Valios@s Como Perlas

Posted by on Sep 30, 2012 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

La vida trae consigo situaciones que no son controlables por nosotros. Situaciones que no las buscamos y tampoco las creamos. Situaciones que hieren y laceran lo más profundo de nuestras vidas.

Hay heridas que nos hacen preguntarnos hasta lo más elemental en la vida. ¿Por qué estoy vivo? Otras causan que pongamos en duda nuestro valor. Esto provoca que se viva tratando de demostrarle a otros y otras cuánto valemos. O sencillamente se vive sumergido en el pensamiento de que cada herida manifiesta la devaluación nuestra.

Jesús compartió la siguiente experiencia en una ocasión, “Además el reino del cielo es como un comerciante en busca de perlas de primera calidad. Cuando descubrió una perla de gran valor, vendió todas sus posesiones y la compró.” Mateo 13:45

Jesús pudo escoger cualquier objeto o elemento para enseñar cómo es él, el reino del cielo. Primero, el reino del cielo no es un lugar es una persona. Se le llama reino porque hay un rey. El rey hace el reino del cielo. Cuando la escritura dice en Marcos 1:15, “El reino de Dios se ha acercado”, es que el Rey se acercó.

Segundo, él escoge una perla en esta ocasión porque sabía que mientras estemos en este mundo sufriríamos heridas. La perla es formada por una herida que sufre una ostra. Muchos han enseñado que la perla es producto de un grano de arena que hiere la ostra. La verdad es que esto no es posible porque el grano de arena es un elemento inorgánico y la ostra no puede producir el nácar que forma la perla si no es con material orgánico.

La vida nos trae consigo laceraciones que producen en muchas ocasiones endurecimiento del corazón porque uno se cansa de sufrir. ¿Cuándo dejaré de sufrir? Nos preguntamos. La verdad es que aunque Dios NUNCA causará nuestro sufrimiento, siempre usará el dolor para provocar un fenómeno sobrenatural. Que Cristo sea formado en nuestras vidas. Que experimentemos el amor de Él en una forma especial porque somos su especial tesoro.

Así como la perla es formada por una herida y cubierta por el nácar hasta que es formada totalmente y su valor es sumamente alto; nuestras vidas son marcadas por el dolor y cubiertas por el amor de Dios hasta que entendemos que nuestro valor es el mismo que el de Jesús. Ese es el precio que tenemos. El hombre que buscaba perlas vendió todo lo que tenía para apropiarse de la perla fina. Ese es Dios. Dios dio todo lo que tenía por nuestro amor.

No sólo eso. Su amor cambia nuestra perspectiva de las situaciones. Mientras nosotros esperamos un milagro y que Dios cambie nuestras situaciones. Dios decide cambiarnos a nosotros ante las situaciones. Su amor nos permite enfocarnos en Él aunque no cambie las situaciones en el momento. ¿Será que Dios quiere que suframos? NO y mil veces no. Su amor nos lleva a pasar a través del dolor. Al final, salimos como perlas envueltos en su nácar de amor.

Aunque el dolor y el sufrimiento predomine en mi vida hoy, el amor de Dios me cubre y enfoca en “Aquel que es capaz de hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.”

A Él sea la gloria…

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