Luz en el “Hoyo Negro”

Posted by on Feb 5, 2012 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

La vida está llena de situaciones en las cuales uno “siente” que está en un abismo, precipicio o quizás, un “hoyo negro.” Circunstancias de dolor y angustia que provocan que al más fuerte le tiemblen las rodillas.

Hace diez años pasé por una experiencia donde mi hija mayor estuvo al borde de la muerte. Esta situación fue tan devastadora que incluso me senté a darle gracias a Dios por los ocho años que nos había permitido tenerla con nosotros porque había perdido toda esperanza de vida. En ese momento sentí que un hoyo negro me tragaba y que el dolor se apoderaba de todos mis sentimientos. Es una experiencia donde las palabras no pueden describir las emociones y una montaña rusa de pensamientos se manifestaban como una avalancha que arrasaba todo lo que hubiera en su camino.

La teología y las doctrinas no tienen relevancia en esas experiencias porque éstas no tienen vida en sí mismas. Jesús dijo que sus palabras son espíritu y son vida. (Juan 6:63) Sus palabras no son para estudiarlas, son para experimentarlas. En experiencias como éstas donde la vida y la muerte se enfrentan, sólo la vida puede hacer frente a un enemigo tan poderoso. Todo lo demás no sirve. El conocimiento, los estudios, las rutinas espirituales (llámense como se llamen), los sacrificios que se puedan hacer. En fin, nada de eso sirve en momentos donde la muerte quiere apoderarse de todo lo que encuentre a su paso como un virus para el cual no hay vacunas y destruye todo a su paso.

Hay una experiencia que quiero usar para ilustrar esto. En 2 Reyes 6, la Biblia habla de una experiencia donde había un grupo personas que querían expandir su lugar de vivienda y le pidieron al profeta Eliseo que fuera con ellos. Éste accede a ir con ellos. Estando allí uno de ellos mientras cortaba árboles, se le cayó el hierro del hacha en el río. Inmediatamente fue donde el profeta Eliseo para decirle lo acontecido porque el hacha era prestada.

Todos sabemos que el hierro no flota y no sabemos en qué área del río Jordán cayó. Uno cosa sí sabemos, llegó hasta el fondo del río y no había forma humana de sacarla de allí. Eliseo pregunta dónde había caído el hacha y el hombre le señala el lugar donde había caído. Eliseo corta un pedazo de madera de un árbol y lo tira en el lugar donde el hombre le había señalado.

No sabemos cómo era la corriente del río. No sabemos la profundidad del río en esa área. Pero sabemos que la física nos enseña que el hierro no flota, pero la madera sí. Inmediatamente ocurre algo que rompe con todas las leyes de la física y la ciencia porque el pedazo de madera que tiró Eliseo hizo lo imposible. Se hundió hasta donde estaba el hacha e hizo que ésta flotara hasta donde estaba el trabajador a quien se le había perdido.

Un milagro que desafió todos los elementos de la naturaleza se llevó a cabo en aquel lugar. El hacha que se perdió puede representar muchas cosas. En muchas ocasiones se pasan por experiencias donde hay pérdida. Esta pérdida puede describirse como un “hoyo negro.” En los hoyos negros lo que hay es vacío. Los hoyos negros tienen un poder de succionar todo lo que encuentran. En ellos ocurre una caída libre de todo lo que entra en ellos.

“Hoyo Negro” (Black Hole) visto por medio del telescopio Hubble en la Galaxia Whirlpool.

Hay personas que van a leer este artículo que se encuentran en un “hoyo negro” donde perdieron algo importante en sus vidas. Un hoyo negro donde toda esperanza está hundida en el fondo del río sin que haya forma de recuperarla. Un hoyo negro que está succionando toda esperanza y se siente que se está en una caída libre. No hay nada de lo cual se pueda uno sujetar. Sólo un milagro puede rescatar la esperanza. Sólo un milagro puede hacer que vuelva a flotar aquello que se perdió.

Jesús es el pedazo de madera que descendió para desafiar todo lo que impedía que fuéramos alcanzados por Él. Por medio de Su muerte hizo que nuestra vidas fueran rescatadas de la profundidad del pecado y la separación con Dios. Su resurrección nos levantó del fondo y nos hizo sentar en los lugares celestiales con Él. (Efesios 2:6) El “hoyo negro” no pudo contenernos porque la Vida desafió y venció todo elemento que obstaculizaba.

No sólo Cristo nos hizo flotar por encima de la muerte y el pecado. Hoy Él sigue presente en medio de cualquier circunstancia que nos hace sentir que estamos en un hoyo negro. El dijo que estaría con nosotros hasta el fin de los tiempos. (Mateo 28:20) Jesús dijo que nada nos podría arrebatar de Su mano. (Juan 10:28) Él dijo que ni la vida ni la muerte podrá separarnos de Su amor. (Romanos 8:38-39) La muerte ha sido absorbida por la vida (1 Corintios 15:54) y hoy somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. (Romanos 8:37)

Naturalmente puede que se hayan acabado las alternativas, pero hoy podemos confiar y esperar en Él porque sobrenaturalmente Dios está con nosotros en el hoyo negro y nos saca del mismo combatiendo las leyes naturales. No hay explicación para ello, pero sabemos que Él es el Dios de los imposibles.

Hoy mi hija tiene 18 años porque hace 10 años atrás Él fue capaz de sacarme del hoyo negro por medio de Su vida. En aquel momento Su poder se manifestó al igual que lo hace hoy y puedo celebrar que la vida es más poderosa que la muerte. No hay hoyo negro que pueda resistir la manifestación gloriosa de nuestro Señor Jesucristo. Hoy declaro con seguridad, “Yo sé que mi Redentor vive.”

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