Sencillamente Cristo

Posted by on Jul 27, 2009 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, las mentes de ustedes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo.”  2 Corintios 11:3 (NBLH)

kittenCuando yo estudiaba en escuela elemental me dieron un examen de Estudios Sociales que se trataba, entre otras cosas, de mencionar los países de algunas capitales del mundo. Por poco saco perfecto en ese examen. Lo único que me detuvo para tener un perfecto en el examen fue que no supe el país donde la ciudad capital es San Juan. Yo soy puertorriqueño y me avergüenzo de decir que no supe de dónde es San Juan la capital. (¡Ja!) Obviamente, la respuesta es Puerto Rico. ¿Qué me pasó? ¿No lo sabía? Sí lo sabía, pero viajando en el tiempo hacia atrás me doy cuenta que en esa pregunta estuve pensando en otro país todo el tiempo. No pude encontrar otro país que tuviera como capital a San Juan. Por supuesto que nunca lo iba a encontrar. No me detuve a pensar en donde yo vivo. O sea, estuve buscando la contestación complicada y pasé por alto lo más sencillo, donde yo vivo. ¿Te habrá pasado eso alguna vez, aunque no con un examen necesariamente?

Así como en el examen pasé por alto lo más sencillo, hoy en día las personas viven complicadas porque piensan que así lograrán sus metas en la vida. Pablo enseña y advierte del peligro de olvidar lo más sencillo y envolverse en lo más complicado. Muchas veces pensamos que mientras más complicado sea algo, mejores resultados tendremos. Cuán lejos de la realidad estamos.

Jesús dijo en Juan 14:6, “Yo soy la vida”. Esta expresión no tiene un gran significado para muchos porque es una expresión sumamente sencilla. Sin embargo, esta expresión tiene una profundidad incalculable porque establece que fuera de Cristo no hay vida. Él no tiene vida, Él ES la Vida. Él ES mi Vida. ¡ALELUYA!

En estos tiempos hay tantas cosas que desvían nuestras mentes que se nos hace bien difícil concentrarnos en la sencillez. Por ejemplo, el cristianismo se ha vuelto tan complicado que no nos debe asombrar que uno de cada dos matrimonios en las “iglesias” termina en divorcio. Y esta cifra aumenta con el pasar del tiempo. Hoy más que nunca las estadísticas (aunque yo creo que las estadísticas son sumamente conservadoras porque hay mucha realidad que no se contabiliza) muestran que hay un gran número de personas que están abandonando las “iglesias” tradicionales buscando un respiro para sus vidas y familias. Los programas y actividades eclesiásticas están ahogando la vida de Dios en las personas porque han complicado lo que es verdaderamente sencillo, relacionarse con Dios y los demás.

Las congregaciones locales tienen sus agendas para alcanzar a los perdidos y las personas ya están cansadas de las agendas. Si se invita a alguien a un servicio, es con el propósito de “convertirlo” a Cristo. No mal interpreten lo que digo, las intenciones son buenas y eso yo lo creo. Pero las buenas intenciones no son suficientes. ¿Cuándo se invitó a alguien a un servicio sólo para conocerlo? ¿O para saber si necesitaba algo? ¿O sencillamente amarlo sin hacerlo sentir “perdido”? El que no tiene a Cristo en su vida no necesita que se le diga que no lo tiene, él o ella lo sabe.

Ahora, si yo sólo quiero conocerlo y amarlo como es, sin agenda escondida de querer salvarlo, provocará que el amor de Dios impacte su vida en forma sencilla y profunda. Las agendas complicadas de programas, servicios, actividades especiales y demás que las congregaciones locales tienen, han complicado el amor de Dios. El amor de Dios no necesita un programa para expresarse. El amor de Dios no necesita una actividad especial de evangelismo para alcanzar a los perdidos. El amor de Dios no depende de cuantos cultos se celebren en la semana para lograr que la gente crezca en Cristo.

El amor de Dios es sencillamente Él mismo. Para nuestras mentes esto es demasiado sencillo. Nos decimos, “tiene que haber algo más”. La realidad es que Dios es el todo de la vida. Si pudiéramos estudiar a Dios y cómo funciona, nos sorprendería saber que Él es el ser más sencillo que hay. Dios funciona en comunidad siempre. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan en unidad y amor todo el tiempo porque esa es su esencia. Jesús dijo en Juan 5:19 (BLS), “Les aseguro que yo, el Hijo de Dios, no puedo hacer nada por mi propia cuenta. Sólo hago lo que veo que hace Dios, mi Padre.” ¡WOW! ¡Qué sencillez!

Dios no celebra cultos, ni tiene programas para salvar a la gente, ni lleva a cabo actividades para que los perdidos asistan. Dios sencillamente ama porque esa es su esencia y naturaleza. Oh, si entendiéramos que el amar es lo más sencillo y lo más profundo a la vez. Hace falta un cristianismo que sea sencillo, que esté fundamentado en una Persona, no eventos eclesiásticos.

La desilusión que muchos, incluyéndome a mí, experimentan y han experimentado con las congregaciones locales está produciendo que la vida del Padre se manifieste en una forma sencilla, tal y como Jesús lo vivió en la tierra y el Padre quiere que se manifieste. Jesús no tenía una agenda, sólo tenía, y tiene, una relación con el Padre que producía que viviera conociendo y amando a todos con quien tenía contacto.

Quiero compartir esta experiencia reciente porque creo que ilustra muy bien lo que he querido decir. En estos días pasados mi hermana menor, mi cuñado y sus dos hijos vinieron de Estados Unidos a pasar unos días con nuestra familia en Puerto Rico. Ellos me preguntaron de sitios donde pudieran llevar a mis sobrinos para que jugaran y pasaran un rato agradable. Yo les dije de algunos sitios que podían ir y fueron. En esos sitios había que pagar una buena cantidad de dinero para entrar porque tenían diferentes atracciones. El hijo mayor de mi hermana no tuvo un buen rato en muchos de esos sitios porque le daba miedo montarse en las máquinas. Incluso, fuimos a un sitio donde habían animales, a él le gustan los animales, y tampoco lo pasó muy bien que digamos. Por último, fuimos a la playa, que es gratis, y mi sobrino la pasó de maravilla. Disfrutó demasiado jugando con la arena, con las olas, en fin, tuvo un tiempo espectacular. ¿Por qué no se nos ocurrió ir a la playa desde el primer día? La sencillez de la playa llenó las expectativas de mi hermana y su familia porque se disfrutó todo lo que se hizo en ella. La atracción principal no eran “las máquinas o atracciones”, era el compartir en familia.

Que el Padre nos enseñe a vivir en su sencillez y en su amor.

Padre, ayúdame a dejar el “cajón de lo complicado” y vivir en la libertad de la sencillez. Que pueda buscarte a Ti y depender de tu amor en todo lo que haga. Necesito aprender a vivir en forma sencilla porque ya traté de vivir de otra forma y no funcionó. Mi mente se envolvió con lo complicado y realmente terminé en un hoyo. Ayúdame a vivir sin agendas, que mi agenda seas Tú. Y que esté consciente que todo lo demás Tú lo añadirás. Gracias por ser un Dios sencillo y amoroso. Te amo. Amén.

Por: Javier

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