Sólo Cristo Sacia la Sed

Posted by on Jul 29, 2015 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

waterHace varios días atrás estuve caminando con mi hija. Durante la caminata pudimos compartir a medida que disfrutábamos del paisaje a nuestro alrededor. En un momento determinado me fijé que el río que corre por el lado del camino había bajado de nivel considerablemente. Hacía tiempo que no caminaba por ese rumbo.

Le dije a mi hija algo como, “WOW, yo nunca había visto este río en un nivel tan bajo.” Me sorprendió grandemente. Nuestra isla está pasando por uno de los peores momentos en términos de escasez de agua. Curiosamente estamos rodeados de agua y tenemos escasez. ¿Quién lo hubiera dicho?

Es una ironía que rodeados de agua, haya escasez de agua. Claro que el agua que nos rodea es agua salada y habría que desalinizarla para que fuera útil para nuestra necesidades.

Creo que esta es una buena representación de la condición espiritual que vivimos. Hay una escasez de vida de Dios en nuestra sociedad. Es importante para mí aclarar que no estoy hablando de religión. Hay tantos lugares de reunión en nuestra isla donde las personas visitan regularmente a “buscar de Dios”.

Sin embargo, lo que se brinda en muchos de esos sitios deja a las personas con sed. Lo que se ofrece no tiene la característica de ser real y bueno para el oyente. Es, en muchas ocasiones, superficial, humano y poco práctico.

El salmista decía, “Tengo sed de Dios, del Dios viviente.” Salmo 42:2 (NTV) No es cualquier Dios del cual tenía sed el salmista. Era una sed del Dios que vive para siempre. Él es el único que puede satisfacer la vida del ser humano genuina, íntima y permanentemente. Ese tipo de sed escasea también. Muchas personas se conforman con espectáculos motivacionales con nombres espirituales, pero la búsqueda de Dios intensa, apasionada y desesperada es mínima.

Es una sed que me lleva a dirigir toda mi atención al Único que puede saciarla. Para eso tengo que dejar lo que estoy haciendo rutinariamente para enfocar mis esfuerzos hacia Él.

Segundo, necesito esperar a que Su agua fluya en mí desde mi interior. El desespero que vivimos no ayuda a que nuestra sed espiritual sea saciada. Siempre “tenemos” que estar en algún sitio “haciendo algo”. ¡NO! Es hora de detenernos y esperar en Él.

Tercero, es necesario dirigir mis pensamientos a Él. Somos transformados (cambiados) por medio de la renovación de nuestro entendimiento (mente). (Romanos 12:2) Al dirigir mis pensamientos hacia Él, la ansiedad y preocupaciones son absorbidas por la vida de Dios y puedo tener paz. Dios me deja saber que Él es mayor que cualquier situación que tenga. Puedo tocar lo real en Dios cuando mi enfoque paciente está en Él.

Por último, entiendo que Él siempre está presente. Las situaciones en muchas ocasiones me llevan a pensar que Dios se alejó de mí. Incluso, hay predicadores que enseñan que si no hago “lo que se supone”, Dios me deja. Nada más lejos de la verdad. La presencia de Dios está siempre presente. 1 Corintios 10:4 (LBLA) No depende de nuestras acciones. Él es fiel siempre. 2 Timoteo 2:13 Él entró en la vida de los que creyeron y aceptaron a Jesús de forma permanente. Romanos 8:38-39; Juan 10:27-28

Estamos esperando que la lluvia supla la necesidad de nuestra situación de agua en nuestra isla. De igual forma, estamos esperando una lluvia de Dios que sacie la sed espiritual de nuestro pueblo. En medio de los momentos difíciles nuestro Dios siempre se hace palpable y su tiempo es perfecto. Aunque pensemos que en momentos se atrasa, la realidad es que su expresión es perfecta porque Él es “la resurrección y la vida.” En Él yo espero…

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