En La Presencia Invisible de Dios

Posted by on Mar 12, 2012 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

fenceUna de las cosas más preciosas del nuevo nacimiento es la realidad de que nuestro habitat cambió totalmente. Nuestro habitat estaba fuera de Dios. Una vez se nace de nuevo, se empieza a vivir en Dios.

Hechos 17:28 dice, “Pues en él vivimos, nos movemos y existimos.” Esta es una verdad demasiado grande para esconderla. La expresión “en Cristo” es una de las más usadas por el apóstol Pablo. No es sólo que establece una posición, es que manifiesta el estilo de vida de todo aquel o aquella que ha nacido de nuevo.

Nuestra conciencia de esa realidad determina nuestra victoria diaria en este mundo. En Él estamos completos. “De modo que ustedes también están completos mediante la unión con Cristo, quien es la cabeza de todo gobernante y toda autoridad.” (Colosenses 2:10) Si estamos en Él y en Él estamos completos, entonces no tenemos que vivir buscando aquello que nos complete.

Muchas veces vivimos buscando algo que nos llene o satisfaga. Pero cuando comprendemos que “en Cristo” estamos completos, la satisfacción se produce de adentro hacia fuera. Jesús le dijo a la mujer samaritana, “Cualquiera que beba de esta agua pronto volverá a tener sed, pero todos los que beban del agua que yo doy no tendrán sed jamás. Esa agua se convierte en un manantial que brota con frescura dentro de ellos y les da vida eterna.” (Juan 4:13, 14)

Sabiendo que vivimos “en Cristo” muchas veces hemos pasado sed y hambre espiritual porque hemos pensado equivocadamente que Él está fuera de nosotros. Cristo es nuestra vida. (Colosenses 3:4) En la medida que nuestro pensamiento es transformado para realizar que estamos, vivimos y nos movemos en Él, en esa misma medida disfrutaremos de la satisfacción que produce el vivir con conciencia en nuestro habitat.

Los peces en el agua son felices. Las aves en el cielo son felices. El creyente en la presencia invisible de Dios es feliz. Hoy es un buen día para meditar y enfocar nuestros pensamientos en la vida eterna en la cual habitamos en libertad.

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