pasa en nuestras vidas, no se niegan los sentimientos o pensamientos, pero se someten a la realidad del espíritu. Vivamos en la realidad mayor de Dios.

Por: Javier

One Comment

  1. Increíble, majestuoso, real. Me encantó, muchas gracias por compartirlo.

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