Los Tiempos. . .

Posted by on Dic 18, 2011 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Un mar de violencia en nuestra sociedad; familias donde la comunicación escasea faltándose el respeto unos a otros; niños y jóvenes siendo educados por la calle e internet porque sus padres están ocupados tratando de darles “aquello” que ellos no tuvieron cuando pequeños; hombres y mujeres quedándose sin trabajo porque las empresas y gobiernos tratan de sobrevivir una economía que cada día se pone peor; jovencitos y jovencitas exponiendo sus vidas y sus cuerpos porque la virginidad es un concepto anticuado que no tiene relevancia hoy día; niños y niñas convirtiendo sus vidas en un “juego de video” ya que es más fácil dejarlos cuidando con las niñeras “XBox”, “Playstation”, “Wii”, “iPod”, “iPad”, “iPhone”, “Laptop”, “iMac”, etc. observando cómo el “trastorno de déficit de atención” (antes ADD y ADHD) se riega como pólvora porque prácticamente todos los niños que nacen hoy en día padecen de este fenómeno sin que los “expertos” conecten los puntos entre las “niñeras” y el fenómeno; padres y madres que “obedecen” hoy a sus hijos más de lo que obedecieron a sus padres cuando niños. . . ¡Qué tiempos!

Podría continuar, pero no quiero que terminen deprimidos. Estas son algunas experiencias que nos han tocado vivir en el siglo XXI. La humanidad se ha deshumanizado de una manera impresionante. El respeto por la vida se ha perdido. Es irónico observar cómo vivimos en la era de la comunicación y es cuando menos nos comunicamos con eficiencia.

Mientras todo esto sucede, muchos dicen que “la solución” está en que las personas “busquen de Dios” y/o “asistan” a la iglesia porque los “tiempos” están malos. Tengo que admitir que las intenciones son buenas, pero el remedio es peor que la enfermedad. Algunos saltarán de sus sillas en este punto, otros dejarán de leer porque se “imaginan” lo que voy a decir, aun otros continuaran para estar “informados” de los disparates y herejías “de los últimos tiempos”. Sin embargo, otros continuarán leyendo porque están de acuerdo conmigo en que por años se ha dado la medicina arriba descrita y el “enfermo” está agonizando. El que pueda oir que entienda.

Con el pasar de los años me he convertido en un estudioso del ser humano y me doy cuenta que los “hábitos y tradiciones” están arraigados a la fibra más profunda de la sociedad. Hay quienes los defienden y hay quienes los detestan. Eso no es importante porque a fin de cuentas ni lo uno ni lo otro tiene alguna relevancia porque sería estar hablando de las consecuencias y no de la causa. Sería estar enfocado en las ramas y no en las raíces. Sería estar hablando de los síntomas y no de aquello que provoca la enfermedad.

Mi intención con este escrito no es estar a favor o en contra de lo establecido, es sencillamente proveer una perspectiva diferente y refrescante independientemente se interprete a favor o en contra.

Los seres humanos, desde que el mundo es mundo, se han fijado en los tiempos. El futuro provoca intriga en algunos al ser desconocido. Algunos han tratado de “romper” la barrera del tiempo. A otros le provoca temor lo porvenir porque el “status quo” les ofrece “seguridad” ante la incertidumbre de lo que ocurrirá. La verdad es que los tiempos ha sido el enfoque de casi todo lo que se hace. Se vive con las marcas del pasado afectando nuestras decisiones presentes preparándonos para lo que vendrá. Sin embargo, el estilo de vida cada día está peor.

Todos los años durante esta época navideña no faltan quienes hacen “declaraciones” sobre el año que se aproxima y todas las cosas “buenas” que ocurrirán en el mismo. Expresiones como “Este es el año de la bendición”, “Este es el año de jubileo”, “Este es el año agradable del Señor”, abundan en los círculos religiosos. Profecías no faltan en este tiempo estableciendo la tremenda “bendición” que vendrá, “las puertas” enormes que Dios abrirá o cerrará, la inmensa “prosperidad” que se desatará, o por el contrario, el “castigo” terrible que Dios manifestará sobre “su iglesia” por no mantenerse “santa”, los juicios que vendrán sobre los que viven de “espaldas” a Dios, o el mal que se desatará sobre la humanidad “pecadora”, y así por el estilo. Estoy seguro que habrán oído más que yo al respecto.

Vamos a ver qué dice Jesús sobre los tiempos.

  • Mateo 24:3 (NBLH) Más tarde, Jesús se sentó en el monte de los Olivos. Sus discípulos se le acercaron en privado y le dijeron: —Dinos, ¿cuándo sucederá todo eso?” 
  • Hechos 1:6-7 (NBLH)Entonces los que estaban reunidos, Le preguntaban: “Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel?” Jesús les contestó: “No les corresponde a ustedes saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con Su propia autoridad.”

En estos pasajes vemos cómo los discípulos están intrigados por los tiempos. Interesantemente Jesús les responde de manera que ellos no esperaban. ¿Cuántas veces nos ocurre eso, verdad? Le preguntamos algo a Dios, pero nos contesta como menos imaginamos. ¡Qué Dios tenemos! La respuesta de Jesús fue que eso no les compete. En palabras boricuas, “A ustedes no les debe importar ese asunto.” Creo que eso nos da una idea de lo que Dios quiere con relación a los tiempos. Dios es eterno y el tiempo no lo limita. Nosotros estamos limitados por el tiempo y por eso hemos hecho del mismo un enfoque en la vida. Vivimos hoy pensando en el mañana. Es como si Jesús nunca dijo, “Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy.” (Mateo 6:34 – NTV)

Se ha hablado tanto sobre el propósito de Dios que el usar la expresión me causa escalofríos porque cada persona tiene una definición de lo que es el mismo. Sin embargo, tengo que usarlo a pesar de correr el riesgo de ser malinterpretado. El propósito de Dios fue diseñado en la eternidad pasada y no tiene que ver con nosotros vivir vidas buenas en la tierra. El propósito de Dios ha sido crear al ser humano para amarlo, (1 Juan 5:9-10) teniendo su misma naturaleza (2 Pedro 1:3) y viviendo dentro de él (Gálatas 2:20) mientras manifiesta esa vida en la esfera de lo visible. El propósito tiene que ver con Él, por Él y para Él. Nosotros somos el objeto de Su amor. Dios nos hizo para amarnos. Cuando entendemos que somos amados más de lo que podemos imaginarnos, el tiempo llega a ser irrelevante. En los brazos del Amado el tiempo es innecesario. La tiranía del “kronos” manifestada por las épocas del año provocan que el amor del Amado no sea disfrutado por aquellos que son el objeto del mismo. El “kronos” ha esclavizado a aquellos que fueron creados para vivir en la libertad de la eternidad llenando sus mentes y conciencias con preocupaciones futuras haciéndoles creer que esa es la “norma”. Y para “justificar” su tiranía y esclavitud usa la Biblia y las profecías para atar mucho más a aquellos que han sido llamados a libertad. (Gálatas 5:13)

El cristianismo se ha reducido a programas, reuniones, métodos, enseñanzas, revelaciones, profecías, predicaciones. Todas estas cosas pueden ser resultados de, pero no son la médula de lo que Dios diseño. Cristianismo es CRISTO. El está en cada página de la Biblia y se manifiesta en cada cosa creada por Dios en el mundo visible. Cristo es el centro, es la tangente y es el TODO de Dios. Cuán difícil se nos hace ver esta realidad. La religión ha hecho de la persona de Jesús “un concepto” aburrido y rutinario. Es por eso que las congregaciones locales tienen que estar haciendo año tras año “actividades especiales” para atraer a aquellos que asisten. Cristo nada más no les parece lo suficientemente atractivo. ¡Qué lastima!

En este tiempo navideño se habla de familia, regalos, paz, amor, esperanza, resoluciones, etc. Otra vez, estas cosas pueden ser el resultado de, pero no pueden ser el centro. Cristo ES la navidad, Cristo ES la familia, Cristo ES el regalo, Cristo ES la paz, Cristo ES el amor, Cristo ES la esperanza, Cristo ES nuestra resolución. Cuando Cristo es el todo de nuestras vidas, la familia, los regalos, etc. se disfrutan realmente.

Se ha hecho de LA solución, UNA solución. Cristo no es parte de nuestra vida, Él ES nuestra vida. (Colosenses 3:4) El cristianismo no se trata de profecías o resoluciones de año nuevo haciendo compromisos que después no se cumplen, el cristianismo es UNA PERSONA. La bendición es UNA PERSONA, no es lo que tú puedas recibir. Las profecías se cumplen en UNA PERSONA, no es lo que pueda acontecer. El año agradable es UNA PERSONA, no es un tiempo o año específico. La puerta es UNA PERSONA, no son oportunidades que se pueden dar. La vida es UNA PERSONA, no es lo que experimentamos en esta tierra. ¡CRISTO ES ESA PERSONA!

Dios está claro en su propósito y el fin del mismo, “reunir todas las cosas en Cristo, en el cumplimiento de los tiempos establecidos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra.” (Efesios 1:10 – RV95)

No tenemos que esperar por la bendición porque ya estamos EN la Bendición. No tenemos que esperar que se abra una puerta porque estamos EN la Puerta. No tenemos que esperar el año agradable porque estamos EN el Año Agradable. No tenemos que esperar ser prósperos porque estamos EN la Prosperidad. Sólo tenemos que esperar que el tiempo dé a luz y esa PERSONA en quien estamos HOY, aparezca visiblemente para que acabe de una vez y por todas con la tiranía y el límite del tiempo. Y los tiempos se harán una eternidad.

Vivamos en la eternidad de Dios enfocados en Aquél que trasciende los tiempos y ES la vida.

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