Plantados en Cristo

Posted by on Jul 25, 2015 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

3C2AEB6A2AHace varios meses atrás mi hija empezó a sembrar algunas semillas en la parte lateral de nuestra casa. Buscó algunos envases donde poner la tierra, los arregló, luego sembró las semillas. Un tiempo después empezaron a brotar las diferentes plantas que ella esperaba. Ella estaba tan emocionada al ver que estaban creciendo.

Pasó un tiempo adicional y un día salió a ver cómo estaban las plantas. Con una emoción claramente perceptible, notó que algunas de las plantas empezaban a producir su respectivo fruto. Mi esposa estaba tan emocionada como ella por lo que estaban viendo. Era como si fueran sus bebés naciendo.

Al recordar esta experiencia me acuerdo de que nuestro Padre es el agricultor. (Juan 15:1) Pero además es la tierra donde estamos profundamente plantados. (Salmos 92:13; 104:16; Colosenses 2:6-7) Las semillas que mi hija plantó no tuvieron que brindarle algún servicio a ella para empezar a crecer hasta formarse en una planta. Tampoco tuvieron que brindarle algún servicio para empezar a fructificar. Sólo estaban plantadas en la tierra e interactuaban con ella. (Juan 15:5)

Todos los que recibimos a Jesús en nuestras vidas por medio de la fe estamos plantados en Dios. Nuestra función principal es interactuar con Él. De esa interacción se produce el desarrollo y la fructificación en esta vida. Muchos tratan de mejorar, crecer y hacer buenas obras (dar fruto) con sus propias fuerzas estableciendo metas personales. Eso no funciona. Yo traté por muchos años y Dios me enseñó que es infructuoso, inútil e imposible.

El creer y entender que estamos plantados en Él produce una confianza, seguridad y emoción que sobrepasa cualquier situación que se nos presente hoy. Él nos rodea. Él nos cuida. Él nos refresca con Su presencia en medio de este mundo desértico. (Mateo 11:28-29 AMP)

Estamos rodeados de Él y Él tiene cuidado de nosotros. Además, el fruto no lo creamos nosotros. El fruto es el resultado de una interacción íntima, constante y permanente con Aquel que es nuestra tierra. Al mencionar Su nombre, Su Espíritu nos encamina a mirar, confiar y apreciar la relación tan especial que tenemos con Él.

Dios, anhelo con todas mis fuerzas interactuar y relacionarme contigo hoy. Mi alma se satisface sólo contigo. Hay situaciones que rodean mi vida que no puedo controlar ni resolver que me quieren llevar a la preocupación y tratar de solucionarlas con mis fuerzas. Reconozco que no puedo. Ayúdame, Señor, a mantener mi mirada puesta en Ti. Las fuerzas a veces se me van, dependo de Ti en mí porque de otra forma me rendiría. Tú eres mi tierra y yo soy tu planta, sin Ti me muero. Te amo…

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