Principio de Vida (2)

Posted by on Jul 27, 2009 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Dejen que el cielo sature sus pensamientos, y no pierdan el tiempo en las cosas de este mundo. Después de todo, ustedes están muertos, y a los muertos no les importa este mundo. Su verdadera vida está en el cielo con Cristo y Dios.”  Colosenses 3:2-3 (BAD)

redbluecloudsTengo una noticia alentadora para algunos y una noticia no alentadora para otros. La noticia no alentadora es que el Principio de Vida no se enseña, se vive. Claro, esto en sí mismo no es desalentador. Es que a la mayoría de las personas le gusta que le enseñen para luego, poner en práctica lo enseñado.

Yo viví experiencias muy lindas en Dios y fui enseñado por gente que ama a Dios con todo el corazón. Pero un día dije, “Dios, tiene que haber algo más. La vida cristiana no puede ser esto.”  Conste, yo había vivido experiencias tremendas en Dios, ser “lleno” del Espíritu Santo, hablaba en lenguas, había visto sinnúmero de milagros, había tenido sueños, había hecho trabajo evangelístico, viajado a diferentes países predicando,  era pastor, etc. Pero esto ya no me satisfacía. Claro, la gente religiosa llegará a conclusiones como que había algún pecado oculto en mí, no oraba lo suficiente, no leía la biblia lo suficiente, etc. Nada de eso era, ni es.

Dios me reveló que el hacer cosas por Él y para Él no era lo que Él buscaba. Por mucho tiempo yo estuve buscando cómo vivir no fundamentado en el hacer para agradar a Dios. Tuve problemas asimilando esta verdad porque no sabía cómo hacerlo.

Cuando empecé a escuchar sobre el Principio de Vida fue hace como siete años atrás aproximadamente. Desde entonces traté de combinar lo que estaba aprendiendo nuevo con lo que yo sabía. Por varios años traté de unir ambas cosas. A través de la experiencias con Dios me di cuenta que eran incompatibles. Es del todo imposible tratar de vivir haciendo lo bueno y ser gobernado por la vida. El tratar de hacer el bien es tratar de vivir por medio de la naturaleza adámica (la vieja naturaleza). La biblia establece que esa naturaleza está muerta. (Romanos 6:6)

El tratar de vivir con lo “bueno” y “malo” junto con el Principio de Vida es la experiencia narrada por Pablo en Romanos 7. Es una vida de frustración. Lo que quieres hacer no lo haces, y lo que no quieres hacer es lo que terminas haciendo. Díganme si no es frustrante. Hay que echar a un lado TODO lo que uno sabe sobre tratar de agradar a Dios. ¿Todo? Sí, TODO.

Cuando uno desconoce el plan y propósito de Dios trata de hacer cosas para agradarlo y ahí es que está el error. Dios siempre supo que el ser humano nunca podría hacer algo para agradarlo. Es por eso que envía a Cristo. Cristo no es enviado para salvarnos. ¡!!¿QUÉ?!!! Cristo es enviado para formarnos a Su imagen con el propósito de que Dios pudiera manifestarse a través de nosotros, sus hijos. Por supuesto, Dios no hubiera podido llevar a cabo  su plan si no nos salva primero. El salvarnos era necesario para poder vivir en nosotros.

La salvación no es el fin de Dios. Muchos ofrecen el evangelio diciendo que las buenas nuevas son ir al cielo solamente. ¡NO! Claro que son buenas noticias el ir al cielo. Pero el fin de Dios es vivir en el ser humano formado en Cristo para poder expresarse a Sí mismo. La salvación no es el fin, es el medio por el cual Dios puede llevar a cabo su plan. Dios puede formar a Cristo sólo en sus hijos. Pablo decía, “Queridos hijos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes”. Gálatas 4:19 (NVI)

La vida de Dios está diseñada para que Cristo viva en y por nosotros. ¡WOW! ¡Qué realidad! Quiere decir, y aquí es que comparto la noticia alentadora, que yo no tengo que preocuparme por tratar de hacer algo para alcanzar el favor de Dios; ni antes de salvarme, ni después de salvarme. La salvación y la vida son por fe. Ya me imagino a algunos con mentalidad de “hacer” citando la Escritura, pero, “la fe sin obras es muerta”. Claro, la obra la hace Dios a través de nosotros por Su vida; no nosotros para Dios.

Por tal razón es que el Principio de Vida no se enseña, porque lo que se enseña, se espera que se ponga en práctica por aquel a quien se le enseñó. La vida de Dios se vive porque Aquel, que es la Vida, fluye a través de aquellos que le han recibido. Hay que tener conciencia de la vida en nosotros y entonces se podrá disfrutar y vivir esa vida. (Gálatas 2:20)

¿Cómo se vive bajo el Principio de Vida? Relacionándose con Dios cada día. No malinterpreten lo que estoy diciendo. Yo no digo orar como nos enseñaron que era orar, “yo le pido, y Él me da”. La vida se vive en comunión con Aquel que vive en mí. Pensando en lo que Él quiere, no en lo que yo quiero.

¡Qué Dios tenemos! Él en mí, yo en Él. Juntos en un mismo espíritu. (1 Corintios 6:17) Su vida nutre mi ser cuando tengo conciencia de Él en mí. No pienso ni siquiera en cuál es la voluntad de Dios para mi vida porque aun eso es vivir pensando en mí. Cuando yo sé que mi mente es la mente de Cristo, y vivo dependiendo de Su vida, todo mi ser funcionará naturalmente de acuerdo a Sus deseos. Por eso Pablo dijo, “el cielo sature sus pensamientos… Su verdadera vida está en el cielo con Cristo y Dios”. Y en 1 Corintios 2:16 dice, “Pero nosotros tenemos el Espíritu de Dios, y por eso pensamos como Cristo.”

Que a veces uno se cae y le falla a Dios. Claro. Pero ahí es que está la grandeza de Dios, Él sigue siendo uno conmigo y cuando confieso mi falta o pecado, Él me levanta y continuamos disfrutando de Su vida.

Este Principio de Vida nos lleva a depender de Él en todas las áreas de nuestras vidas. ¡Aleluya!

Vive hoy por el Principio de Vida. Atrévete a confiar en Su Espíritu que vive en ti. No busques que alguien te enseñe, el mejor maestro es el Espíritu Santo que habita en nosotros por medio de Cristo. Te exhorto con una palabras que eran de un canal de televisión en Puerto Rico, “¡Vívelo!

¡A Él sea la gloria!

Padre, ayúdanos a vivir por el Principio de Vida. Por mucho tiempo hemos vivido tratando de hacer lo “bueno” y evitando lo “malo”. Esto no ha resultado. Han habido momentos de gloria, pero a su vez, han habido momentos de agonía y tristeza. Necesitamos tu revelación para entender que Tu vida en nosotros es suficiente. Aun en medio del dolor y el sufrimiento podemos refugiarnos en Ti porque Tú eres nuestra habitación permanente. Gracias porque tu vida fluye en nosotros en momentos de tristeza y en momentos de alegría. Gracias porque eres nuestra vida, y nuestras vidas están escondidas y aseguradas en Cristo. Te damos gloria y honra por ser nuestro Dios y nuestra vida. En el nombre de Jesús, Amén.

Por: Javier

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *