Vivencias con una perra. . .

Posted by on Ene 15, 2012 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

En nuestra escuela tenemos de mascota una perra llamada Lulu. Hace un poco más de dos meses ella dio a luz a siete cachorros, seis hembras y un macho. De éstos, nos quedan dos porque hemos ido regalándolos. Hace una semana, durante el receso navideño, fui con mi familia a darle de comer a Lulu y sus cachorros, en ese momentro quedaban cinco. Para nuestra sorpresa, cuando llegamos al local de la escuela donde se quedaba junto a sus cachorros, ella se había salido haciendo un hueco por la verja. Días antes se le había colocado una tela metálica en la parte de abajo de la verja para evitar que se saliera. Sin embargo, ella se salió como quiera. Dobló la tela metálica, se trepó e hizo un hueco entre la tela metálica y la verja. Cabe señalar que no tenía tijeras de alambre ni alicate, por si acaso. (LoL)

El día de reyes por la mañana se le había dado de comer a ella y sus cachorros, pero no comieron más hasta el próximo día en la tarde, que es cuando llegué junto a mi esposa y mis hijos para alimentarlos. Lulu estaba afuera y tan pronto se abrió el portón para que entrara, ella entró inmediatamente. Sus cachorros estaban desesperados porque no habían comido en todo el día. Tan pronto Lulu entró, vomitó frente a sus cachorros. Los cachorros empezaron a comerse todo el vómito sin dejar huella del mismo. Cuando mi hija vio eso le estuvo repugnante, sin embargo, a mí me estuvo curioso. Pensé, “¿Cómo esta perra se expone e incluso se lastima haciendo el hueco en la verja con el solo propósito de alimentar a sus cachorros?” En adición, estaba esperando en la entrada de la escuela porque por donde salió no había forma de entrar. “¿Qué fuerza interior motivó a esta perra a hacer algo así?”

Tan pronto vi eso, me dije, “Tengo que escribir sobre esto.” Yo pensé, “Si una perra es capaz de exponerse y lastimarse por amor a sus cachorros, ¿Cuánto más nuestro Dios, que no se compara con Lulu, demostró y sigue demostrando Su amor por cada uno de nosotros?” Lulu no pudo evitar que sus cachorros sufrieran por no tener alimento, pero sí proveyó para suplir su nutrición en la forma que ella sabía. Para nosotros puede sonar poco higiénico, para ser delicado, este hecho, pero la verdad es que se sacrificó por amor a sus cachorros.

No importa qué situación podamos vivir hoy, mañana o en el futuro, nuestro Dios hará siempre un hueco para suplir nuestra necesidad y alimentarnos porque Su amor no conoce límites. La fuerza de Su amor provocará que SIEMPRE obre a nuestro favor aunque no entendamos los procesos. YESSS!!!!!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *