Principio de Vida (1)

Posted by on Jul 27, 2009 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Jehová Dios hizo germinar toda clase de árboles hermosos en el huerto, árboles que producían frutos deliciosos. En el centro del huerto plantó el Árbol de la Vida y el Árbol de la Conciencia, que da el conocimiento del bien y del mal.”
Génesis 2:9 (BAD)

Ya no estamos atados a la ley, bajo la cual nos esclavizó el pecado; ahora somos libres bajo la gracia y la misericordia de Dios.”  Romanos 6:14 (BAD)

¿Es que no comprenden todavía, mis hermanos en Cristo conocedores de la ley, que cuando una persona muere, la ley pierde todo poder sobre ella?… ustedes murieron con Cristo en la cruz, y están muertos, ya no están ‘casados con la ley’, ni ella sigue teniendo poder sobre ustedes.
Romanos 7:1, 4 (BAD)

pic2A mi me enseñaron que una vez Cristo entrara en mi corazón, mi destino iba a cambiar. Ya no iba para el infierno sino para el cielo. Esto es verdad porque la biblia así lo enseña. Debido a que mi destino había cambiado y estaba tan agradecido por lo que Dios había hecho en mí y conmigo, decidí empezar a vivir “para” Él. Tomé la decisión de dejar de hacer cosas que estaba haciendo, empecé a hacer cosas que no hacía, etc.

Ahora, había una lucha terrible en mí porque con todas mis fuerzas quería “agradar” a Dios y rechazar el pecado en mi vida. ¿Cómo iba a seguir pecando después de lo que Cristo hizo por mí? Escuhé predicaciones, consejos, leí libros, hice lo que ellos decían: oré, leí la biblia, asistía a todos los cultos, busqué la “llenura del Espíritu Santo”, etc. Parecía que todas esas cosas habían sido diseñadas con resultados positivos para los que predicaban y habían escrito los libros, pero no para mí. Mientras más trataba de “agradar” a Dios con mis acciones, más fallaba.

Yo no sé si algun@ entiende lo que estoy diciendo. Me decían que era victorioso en Cristo, pero me sentía en derrota.  Claro, no era todo el tiempo. Había momentos en que me sentía que estaba por encima de todo engendro de maldad y que ni aun el diablo podía pararse de frente.  Otras veces, me sentía miserable porque no podía orar dos horas, leer la biblia por tres horas, etc. El sentimiento de culpa venía sobre mí y era la persona más miserable porque para otros “funcionaba”, pero para mí, no. Algo tenía que estar mal en mí.

Esta clase de montaña rusa en mi vida era una frustración porque no sabía cuándo iba a estar arriba o abajo. ¿Algun@ se identifica con esta realidad? Trataba de hacer lo “bueno” y rechazar lo “malo” para agradar a Dios .

La razón para que esto ocurriera fue que desconocía el Principio de Vida establecido por Dios. En el huerto del Edén habían dos árboles en el centro, el Árbol de la Vida y el Árbol de la Conciencia (ciencia, conocimiento) del bien y del mal. Estos dos árboles representaban dos principios que gobernarían la vida del ser humano.

Cuando Dios le dice a Adán que no comiera del Árbol de la ciencia del bien y del mal era porque Él sabía que si lo hacía, no sólo su espíritu moriría, sino que el árbol del cual él comiera gobernaría su vida. Desde que Adán comió del árbol del bien y del mal, este ha sido el principio que ha gobernado su vida. Por eso, la gente evalúa sus acciones en “buenas” y “malas”.

El principio que gobierna al ser humano es si las cosas están bien o mal. Claro, para dejar saber qué está bien o mal, Dios tuvo que dar la ley como medio para establecer las reglas de conducta. Sin embargo, la ley no era la que Dios había planeado que gobernara la vida del ser humano. ¿Quiere decir que estamos viviendo siguiendo las leyes escritas y morales esperando morirnos para ser librados de esa lucha entre lo bueno y lo malo? ¡NO! ¡Aleluya!

Cristo era representado por el Árbol de la Vida y cuando Él se encarna, muere y resucita, nos libera de la obligación de llevar a cabo las leyes porque el principio que debe gobernar en todos lo que lo reciben es el Principio de Vida, no el bien o el mal. Jesús vino a cumplir toda la ley (Mateo 5:17) con el propósito de que nosotros no tuviéramos que tratar de cumplirla. Por eso, cuando Jesús está en la cruz Él dice, “Consumado es”. (Juan 19:30)  Ha sido terminado. El principio que había gobernado al ser humano por tanto tiempo había sido clavado en la cruz para que ahora la Vida gobernara. El principio de vida se fundamenta en la relación, no en la acción de lo bueno y lo malo.

Quiere decir que ahora yo no tengo que tratar de hacer el “bien” o rechazar el “mal”, sino que lo que tengo que hacer es alimentarme de la vida que por medio del Espíritu está en mí. ¡Gloria a Dios!

He sido liberado. Esta liberación ocurre porque cuando Jesús muere, nosotros morimos con Él. Romanos 7:4 dice, “… ustedes murieron con Cristo en la cruz, y están muertos, ya no están ‘casados con la ley’, ni ella sigue teniendo poder sobre ustedes.” Esto quiere decir que no sólo mi destino cambió cuando Cristo entró en mi vida, también mi fuente para vivir cambió. La ley no gobierna mi vida ni es lo que uso como regla de vida. Ahora soy regido por la Vida de Dios. Mis decisiones y acciones están fundamentadas en la vida, no en lo bueno o lo malo.

La pregunta entonces es, ¿cómo se vive gobernado por el Principio de Vida?

Continuará… (Parte 2)

Por: Javier

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