No Somos Usados por Dios

Posted by on Feb 25, 2012 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Las palabras tienen significados. Las palabras cuentan para las personas. Las palabras manifiestan verdades en forma oral o escrita. Las palabras tienen una razón de ser.

Las cosas que se dicen causan un efecto en aquellos y aquellas que las escuchan. Este efecto puede darse en forma consciente o no consciente. En muchas ocasiones se han usado expresiones o frases por tanto tiempo que se adjudican por ciertas como consecuencia de la frecuencia en su uso. O sea, hay expresiones que no son ciertas, pero como se han usado por tanto tiempo se adjudican como ciertas por haberse repetido muchas veces. Una falsedad jamás será cierta no importa cuántas veces se repita.

“Dios te usa.”

Esta frase se ha utilizado en el ámbito religioso por tanto tiempo que se ha hecho parte intrínseca de la vida cristiana. La intencionalidad no está en discusión en lo que escribo. Estoy de acuerdo en que la intención con la que se dice no es negativa. Sin embargo, como expresé al comienzo, las palabras significan algo y tienen un efecto en los que escuchan.

Dios no hizo al ser humano para ser “usado” por Él. La intención de nuestro Dios amoroso jamás ha sido el usar al humano para su propósito. Dios creó al ser humano para amarlo y que fuera una extensión de Su esencia y carácter en el mundo visible. Un Dios de amor, más bien, un Dios que es amor jamás usará a sus hijos e hijas para cumplir su plan.

Se puede tratar de trivializar el contenido de este escrito diciendo, “Javier, tú sabes lo que quiero decir cuando digo ‘Dios te usa’ o ‘Dios me usa.’” El efecto de esta expresión es que puede llegar un momento donde se piense o crea que somos objetos y Dios está fuera de nosotros. Esta realidad atenta contra el fundamento más elemental del evangelio, Dios y yo somos uno.

Dios se manifiesta.

Dios había diseñado el plan de encarnarse y resucitar con el propósito de cumplir Su deseo de “manifestarse” por medio de sus hijos e hijas. Su intención jamás fue usar a sus hijos e hijas. Dios le dice a Adán en Génesis 1:28, “Y los bendijo Dios con estas palabras: «¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra!” La reproducción y multiplicación son producto del amor. Aunque hoy en día esa realidad se ha distorsionado. El verdadero amor no “usa” a su complemento.

El fruto de un árbol es la “manifestación” de ese árbol. El fruto es el producto de una conexión entre el árbol y la rama. El fruto de los seres humanos es producto de una relación entre un hombre y una mujer.

Los árboles no “usan” sus frutos para cumplir su propósito. El fruto expresa la vida interna del árbol en forma palpable, visible y comible. El árbol es manifestado por su fruto. Así como los padres son manifestados por sus hijos, Dios es manifestado por sus hijos e hijas. Y esto es el resultado del amor.

¿Qué “usa” Dios?

Los objetos se usan. Los objetos fueron creados para ser utilizados de manera que se cumpla con un propósito específico. Yo siempre uso como ejemplo un destornillador. Se puede usar un destornillador para clavar un clavo, pero se pasará mucho más trabajo porque ese no fue el propósito para el cual fue creado. El destornillador se usa con tornillos. El martillo se usa con los clavos. Los objetos se usan.

Las situaciones se usan. Las experiencias que se viven diariamente se pueden usar para aprender. Vivimos experiencias positivas y negativas todos los días. Éstas sirven para enseñarnos y madurarnos como seres humanos. Se supone…

Ahora, Dios usa todas las cosas y situaciones que nos rodean y experimentamos. Dios no desperdicia ninguna de ellas. Dios usa los momentos de alegría y tristeza. Usa los momentos de tranquilidad y de sufrimiento. En fin, usa todas nuestras experiencias. Dios NO nos usa, pero usa las experiencias que nos ocurren con tal de que Cristo continúe formándose en nuestras vidas. Dios usa cada situación para provocar que Su amor sea nuestra dependencia diaria.

Ningún hijo o hija normal le dice a su padre, “Papi, úsame.” Sin embargo, esta expresión es muy común en los círculos eclesiásticos. Suena hasta cierto punto repulsivo cuando uno lo analiza. Estoy consciente, como dije antes, que la intención no es negativa. Aun así, esta es una expresión que no abona al cumplimiento del propósito de Dios.

Una extensión de Dios

Hoy podemos declarar que cada hijo e hija de Dios es una extensión de la gracia y el amor de Dios. Como ramas del árbol divino podemos reposar tranquilamente. Sabemos con certeza que somos la manifestación de Dios en la tierra. Dios NO nos usa y sí se expresa en y por nosotros. Utiliza las experiencias que nos ocurren para que cada día dependamos más de Él, Su amor sea expresado y Su persona crezca a medida que disminuimos.

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