La Sencillez del Misterio

Posted by on Feb 28, 2012 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

En estos últimos días he estado pensando detenidamente sobre una realidad maravillosa de Dios. ¡Qué sencillo es Dios y la relación con Él! El me ama y yo lo amo. Eso no es difícil. El amor de Dios en y por nosotros es suficiente para pasar el día. Mañana podré decir lo mismo. De esa forma no tengo que preocuparme por el futuro porque sé que Su amor en y por mí es suficiente.

Un misterio

Esa sencillez está oculta para muchos y no pueden percibirla. El apóstol Pablo mencionó en varias ocasiones un misterio. Usualmente en las películas, los misterios son complicados y difíciles de descifrar. El misterio del cual habló Pablo es sencillo, pero para la mente humana es incomprensible. En Colosenses 1:26-27 versión “Nueva Traducción Viviente” se usa la palabra secreto para describir el misterio. Dice,

Este mensaje se mantuvo en secreto durante siglos y generaciones, pero ahora se dio a conocer al pueblo de Dios. Pues él quería que su pueblo supiera que las riquezas y la gloria de Cristo también son para ustedes, los gentiles. Y el secreto es: Cristo vive en ustedes. Eso les da la seguridad de que participarán de su gloria.”

Esta es una verdad demasiado grande como para obviarla. Hoy en día, para muchos creyentes la verdad de que Cristo vive en ellos es algo común. Sin embargo, esta es la verdad más extraordinaria sobre la faz de la tierra. Su presencia garantiza y permite que podamos participar de quien es Él en todo su esplendor. Su amor nos ha hecho participantes de Su persona. (2 Pedro 1:4)

Dios y yo, UNO

Es que realmente no hay verdad más impactante que el recibir la revelación de que Dios y yo somos uno. Yo en Él, Él en mí. No hay sencillez más profunda en la experiencia del ser humano. ¡Cristo vive en mí! ¡¡¡WOW!!! Mientras escribo quisiera brincar de la emoción porque la fusión que existe entre Él y yo me deja sin palabras.

En estos días compartía con mis estudiantes y les decía, “Si yo comenzara una iglesia nuevamente, lo primero que yo le enseñaría es que Cristo vive en ellos. Ellos y Cristo son uno.” Eso es suficiente. Si esta verdad se torna en una experiencia de vida, no hace falta más teología ni doctrina. La teología y la doctrina son teóricas. La experiencia es viva.

La unicidad que hay entre Dios y tú, entre Dios y yo, es una verdad insuperable. Usualmente se ha enseñado que hay que ser fuerte en la vida. La unión con Cristo nos enseña que hay que ser débiles. Nuestra debilidad es la puerta que permite que Su poder sea manifestado en nuestras vidas.

A mí me gusta usar la palabra fusionado. Estamos fusionados en y con Cristo. Esa fusión tiene unas consecuencias sobrenaturales en nuestra forma de vivir diaria.

Un misterio que liberta

Cuando tenemos conciencia de la unidad con Cristo, podemos vivir en una libertad increíble porque no vivimos para buscar su aceptación. Porque ya hemos sido aceptados, vivimos.

La realidad de que Cristo vive en nosotros nos liberta. Somos libres de la culpa de no “cumplir” con lo requerido. El no requiere nada. Él ama. Somo liberados del orgullo porque reconocemos que sin Él podemos hacer nada. Somos liberados del desempeño que “se espera” de los creyentes. No hay que demostrar nada, la relación con la Vida en nosotros es suficiente. Somos libres de las “responsabilidades” del creyente porque en Su amor la relación es lo más importante.

Te acuerdas de Marta y María. (Lucas 10:38-42) María pudo comprender que la unión con Cristo era lo único necesario. Las “responsabilidades” de Marta la mantenían alejada. Para algunos esto sonará a que entonces “seamos irresponsables.” Si piensas así no has entendido que el que tiene conciencia de su unión con Cristo ya ES responsable. María escogió la mejor parte, vivir “por” la unión con Cristo. Marta había escogido vivir “para” Cristo. La primera liberta, la segunda esclaviza.

El que ha comprendido en su espíritu que Cristo vive en él o ella, puede decir como Pablo, “Ya no vivo yo, vive Cristo en mí. Y lo que vivo en la carne, lo vivo POR la fe DEL Hijo de Dios.” Eso es libertad genuina.

La Biblia dice en Gálatas 5:1, “Cristo en verdad nos ha liberado. Ahora asegúrense de permanecer libres.” No nos dejemos llevar por la mayoría. La mayoría no entiende esta verdad. Asegurémonos de permanecer en la libertad con la cual Cristo nos hizo libres al revelarnos el misterio de Su vida en nosotros.

El Creador de todo vive en mí. Demasiado para mi comprensión. A la misma vez, sencillo y liberador.

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