Viviendo en la Vida Eterna

Posted by on Oct 10, 2010 in Artículos por Javier, Vida Práctica | 0 comments

Cuando se habla de vida eterna, usualmente se piensa en dos aspectos relacionados con la misma. Se piensa en términos futuros y en longitud de tiempo. Estas dos características son las que se han enseñado por mucho tiempo relacionadas a la vida eterna. O sea, si le preguntamos a cualquier persona sobre la vida eterna, hay una alta probabilidad que hable de cuando se muera y que será por siempre.

Recuerdo cuando estaba en la universidad y salíamos a evangelizar usando las cuatro leyes espirituales. La pregunta que se usaba al final, usualmente, era, “Si murieras ahora, ¿dónde pasaras la eternidad?” En adición, en muchos cultos se usaba esa expresión para lograr que las personas pasaran al frente y “aceptaran” a Jesús. De esa manera tendrían un futuro eterno asegurado cuando se murieran. ¡Cuántos pasaron por miedo a no perderse eternamente!

Este concepto de vida eterna se queda muy corto cuando lo contrastamos con el descrito por Dios en su palabra. Primero, la vida eterna tiene que ver con una persona. Cuando Jesús habló de la vida eterna, hablaba en tiempo presente porque la vida eterna es Él mismo.

  • Juan 3:36 – “El que cree en el Hijo tiene vida eterna.”
  • Juan 3:16 – “… para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.”
  • Juan 5:24 – “El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna.”
  • Juan 6:47 – “El que cree en mí tiene vida eterna.”
  • 1 Juan 5:12 – “El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.”

Segundo, la vida eterna habla de la vida misma de Dios que no tiene principio ni fin, por eso se le llama eterna. Obviamente, eternidad tiene que ver con “para siempre”; pero no se limita al tiempo prolongado, sino que habla de la misma vida de Dios. Es Dios mismo manifestando su carácter eterno en aquellos que creen en Aquél que Él envió, Jesús. El creer del que yo hablo no se refiere a “saber de”, se refiere a “participar de” por medio de la fe. Jesús dijo en Juan 6:54, “El que come Mi carne y bebe Mi sangre, tiene vida eterna.” Esto no habla de ser caníbal, esto habla de conocer y participar por experiencia de la persona de Cristo. “Confiar en Él porque lo conozco personalmente” es creer y tener la vida eterna.

Aquellos que lo conocen por experiencia pueden compartir la vida eterna y lograr que otros palpen y participen de esa vida. Juan dijo en 1 Juan 1:1-3,

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y lo que han tocado nuestras manosesto escribimos acerca del Verbo de vida.  Y la Vida (Cristo) se manifestó. Nosotros la hemos visto, y damos testimonio yles anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y se manifestó a nosotros.  Lo que hemos visto y oído les proclamamos también a ustedes, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. En verdad nuestra comunión es con el Padre y con Su Hijo Jesucristo.”

Juan estaba claro que la vida eterna se había manifestado en la persona de Jesús y él, junto a los discípulos, pudieron participar de ella. No tuvieron que morirse para poder palpar, oír, ver, experimentar y participar de la vida eterna. ¡¡¡WOW!!!

Esa vida eterna es la que está en nosotros hoy, por tal razón tenemos motivos suficientes para celebrar la vida, celebrar a Cristo en nosotros. No hay que morirse para gozar y experimentar la vida eterna. Pablo dijo que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios y que Cristo ES NUESTRA VIDA. Vivamos en la Vida Eterna HOY. ¡¡¡ALELUYA!!!

Por: Javier

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