Mi Mayor Deseo

Posted by on Ago 2, 2015 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

sneakersAyer estuve en una reunión y en un momento determinado dije, “Me quiero morir. Estoy loco por morirme.” Algunos de los presentes abrieron los ojos de tal manera que pensé que se le iban a salir de la cabeza.

Inmediatamente expliqué lo que quería decir. No es que quiero cometer suicidio. No es que quiero hacerme daño. No es que quiero hacer sufrir a mi familia. La muerte para mí ha ido cambiando con el pasar del tiempo. A medida que pasan los años, el significado de la muerte sufre una transformación. Lo que era pérdida en el pasado, lo veo como ganancia. Mi esposa y mis hijos ya han recibido de mí lo que necesitan para encontrarnos en la eternidad.

El apóstol Pablo dijo en Filipenses 1:21, “Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia.” La Vida es Cristo. Y si nos vamos de esta tierra es ganancia. ¿A quién no le gusta ganar? En Dios se gana perdiendo. Parece una contradicción, pero no lo es. Jesús dijo, “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa de Mí, ése la salvará.” Lucas 9:24

Mi esposa, mis hijos y compañeras de trabajo con quien paso gran parte de mi tiempo ya entienden mi sentir. No necesariamente están de acuerdo, pero entienden a lo que me refiero cuando hago la expresión de querer morirme.

Mi mayor anhelo, deseo y pasión es Cristo. En muchas ocasiones digo que para mí Dios no es importante, es mi Vida. Quiero decir con esto que Dios para mí ha trascendido a todo lo terrenal. Cosas o personas pueden ser importantes, pero uno puede vivir sin ellas. Sin embargo, Dios ha trascendido porque Él es vital para yo poder vivir. Sin Él no puedo vivir, literalmente.

Este mundo en el cual vivimos ha perdido relevancia para mí. La experiencia de Cristo ha sido y está siendo tan rica que estoy aprendiendo a saborear las palabras del salmista cuando dijo, “Fuera de Ti, nada deseo en la tierra.” Salmo 73:25 No existe nada en este mundo que satisfaga mi alma como Cristo. No lo hay y no lo habrá. Muchos leerán y no entenderán. Pero no escribo para que entiendan, escribo para que crean. Cristo es nuestra VIDA.

Mi corazón anhela estar en la presencia sin límites de Dios. Donde el cuerpo no limita la experiencia de vida porque no está sujeto al tiempo y al espacio. Donde el pecado no está presente porque la santidad de Dios arropa todo mi ser. Donde el descanso es perpetuo y no hay agotamiento físico porque Dios es la fuerza de vida permanente. Donde la paz se desborda porque no hay sufrimiento y Cristo está manifestado exageradamente.

El apóstol Pablo dijo, “Estoy dividido entre dos deseos: quisiera partir y estar con Cristo, lo cual sería mucho mejor para mí; pero por el bien de ustedes, es mejor que siga viviendo. Al estar consciente de esto, estoy convencido de que seguiré con vida para continuar ayudándolos a todos ustedes a crecer y a experimentar la alegría de su fe.” Filipenses 1:23-25

Adopto estas palabras del apóstol. Mi mayor deseo es partir de esta tierra, pero por causa y el bien de los que me rodean y a quien sirvo, por ahora, es mejor quedarme y seguir laborando en aquello para lo cual Dios me llamó. Lo hago con gozo, pero anhelando el día en que este cuerpo sea transformado y el Deseado de todas las naciones aparezca para estar con Él para siempre.

Mientras tanto seguimos proclamando, ¡Maranata! Cristo viene pronto…

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