¡SE BUSCA!… La Bendición

Posted by on Jul 14, 2015 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

fountainLa bendición es una de las palabras más utilizadas por cristianos evangélicos. Es una palabra que se ha ido desvirtuando con el pasar del tiempo por el mal uso de la misma. En muchas ocasiones se ha relacionado la misma a todo lo relacionado al aspecto material y físico.

La humanización de las Escrituras ha provocado que se mire la bendición desde el punto de vista de beneficio personal, material e inmediato. Si me beneficia, es la bendición de Dios. Si recibo algo material, es la bendición de Dios. Si no tengo que esperar para obtener algo, es la bendición de Dios.

¡Qué lejos estamos de la realidad bíblica de la bendición! Dios y su propósito eterno están relacionados con la persona de Su Hijo. (Colosenses 2:2) No se puede hablar de bendición separada de la persona de Jesús. En Él se encuentra toda la bendición de Dios. Las riquezas inescrutables, inimaginables, incomparables se encuentran sólo en la persona de Cristo. (Efesios 3:8)

La bendición de Dios no es “algo” que Él da. La bendición es la plenitud de Dios encapsulada en la persona de Cristo en (dentro de) la vida del ser humano. La bendición de Dios se recibe por medio de la fe (Efesios 2:8, Romanos 5:1) y es más real que nuestros sentimientos o pensamientos. Es una realidad espiritual que trasciende barreras físicas y/o emocionales.

La salvación por medio de Cristo no es la mayor bendición. No quiero sonar que estoy menospreciando tan extraordinario regalo de Dios. Por medio de la salvación es que entra la bendición de Dios a mi vida. En Él hay tesoros inagotables e infinitos que no se comparan con nada en la tierra. (2 Corintios 4:7; Salmos 89:6)

Hace falta una pasión por conocer a Cristo más allá de la salvación. Hace falta una pasión por conocerle cara a cara y descubrir Su riqueza inigualable en nuestro espíritu. La bendición de Dios trasciende nuestro intelecto y satisface permanentemente nuestro ser. (Filipenses 4:7; Juan 4:13-14)

La bendición de Dios no hay que buscarla porque ya está en nosotros en la persona de Cristo. Hay que saborearla y disfrutarla en nuestro espíritu. (Efesios 2:6; 1 Corintios 6:17) Conocerle es mi mayor anhelo, pasión y satisfacción… (Filipenses 3:8)

La bendición del Señor enriquece a una persona y él no añade ninguna tristeza.”
Proverbios 10:22 (NTV)

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