Síndrome del Siglo XXI

Posted by on Jul 27, 2009 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

No te afanes por el mañana, que el mañana está en manos de Dios.
Confía, pues, en Él
.” Mateo 6:34 (BAD)

rushedpeople¡¡¡ALTO!!! Trata de pensar sólo en ahora. Olvídate de mañana, o la semana entrante, o el mes que viene, o el año próximo. Prácticamente imposible, ¿no? La ansiedad y el “stress” son el enemigo silencioso en el Siglo XXI porque van debilitando el sistema inmunológico de nuestros cuerpos de tal manera que pueden causar problemas cardíacos, enfermedades degenerativas, depresión, desórdenes emocionales, insomnio, falta de apetito, etc. Todo esto ocurre sin que el ser humano pueda darse cuenta de la causa real de las mismas.

En esta era de la tecnología y el avance científico es interesante notar que mientras más avance, más preocupaciones y ansiedades se producen en el ser humano. La sencillez de vivir se ha perdido. Las personas se afanan por el mañana, ¿Cómo pagaré la casa? ¿Cuán cara está la vida?, ¿Cómo voy a pagar los servicios básicos, como agua,  electricidad y teléfono?, ¿Con qué pagaré la escuela de mis hijos?, etc. Estas interrogantes producen preocupación excesiva y dañina.

La preocupación puede tener su causa en varias fuentes. Una de ellas es el desconocimiento del futuro. El no saber qué va a ocurrir mañana causa “stress” y ansiedad porque no se tiene control de los acontecimientos venideros. Realmente, el ser humano tiene la “ilusión” de control. Se piensa que tener un buen trabajo, una casa, una cuenta de banco con dinero, un plan de retiro producirá estabilidad financiera y por ende, emocional. Este es el engaño en el cual todos hemos caído.

Jesús dijo que el mañana está en las manos de Dios. Esta realidad debe producir el antídoto para las preocupaciones de hoy. Nuestra imagen y conocimiento de quién es Dios producirá confianza o preocupación. Cuando conocemos a Dios como nuestro Padre amoroso que ha prometido cuidar de nosotros, podemos estar tranquilos. Ahora, cuando vemos a Dios como un árbitro, juez o guardia que está velando a ver cómo funcionamos para darnos nuestro merecido, nos preocupamos. Claro, esto no ocurre a nivel consciente. Uno no decide pensar así de Dios, en muchas ocasiones. Pero la religión nos ha mostrado esta imagen de Dios. Si estoy en Su “voluntad”, todo me sale bien. Si estoy fuera de Su “voluntad”, todo me sale mal. Esto de por sí produce tensión. Dios no es así. Yo puedo confiar en Él y saber que Él me cuida no importando las circunstancias.

Hace años mi familia y yo fuimos de vacaciones a la Florida. Éramos mis dos hermanas, mi papá, mi mamá y yo. Recuerdo que la pasé muy bien. Disfruté al máximo ese viaje porque nunca me tuve que preocupar por quién iba a pagar. Mis padres se encargaron de pagar todas las cosas. Fue un disfrute total ese viaje. Mi única “ocupación” era estar al lado de mis padres porque sabía que si ocurría algo, ellos se harían cargo de cualquier situación.

Claro que en muchas ocasiones me he preocupado. Hace unos meses atrás pensaba y meditaba sobre lo que yo había alcanzado en la vida y lo que esperaba que ocurriera en el futuro. Me imagino que a veces algunos o algunas de ustedes harán esto. Este fue el resultado de esa meditación: culpabilidad, vergüenza, afán, ansiedad, preocupación y “stress”. El pasado nos trae culpa por no haber logrado unas cosas y el futuro nos trae preocupación porque no sabemos qué va a ocurrir.

El salmista decía, “Mi vida no es más larga que mi mano. Mi vida entera no es más que un momento para ti. ¡Hombre orgulloso, frágil como el aliento! ¡Simple sombra! Y sus múltiples afanes en nada paran. Amontona riqueza para que otro la derroche. Entonces Señor, mi única esperanza está en ti.” Salmos 39:5-7 (BAD)

Cuando conocemos y nos enfocamos en nuestro Padre el resultado inevitable es confiar. Tener fe y confianza no es aprenderse varios versos de la biblia. La fe y la confianza se producen cuando conocemos a Aquel que es el objeto de esa confianza. El antídoto para el síndrome de la siglo XXI es conocer a Dios. La confianza y el amor no nos libera de los problemas. Estos son la base o fundamento para atravesar los mismos agarrados, o mejor dicho, siendo agarrados por el Padre.

Este conocimiento no es uno intelectual. Es uno que se desarrolla a medida que vivimos con conciencia de Su realidad en nuestras vidas. Jesús, al final del verso mencionado arriba, dice que confiemos en el Padre. ¿Qué padre dejará en necesidad a su hijo o hija? Ninguno. Dios siempre proveerá y cuidará de los suyos. ¡Gloria a Dios! Sabemos que nuestro Padre SIEMPRE estará presente “en” nosotros y Su amor sostendrá nuestras vidas a través de cualquier circunstancia. Él NUNCA nos soltará. ¡Aleluya!

Quizá se te haga difícil ver a Dios como un Padre porque tu experiencia terrenal con tu papá no ha sido una de confianza y amor. Sin embargo, yo te digo que mi Dios no es como los padres de la tierra, Él es el mejor Padre que uno pueda imaginarse. Su amor por ti no cambiará nunca. Tu valor ante Sus ojos es el mismo a través del tiempo. No hay nada que tú puedas hacer, o dejar de hacer, que provoque un cambio en Su amor por ti.

Dios no es un Dios de futuro, es un Dios de presente. Por eso, Él se dio a conocer como el “Yo Soy”. Él ha prometido proveer para ti HOY. Deja que el mañana se preocupe por sí mismo. Hoy Él proveerá todo, hoy Él te ama, hoy Él cuida de los tuyos. Conócelo HOY en ti. Jesús le dijo a sus discípulos cuando le preguntaron sobre el futuro, “No les corresponde a ustedes saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con Su propia autoridad”. Hechos 1:7 (NBLH) El tratar de conocer el futuro producirá en ti ansiedad, preocupación y “stress”. Esto evitará que puedas disfrutar el presente con los que te rodean.

Nadie cuida mejor a Sus hijos que nuestro Padre. Conócelo y ámalo porque el que lo conoce, no teme. Disfruta en Su amor HOY en unión a tus seres queridos.

Padre, ayúdame a conocerte y amarte de tal manera que yo confíe en Ti hoy. Gracias porque Tú siempre estás en mí y mi vida está segura. Las personas andan desoncertadas con todo lo que está ocurriendo en el mundo. Hay deseperanza, desasosiego, preocupación alrededor mío. En muchas ocasiones he sido víctima de lo que me rodea y me he afanado. Ayúdame a confiar en Tu amor y tomar los días uno a la vez sabiendo que el mañana te pertenece y que no importa si vienen circunstancias positivas o negativas, Tú, como Padre, estarás conmigo. Gracias por ser mi Padre. Te amo. Amén

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