Un Reposo Distinto

Posted by on Nov 25, 2012 in Artículos por Javier, Libertad | 0 comments

Hay un deseo inmenso dentro de nuestras vidas de reposar. En la tierra estamos acostumbrados a trabajar hasta que nos cansemos. O hasta que la jornada de trabajo expire. Muchas veces uno quiere descansar, pero está acostumbrado al trabajo. Especialmente aquellos que le “sirven” al Señor.

Brenda Joyce en su novela “Una Atracción Imposible” (An Impossible Attraction) dice, “Yo soy fuerte, pero estoy cansada,… cansada de ser siempre fuerte, de siempre hacer lo correcto.” Esta es una expresión fuerte, pero creo que es un pensamiento que hay en muchas personas aunque no se atrevan a verbalizarlo.

Muchos se ven extenuados por la vida. Especialmente aquellos que dicen le “sirven” al Señor. Yo pasé por eso hace cinco años atrás, aunque lo hubiera negado en aquel momento. Hoy hay muchos que lo niegan aunque sus vidas demuestran un agotamiento excesivo.

Nuestro ser anhela descansar, pero hay una lucha porque el descanso se ve por muchos como pérdida de tiempo o vagancia. El descanso es el estilo de vida que Cristo vino a enseñarnos cuando se encarnó. No hay nadie que trabajara más que Cristo. Sin embargo, sus fuerzas provenían de la dependencia que tenía del Padre continuamente.

Él operaba en descanso constantemente. Su mente estaba centrada en la persona del Padre. La realidad nuestra contrasta con la realidad de Cristo.

Creo que hoy se puede resumir la condición del ser humano y muchos cristianos en las palabras de H.G. Wells en su libro “Cuando el Durmiente Despierta” (When the Sleeper Wakes), “No puedes imaginar las ansias que siento por descansar, un hambre y una sed. Durante seis largos días, con mi trabajo ya terminado, mi mente ha sido un incesante, no progresivo y rápido torbellino; un torrente de pensamientos que conducen a ninguna parte, girando rápido y constante.

Por lo que veo y escucho, hay muchas personas que podrían hacer suya esa cita. Hay anhelo de reposo, pero se sigue viviendo de igual forma. Se vive con prisa, con velocidad, sin pausas. Es un desespero constante. No hay tiempo para las cosas de mayor importancia aunque no se llegue a ningún lado.

Hay que hacer un alto consciente. Hay que detenerse hoy y enfocar los pensamientos hacia Aquel que dijo,”Ven a mí y te haré descansar.” Ni siquiera hay que buscar el descanso. Él nos hace descansar porque el reposo se encuentra en Su persona, en Su presencia.

Para que esto ocurra tiene que haber una transformación en la forma de pensar. El trabajo y servicio a Dios NO es lo más importante. Relacionarse constante y conscientemente con el Padre ES lo más importante. De esta manera podremos hacer más con menos esfuerzo. Dios hace mucho más cuando descansamos en Él que lo que nos imaginamos.

Charles Swindoll dijo, “Dios nunca nos pide que enfrentemos las presiones y demandas de la vida en nuestros propios términos o por confiar en nuestras propias fuerzas. Tampoco Él nos exige ganar su favor mediante el ensamblaje de una impresionante cartera de buenas obras. En cambio, Él nos invita a entrar en su reposo.

Esta es una realidad de vida que es importante comprender. En la nueva creación en Cristo todo ha sido hecho nuevo. Esto quiere decir que si en Adán se trabajaba para lograr las cosas. En Cristo se descansa porque ya se logró todo. Relacionarnos con Él es el trabajo. De esa relación surgen las acciones necesarias que benefician mi vida y la de los demás.

Si seguimos como vamos terminaremos con gente que dice que ama a Dios, pero no tienen fuerzas para disfrutarlo porque su vida es un trabajo constante. Es tiempo de preguntarnos si esa es la vida abundante que Cristo ofrece en sí mismo.

Hace falta un cambio de mente. El reposo no es algo que Dios ofrece adicional a la salvación. El reposo es la salvación de las obras nuestras con el propósito de vivir dependiendo de Aquel que nos hace descansar.

Descansemos hoy en un reposo distinto…

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